[SE}-- Cambio histórico en la Corona británica para permitir el acceso a los católicos
26-09-08
Celia Maza
La corona británica, considerada una de las más arcaicas de Europa, está muy cerca de abolir una normativa de 300 años de antigüedad responsable de que los católicos y las mujeres deban permanecer alejados del trono.
Según publicó ayer «The Guardian» —rotativo que desde hace ocho años protagoniza una campaña para el cambio de dichas leyes—, el Gobierno de Gordon Brown está ultimando los detalles para llevar a cabo una de las reformas más importantes de la historia del país.
Las propuestas han sido esbozadas por el parlamentario Chris Bryant, a quien el primer ministro encargó la tarea de actualizar el marco constitucional con planes que prevén también limitar los actuales poderes del Privy Council, un consejo secreto encargado de asesorar a la Monarquía en cuestiones políticas en las que ha de actuar como árbitro. Las medidas, ahora en manos del nuevo consejero Wilf Stevenson, podrían estar en vigor a tiempo en el caso de una posible primera hija del Príncipe Guillermo.
La campaña del rotativo que difunde la noticia comenzó en diciembre de 2000 cuando investigó las fuertes contradicciones que existen entre el Acta de Acuerdo (un documento de 1701 que establece muchas de las leyes de la monarquía) y el Acta de Derechos Humanos inglesa de octubre de 2000, donde se plantean las bases para una sociedad igualitaria.
Pese a que en ocasiones se había cuestionado el veto a católicos y mujeres, hasta ahora no se había activado ningún proceso para retirar la norma impuesta por la Carta de Derechos de 1688 y reforzadas por varios documentos, entre ellos, la Carta de Juramento a la Corona de 1688.
De llevarse a cabo, entre otras cosas necesitaría el consentimiento de las naciones integrantes de la Commonwealth, los expertos constitucionales sostienen que sería el camino del «anti-sistema» y la desestabilización de la Iglesia de Inglaterra, ya que automáticamente le quitaría el fundamento a las disposiciones religiosas que tienen que ver con la sucesión de la corona.
Según Geoffrey Robertson, el abogado constitucional que ha representado al diario, la ley tradicional «es una descarada contravención» del Acta de Discriminación Sexual y del Acta de Derechos Humanos, por lo que «la necesidad de un cambio, no sólo es necesaria, sino que es urgente». «Una vez aprobada la ley, el próximo paso a seguir sería desafiar la idea, por vías legales, de que la posición de Jefe de Estado británico debe ser hereditaria», señaló.
Durante el reinado del segundo rey Tudor, Enrique VIII (1491- 1547), tuvo lugar un profundo cambio religioso debido a las disputas con el Papa, quien no aprobó el matrimonio de éste con su segunda esposa, Ana Bolena. La monarquía comenzó a distanciarse de la Iglesia Católica Romana y a establecer la Iglesia de Inglaterra, también conocida como la Iglesia Anglicana.
Según estas actas que rigen en la actualidad la corona británica, «ni los católicos, ni aquéllos que estén casados con un católico, así como tampoco aquéllos que nazcan de una unión marital consagrada por el catolicismo, podrán ser herederos al trono británico».
En lo referente a sucesión, se da conforme a la primogenitura, preferentemente masculina, bajo la cual los hijos heredan antes que las hijas, y los hijos mayores lo hacen antes que los menores del mismo sexo. El hecho de que la actual monarca, Isabel II, sea una mujer se debe a que su tío rechazó el trono y al morir su padre sólo quedaban ella y su hermana menor.
LR
