[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Narciso Piñeyro

Catedrático y notable profesor de latinidad, en cuyo ramo se le considera muy erudito, vino a Cuba a la edad de veintidós años.

Nació en el Puerto de la Cruz de Orotava el año de 1806, según lo afirma Calcagno en su Diccionario Biográfico Cubano, pág. 508.

Cursó sus estudios de Filosofía y Derecho en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, aunque sin graduarse. Residió en Santiago de Cuba poco tiempo —1828—. Desde allí se trasladó a La Habana, donde permaneció el

resto de su vida, consagrándose a la enseñanza, profesión que ejerció durante 25 años con gran crédito.

Fue co-director de la escuela Calasancia. En 1829, separándose Casas con los internos, fundó en el barrio de Carraguao el colegio de "San Cristóbal", y, aprovechando nuestro compatriota Piñeyro esta oportunidad, estableció con los externos el colegio de "San Fernando", que adquirió mucho nombre y llegó a rivalizar con el famoso "San Cristóbal", viniendo a ser los dos los primeros grandes centros de segunda enseñanza, de donde salieron sobresalientes y distinguidísimos alumnos. También dirigió Piñeyro interinamente, aunque poco tiempo, el colegio de "Buenavista".

Planteada en la Universidad de La Habana —1842— la reforma del plan de estudios, este hijo de Tenerife se recibió de licenciado en Leyes, obteniendo la cátedra de Literatura e Historia, y fue el primero que desempeñó en La Habana esta segunda asignatura, como curso filosófico.

«Todos hemos sido testigos —dice Zambrana— de la manera brillante con que confirmó su idoneidad, mientras se lo permitieron sus fuerzas, y son muchos los discípulos que aquí, como donde quiera que dirigió la enseñanza, debieron a su copioso saber y a su excelente método el más notable aprovechamiento».

El año 1845 se separó nuestro comprovinciano de la dirección del colegio de "San Fernando", y se dedicó por poco tiempo a la abogacía, pues la falta de salud le hizo concretarse puramente a su cátedra de la Universidad.

Pero atacado violentamente de una parálisis que le impedía caminar, falleció el 28 de agosto de 1852, después de haber cumplido con todos los deberes de un hombre bueno, dejando un hijo que, por su saber y demás meritos, honra su memoria y enaltece hoy las letras cubanas en Paris.

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