[*SE}-- El drama de la emigración. Falta una flor en mi jardín
30-01-10
La emigración ha sido muy dura, tanto para los que se van como para los que se quedan en la otra orilla de despedida. Son momentos difíciles por los que se pasa, no importa la época ni los motivos por los que se emigra.
En dos ocasiones he tenido que chocar con esta realidad: la separación de mi hermana Graciela y sobrinas y, muchos años después, la de mi nieto Iván.
Un día de nostalgia escribí estas líneas sobre Iván, mi pequeño príncipe, al que quise darle este título.
Estela Hernández Rodríguez
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Falta una flor en mi jardín
A veces la vida nos da la oportunidad de compartir con alguien, con un ser muy querido, de tenerlo, acariciarlo y, sobre todo, cuidarlo. Aunque ese alguien vino de casualidad a nosotros, pensamos que por ello nos pertenece, porque lleva nuestra sangre y es un pedazo nuestro. Llegamos a compenetrarnos tanto con él que hasta creemos que eso será siempre así, y que no podrán existir cambios.
No importa que ocurran situaciones en las que tengamos que esforzarnos para darle a esa personita, si no todo, al menos lo esencial que necesite, pero, sobre todo, una buena educación. Y de esta forma crece, aprende a querer, a respetar, y hasta a entender lo importante que es la familia.
Pero, como cosas de la vida, un buen día aquel regalo que vino a mí, y a quien yo le brindé todo el cariño de una madre, quiso el destino que volara solo a otro país, todavía niño, al encuentro de la madre suya verdadera. Ése es el pago que da la emigración.
Aquella nave donde partió iba triste, llegó triste y no ha vuelto. Pienso que algún día vendrá, como lo hacen todos los que salen de su tierra. Y que también recordará aquellos tiempos en que con cariño apagué sus tristezas de niño, entregándole la alegría que necesitaba. Aparecerá como se fue, y como siempre ha sido, en otros. Vendrá con más edad, pero con los mismos buenos sentimientos que le enseñé y bien aprendió, sin olvidar que los que lo tuvimos de pequeño acá, lo hicimos con mucho amor evitando que no sufriera el duro principio de un emigrante al llegar a otra orilla desconocida y, sobre todo, por no querer perderlo.
En ocasiones estas historias se asemejan en algún tiempo y lugar, como si se pasara a otra dimensión; o bien ocurren como puras coincidencias, pero en realidad suceden y crean la misma nostalgia de aquellas pequeñas cosas que son muy grandes para una/o, los que las tuvimos, que nos rodearon y que de ellas sólo queda ahora el recuerdo, pero siguen existiendo, como la espuma en el mar, el brillo del Sol, las estrellas en el cielo, y la luz de la Luna en la noche, de todo lo cual nos impregnamos para que siga latiendo nuestro corazón.
Estela Hernández Rodríguez
La Habana, Cuba.
Comments
Comment from Estela
Time 06/02/2010 at
Gracias, Olga, por su comentario, pero en la vida hay que sobreponerse a tantas cosas que nos suceden, y la fe en Dios me ha ayudado mucho a seguir adelante.
Pienso que lo mismo que pasaron mis ancestros de El Paso, me ha tocado vivirlo a mí , en esta época. Yo también soy muy apegada a mi familia.
Saludos.
Estela

Comment from Olga Mazza
Time 05/02/2010 at
Conmovedor.
Tengo un hijo adolescente al cual le he inculcado desde pequeño una buena educación, con principios morales y amor a la familia, pero no sé qué ocurriría si el destino o las circunstancias de la vida lo alejaran de mí.
Me llegó muy hondo su historia.
Con todo cariño,
Olga de Paraná. Entre Ríos, Argentina.