[*ElPaso}– Triple conmemoración del 50 aniversario de la Odisea en La Caldera

Carlos M. Padrón

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NotaCMP.- Para la debida comprensión de este relato es clave tener presente que,
1. Según decía un “filósofo” pasense que en vida fue asiduo visitante de los bares del pueblo, “Sólo hay dos clases de vino: el bueno y el mejor”.
2. La Fuente del Pino está en una cota bastante más alta que mi casa natal.

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Como ya dije al final del artículo Agonía en La Caldera – Cincuenta aniversario de una excursión que pudo ser mortal, el día 07/08/2006 llegué a El Paso con el objetivo principal de celebrar el 50 aniversario de esa odisea.

Wifredo Ramos se había encargado, con la ayuda de otros amigos, de los preparativos, y lo hicieron tan bien que la celebración en cuestión no fue una, sino que fueron tres,… y pico.

PRIMERA

La primera, y más formal, tuvo lugar el martes 08/08/2006 durante la charla a cargo de Wifredo, que dio inicio a las 8:30 de la tarde, y que, en el programa de los festejos de la Bajada de La Virgen de El Pino, se anunciaba así:

Desde el podio ubicado en el escenario de la Casa de la Cultura, en El Paso, Wifredo, cronista oficial del pueblo, se las ingenió para traer a colación, en medio de su charla, nuestra odisea en La Caldera, y nos invitó a Lelo (Ángel Díaz) y a mí a subir al escenario para que el público asistente conociera por lo menos a tres de los cuatro protagonistas, pues el cuarto, Gilberto, que vive en Tenerife, no pudo venir para esta primera celebración.

Entre lo que desde el escenario se dijo,

tuve oportunidad de dejar constancia ante todos de que Lelo había sido mi salvador cuando estaba yo por “tirar la toalla” en esa odisea.

SEGUNDA

Se celebró con una cena, debidamente regada con vino —y más de un vaso per capita, por supuesto— la noche del viernes 11/08/2006 en un restaurante de Tazacorte, el pueblo costero del Valle de Aridane.


En arco, comenzando por el extremo izquierdo, Carlos M. Padrón, Javier Simón, Francisco Triana, Wifredo Ramos, Fidel González, Juan Enrique Brito, y Gilberto Cruz.


De izquierda a derecha, Fidel González, Juan Enrique Brito, y Gilberto Cruz.

El regreso a El Paso lo hicimos “por los caminos verdes” por el riesgo de que en la vía principal nos parara la Policía con su temido alcoholímetro.

TERCERA

La tercera y más espontánea —tal vez por aquello de que “a la tercera va la vencida”— se festejó por etapas el lunes 14/08/2006.

Antes de comenzarla nos aprovisionamos de viandas tan sofisticadas como sardinas en lata, pan, tomates y cebollas. Y sí, es cierto: eran sólo el pretexto para beber el vino, natural al 100%, que llenamos ese mismo día en la bodega de la familia de Lelo.

Desde el lugar de privilegio que tiene la casa donde está esa bodega aproveché para tomar una foto que muestra bien el “marco” en que se encuentra asentado El Paso por su lado norte.


La “pared” sur del cráter de La Caldera: la pequeña sierra que culmina con el pico Bejenao y que es como el lado Norte del marco dentro del cual está El Paso. A la derecha, la Punta de Los Roques, extremo norte de la Cumbre Nueva, el lado Este de ese mismo marco.


Y la sierra que se ve al fondo, la Cumbre Nueva, sería el lado norte de ese marco, visto desde Todoque. (Foto tomada el 11/08/2006).


El mismo lado Norte, o Cumbre Nueva, pero cubierta por la brisa, de la que ya les hablé en el artículo “La Palma, mi isla”. La primera etapa consistió en unas fotos en La Cumbrecita, puerta natural de entrada a La Caldera desde El Paso, o sea, cerca del lugar de los hechos de nuestra odisea, pues por La Cumbrecita entramos a La Caldera a primeras horas de aquel 06/07/1956.


Detrás, de izquierda a derecha, Javier Simón, Fidel González, Wifredo Ramos, Ángel Díaz (Lelo), Carlos M. Padrón y Gilberto Cruz. Delante, en cuclillas, Francisco Triana.


Detrás, de izquierda a derecha, Fidel González, Wifredo Ramos, Carlos Padrón, Ángel Díaz (Lelo) y Gilberto Cruz. Delante, en cuclillas, Francisco Triana. Al fondo, la Cumbre de los Andenes, “pared” Norte de La Caldera.

Desde ese punto tomé esta foto,

La flecha roja señala el pico, en el interior del cráter, en el que, según los expertos en La Caldera, pasaron la noche de ese 06/07/1956 Lelo, Gilberto y Wifredo. Yo, como ya conté, la pasé solo, con contracción muscular y muerto de sed, al final de un barranco que nace en ese pico y discurre por el costado opuesto al que muestra la foto, hasta terminar en un precipicio sobre el barranco de Las Angustias.

Es triste pero, hace 50 años, todo lo que en la foto se ve —y también la mayor parte de La Caldera, excepto Los Andenes— estaba repleto de vegetación, y hoy en el lomo en que está el pico son más los espacios desiertos que los cubiertos por pinos.

