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[MS}-- Todo sobre el Alzheimer (14/14): El cuidado en una residencia

13 Febrero, 2009 (02:00) | • Medicina y Salud | 4 Visitas directas

Aunque decidir ingresar a un familiar en una residencia puede ser duro, muchas veces supone la mejor alternativa para el paciente.

Los familiares pueden tener sentimiento de culpa, y sentirse crueles o frustrados al no haber sido capaces de llevar a cabo la labor de cuidador.

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Existe cierto prejuicio social: muchas personas recuerdan el asilo siniestro de antaño y creen que se trata de un abandono del paciente. Sin embargo, los centros geriátricos actuales suelen disponer de todos los servicios necesarios para dar una buena atención al enfermo. Son entornos seguros, con asistencias sociosanitarias integrales que facilitan la vida y el cuidado de los pacientes.

Cuando las familias no pueden hacerse cargo del enfermo porque éste requiere un tipo de atención para la que no están preparados, bien física o bien psicológicamente, la residencia es una buena opción.

A veces las casas no son lo suficientemente grandes como para acoger a un enfermo, o los familiares están trabajando y no pueden atender al enfermo. En esos casos llevar al paciente a un centro donde existe personal cualificado, medios físicos y materiales que pueden ayudar a que el enfermo esté mas a gusto, es una solución muy adecuada.

Para muchos cuidadores el ingreso en una residencia se vive mal. Pero el ingreso de un ser querido en una residencia no es en sí algo que esté mal o bien, sino algo que depende de la situación del enfermo y, en parte, de su voluntad. Los pacientes suelen estar bien atendidos, y los familiares pueden acudir a visitarles tantas veces como sea necesario.

Antes de decidirse por una residencia es importante visitarla y confirmar que tiene permisos y acreditaciones, y que está preparada para atender a ese tipo de enfermos.

Después hay que visitar al paciente para verificar el trato que recibe.

Fuente: El Mundo

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Cortesía de Leonardo Masina

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