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[LE}-- Los dos elementos principales de la oración

Hacen falta, pues, dos palabras, como mínimo, para constituir la oración. Una de ellas ha de ser, precisamente, un nombre, y la otra un verbo: Víctor nada; España triunfó.

En estas dos oraciones, Víctor y España son nombres (propios), y nada y triunfó son verbos.

De esos dos nombres se dice que son los sujetos de sus oraciones; los verbos son los predicados.

El sujeto y el predicado son los elementos fundamentales de la oración; sin ellos, no hay oración posible.

El nombre sujeto designa a la persona, animal o cosa que realiza o experimenta la acción expresada en la oración. Así, en ‘Víctor nada’, el nombre Víctor designa a quien realiza la acción de nadar. En ‘Su madre sufre mucho’, el nombre (común) ‘Su madre’ designa a la persona que experimenta la acción expresada en la oración (sufre).

El predicado, en cambio, es un verbo que expresa lo que hace o experimenta el sujeto: nadar, sufrir.
Estos dos elementos fundamentales, el sujeto y el predicado, pueden ir acompañados en la oración por otras palabras, que, o bien se asocian al sujeto, o bien se asocian al predicado:
La nueva bicicleta de Luis… (grupo del sujeto) …tiene unos frenos estupendos (grupo del predicado).

Como el pronombre es una palabra que funciona en lugar del nombre, el sujeto de la oración puede ser también un pronombre: Yo no sé la verdad, ¿Estaban ustedes allí? Éste vendrá conmigo. Cualquiera ha podido hacerlo. Muchos se aburren con la música.

O también puede ser un infinitivo (cantar, deber, decir), que es la forma que tiene el verbo para funcionar como nombre. Por eso, al hacerse nombre, puede llevar determinantes (el cantar, mi deber, aquel decir), y hasta hacerse plural (los cantares, mis deberes, aquellos decires). Al poder funcionar, pues, como nombre, el infinitivo puede ser también sujeto de la oración: Jugar al baloncesto me gusta mucho, El pasear me aburre, Fumar perjudica la salud.

Importante es recordar e insistir en que aunque aparentemente hay oraciones sin sujeto, ello es porque éste se sobrentiende. Siguiendo con el ejemplo de antes, si ordeno a mi hermano ‘Ven’, emito una oración que mi hermano comprende porque el sujeto ‘tú’ está sobrentendido.

Otras veces parece faltar el predicado, porque no se expresa. Así, en el siguiente ejemplo hay dos oraciones, y la segunda carece de verbo que pueda funcionar como predicado:

-¿Quién ha traído este paquete?
-Yo.

El pronombre ‘yo’ constituye una oración, porque comunica algo con un sentido completo. Pero aunque no se expresa el verbo, se sobrentiende: es el mismo de la oración anterior “Yo (he traído este paquete”.

Así, pues, no hay oración que pueda carecer de sujeto o de predicado. Si a veces no se expresan, es porque están sobrentendidos.

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