La segunda etapa fue un refrigerio —o eso creí yo— en la Fuente del Pino, muy cerca de La Cumbrecita, lugar histórico donde, con la traición al mencey Tanausú, culminó la conquista por los españoles de la isla de La Palma y de todo Canarias.

Wifredo, como buen organizador, preparó una pancarta alusiva a la celebración, y con ella nos fotografiamos “los cuatro de la odisea”.


De izquierda a derecha, Carlos Padrón, Ángel Díaz (Lelo), Wifredo Ramos y Gilberto Cruz.

Y antes de que el vino hiciera su efecto, firmamos, para la Historia, la “Declaración de La Cumbrecita” —escrita, por supuesto, por Wifredo Ramos—,

acerca de cuyo texto hizo Gilberto Cruz una sabia observación: “Lo mejor no es que hayamos podido llegar a hoy vivos los cuatro, sino que todos estamos muy bien de salud”.

A la sombra de unos pinos hicimos los sandwiches (bocadillos) y en vasos de plástico nos servíamos el vino que nos ayudaría a engullirlos.

No voy a pedir disculpas ni buscar explicaciones, pero es el caso que, hasta donde recuerdo, yo comí un solo sandwich, pero bebí vino como un cosaco, y sé que, terminado el ágape, iniciamos la tercera y última etapa, con la bajada, en dos carro (coches), hacia el pueblo, e hicimos una escala en la casa natal de Gilberto Cruz donde me tomaron esta foto,

en la que, aunque ya doy indicios de estar un tanto “meneque” —como en mis tiempos se decía—, continúo haciéndole honor al vino.

Y esta otra en la que, por mi poco éxito al tratar de leerle a Hildeliza, hermana de Gilberto Cruz, la “Declaración de La Cumbrecita”, me gané la socarrona mirada de Lelo y la de mal disimulado asombro de Hildeliza.

De ahí, y luego de otra escala en la casa de Alicia Padrón Ramos —que fue la residencia de Wifredo durante muchos años— continuamos bajando,…

Por si no lo saben, cuando uno bebe y baja, el efecto del alcohol es más rápido y pronunciado, así que no recuerdo en cuál de los dos carros me trajeron hasta la entrada del callejón que conduce a mi casa natal, pero sí sé que cuando comencé a caminar por él, el callejón serpenteaba como culebra, y que la llave, de lo más testaruda, no quería entrar en la cerradura de la puerta de la casa. Al fin logré meterla, abrí y me acosté.

Para mi sorpresa, a la mañana siguiente encontré sobre la mesa de la cocina una bolsa plástica con sardinas, pan, etc. y —lo más importante— una de las botellas de dos litros ¡llena de vino! Tuve que enrojecer a solas porque, simplemente, sin consultar con nadie me había traído todo lo que sobró del ágape.

Es la segunda vez en mi vida que me pongo “meneque”, ambas con vino natural y en celebración de algo. La primera valió la pena, y ésta la valió aún más porque pude volver a reunirme con tantos amigos de tantos años, apreciar el apoyo que todos dieron a mi idea de festejar este 50 aniversario, y el entusiasmo que todos pusieron para que esa celebración fuera una muy emotiva realidad llena de camaradería, que esperé también por muchos años.

Gracias a todos por su participación, y por el cariño y dedicación con que la dieron.

***

Después siguieron las celebraciones preliminares a la bajada físca de la imagen de la Virgen de El Pino desde su santuario en el monte hasta la iglesia en el centro del pueblo, bajada que tuvo lugar el domingo 20/08/2006 y que constituyó una apoteósica romería en la que desfilaron más de cien carrozas, las más de ellas con rondallas, cocina, comida y vino a bordo, que ofrecían a los caminantes.

La romería partió desde la ermita de El Pino, en las estribaciones de la Cumbre Nueva, a las 2:00 de la tarde, y la última de las carrozas llegó a La Plaza (centro del pueblo) a las 11:00 de la noche, un recorrido que puede hacerse, caminando a buen paso, en una hora.

Según dijeron, la romería de este año ha sido la más concurrida que se recuerda. La asistencia se calculó entre 25.000 y 30.000 personas,…en un pueblo que apenas tiene 7.000 habitantes y que se vistió de tradición y entusiasmo para este evento.

Todas las casas, balcones, ventanas, postes y rincones del trayecto por donde debía pasar la imagen de la Virgen lucían engalanadas con productos de la artesanía local, como mantas traperas, ollas, cántaros, ristras de frutas, etc.

y los más de los romeros y romeras que eran de las islas, ya ya fueran en alguna carroza o a pie, vestían el traje típico de su lugar de origen.

Cuando en medio de la espesa multitud logré acercarme lo suficiente, y con luz favorable, a la imagen de la Virgen, pude tomarle esta foto, en la que su silueta resalta sobre el cielo azul de El Paso adornado por mechones de la sempiterna brisa, que ese día se portó muy bien.

Una foto que guardaré como recuerdo de la primera vez que asistí a esta romería.

4 Respuestas a “[*ElPaso}– Triple conmemoración del 50 aniversario de la Odisea en La Caldera

  1. Albertina [Visitor]

    Todo muy bonito, menos la calva de Javier. No lo hubiera reconocido.
    Albertina

  2. Carlos M. Padrón [Member]

    No sabía que conocías a Javier. No es calva, es transferencia capilar de la cabeza a la barba.

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