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[LE}– Lexemas y morfemas

Hay palabras “de una sola pieza”: no pueden descomponerse en partes más pequeñas que tengan significación. Por ejemplo, ‘pupitre’ puede descomponerse en fonemas (p-u-p-i-t-r-e), pero éstos no tienen significación; ¿qué significa ‘p’?, ¿y ‘u’?: evidentemente, nada.

Muchísimas palabras de nuestro idioma son así, no pueden descomponerse en partes más pequeñas que tengan significación: sol, gris, elefante, prado, etc.

Otras palabras se han construido juntando “piezas”. Y cada una de esas piezas sí tiene significación. Podemos, en efecto, descomponer la palabra ‘interminable’ en las siguientes piezas morfológicas:
‘in-termin-able’

  • La primera, ‘in’ aporta la idea de “negación”: no; aparece en muchas palabras, como in-moral, in-mortal, etc.
  • La última, ‘able’ significa “que puede o debe ser”: escal-able, “que puede ser escalado”; ador-able, “que debe ser adorado”
  • En medio, queda ‘termin’, con su significado de “acabar, rematar, poner fin”

Se observa que, de estas tres piezas, sólo ‘termin’ posee una significación autónoma: puede recibir piezas que modifiquen su significación: termin-ar, termin-ación, de-termin-ación, etc. En cambio ‘in’ y ‘able’ no pueden ser modificadas: son ellas las que tienen que juntarse a otras piezas con significación autónoma, para formar palabras.

Las piezas que poseen significado autónomo se denominan lexemas. Pueden ser partes de una palabra: ‘in-termin-able’, ‘in-mor-al’, ‘ador-able’, ‘termin-ar’, ‘termin-é’, etc. Pero son también lexemas las palabras que no pueden descomponerse en piezas: sol, gris, agua, maíz, alegre, jersey. etc.

En cambio, llamamos morfemas a las piezas que se unen a los lexemas para formar palabras: ‘in’, ‘able’, ‘ar’ (terminar), ‘é’ (terminaré), ‘a’ (leona), ‘es’ (relojes), ‘ísimo’ (facilísimo), etc.

Las palabras que no pueden descomponerse en piezas significativas más pequeñas, son palabras simples: lámpara, sol, bota, ola. En estos ejemplos, la palabra simple y el lexema son una misma cosa.

Pero las palabras simples pueden recibir morfemas de número (lámpara-s, sol-es), y, muchas veces de género (roj-o, roj-a). Se combinan muchas veces los dos: ‘roj-os’, ‘roj-as’. Cuando una palabra lleva sólo morfemas de género y de número seguimos considerándola simple.

Palabras compuestas son las formadas por dos o más palabras simples. Contienen, pues, dos o más lexemas. Así, portalámparas, quitasol, limpiabotas, rompeolas, correveidile, etc.

Los principales morfemas (hay otros, como los de género y de número) son los prefijos, los sufijos y las desinencias.

Los prefijos se anteponen al lexema: ‘anti-gás’, ‘in-grato’. Los sufijos van detrás del lexema ‘orient-al’, ‘mes-ita’, ‘violin-ista’. Las desinencias van detrás de un lexema verbal; sólo tienen desinencias los verbos: ‘romp-o’, ‘romp-es’, ‘romp-ía’.

Como se ve, a veces, el lexema pierde su vocal final para recibir el sufijo: oriente + al = oriental; mesa + ita = mesita. En estos casos, los lexemas son orient- y mes-.

Para formar palabras, y enriquecer así el vocabulario, disponemos, pues, de estos procedimientos principales:

  • Composición, mediante la unión de dos o más palabras simples;
  • Prefijación, anteponiendo un prefijo al lexema;
  • Sufijación, posponiendo un sufijo al lexema;
  • Flexión, posponiendo una desinencia al lexema verbal para conjugar un verbo.

Estos procedimientos pueden combinarse:

  • Ropa (lexema) + vej (lexema) + ero (sufijo) = ropavejero (composición y sufijación);
  • In (prefijo) + toler (lexema) + able (sufijo) = intolerable (prefijación y sufijación);
  • Re (prefijo) + corr (lexema verbal) + ió (desinencia) = recorrió (prefijación y flexión).

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