Lo nunca visto.
Un borracho que tenía un ojo de vidrio llegó a su casa en la madrugada. Mientras parado frente a la nevera llenaba un vaso con agua para beberla, dio un bandazo y el ojo de vidrio cayó dentro del vaso junto con unas figuritas que había pegadas a la nevera, pero el borracho siguió llenándolo como si nada, y luego se lo bebió todo.
Al día siguiente quiso defecar, y como no pudo, fue al médico. Éste lo examinó y le dijo:
“En mi vida profesional he mirado y visto muchos, muchísimos culos, ¡pero no había visto ninguno que me mirara a mí!”
