[MS}– El origen del famoso, útil y muchas veces malinterpretado, Índice de Masa Corporal (IMC)

26 octubre 2012

Casi todas las personas tienen una idea de la existencia de un sencillo modelo matemático que informa a cada uno si su peso es más o menos adecuado a sus circunstancias.

Casi todo el mundo ha oído hablar del IMC. De ello se han encargado fundamentalmente los medios de comunicación al mencionarlo, en muchas ocasiones bastante a la ligera, con bastante profusión. Pero ¿cuál es su origen, cómo se interpreta, cuáles son sus ventajas,… y sus inconvenientes?

¿Cuál es el origen del IMC?
 

En realidad el nombre en cuestión de IMC se usa desde hace relativamente poco tiempo, tanto como desde 1972 cuando el archiconocido Ancel Keys, padre de la “dieta mediterránea”, asignó el nombre literal de Body Mass Index (Índice de Masa Corporal) a un patrón matemático que ya se conocía desde hacía mucho tiempo como fórmula (o índice) de Quetelet.

¿Quién era Quetelet y por qué este índice?

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Adolphe Quetelet nació en 1796 en Gante, y fue un matemático de pro. A pesar de que su nombre no nos diga demasiado, trabajó codo a codo con otras personalidades de la ciencia matemática, como Laplace, Fourier y Poisson. No es infrecuente encontrar su nombre asociado al “título” de patriarca de la estadística.

En 1835 Quetelet publicó una obra en dos volúmenes titulada “Sur l’homme et le développement de ses facultés. Essai d’une physique sociale” (volumen 1 y volumen 2), en la que hace un resumen de sus investigaciones en estadística aplicada a las variables antropométricas y al comportamiento social.

Una obra controvertida en su tiempo porque daba a entender un cierto determinismo “social” en base a las características antropométricas de cada sujeto. Algo muy en boga e aquellos años, el relacionar la antropometría con el comportamiento, en los que la ciencia criminalística despertaba al mundo de manos de figuras como Raffaele Garofalo, Alphonse Bertillon y Francis Galton, entre otros.

Es posible que no, pero en las ultimas películas de Sherlock Holmes seguro —las de Robert Downey Jr— se pueden encontrar algunas referencias al fiasco del “bertillonage” o la frenología o, ahora sí, a la incipiente ciencia de la dactiloscopia).

Pues bien, en esa obra Quetelet describe qué: “Durante el primer año de vida, el aumento del peso es mucho mayor que el de la estatura. Después del primer año de vida, y hasta el fin del desarrollo, el peso aumenta con el cuadrado de la estatura”.

Pero, sin embargo, lejos estaba Quetelet de saber hasta dónde iba a llegar su formulita. Pese a la creencia actual general, Quetelet no estableció entonces el índice de peso/talla al cuadrado como un índice de obesidad, sus fines eran otros. Es decir, las investigaciones sobre las implicaciones del contenido de grasa corporal y su determinación experimental a partir de la “fórmula” de Quetelet, son muy posteriores a su época. Tanto como de principios de la segunda mitad del siglo XX.

Quetelet falleció en 1874 en Bélgica tras una prolífica carrera como estadístico en las más altas esferas de su época.

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A pesar  de estar descrito hace casi tres siglos y empezar a “juguetear” con él desde hace más de medio, no fue hasta 1985 cuando, en un trabajo infinitamente citado en la literatura científica, se asentaba la buena correlación entre el IMC y la adiposidad, dando muestra de en qué situación ponderal está cada sujeto.

En el trabajo titulado “Quetelet’s index (W/H2) as a measure of fatness” publicado en el  International Journal of Obesity, sus autores Garrow JS. y Webster J. concluyen literalmente que “Quetelet’s formula is both a convenient and reliable indicator of obesity” (El índice de Quetelet es un indicador, tanto apropiado como fiable, de la obesidad”) tras haber comparado la composición de 128 sujetos (104 mujeres y 24 varones) a través de distintos medios con el mencionado índice.

Posteriormente, los resultados de este trabajo se han ido corroborando, y con ello se han ajustado los puntos de corte que hoy conocemos.

¿Cuáles son sus ventajas?
 

Sin lugar a  dudas, la principal ventaja del índice de Quetelet, o IMC, es su sencillez para obtener las variables peso y talla (quien más o quien menos tiene una báscula en casa y una cinta métrica, aunque sobre el cómo se toman estas mediciones también se podría hablar largo y tendido) para aproximar la situación ponderal del individuo sin demasiadas “complicaciones” matemáticas como logaritmos, funciones derivadas y demás.

Una sencilla multiplicación y una sencilla división. En base a esta fórmula: Peso(kg)/Talla2(m) se han ido estableciendo una serie de puntos de corte que catalogan a cada sujeto en función a su peso. Digo “se han ido estableciendo” porque con el paso del tiempo los puntos de corte se han ido modificando ligeramente hacia arriba y hacia abajo. Al día de hoy los criterios de la OMS, y de la mayoría de sociedades y autoridades sanitarias, consideran que se tiene…

  • Bajo peso, cuando el IMC es menor de 18,5
  • Peso normal, cuando el IMC está comprendido entre 18,5 y 24,9
  • Sobrepeso, cuando el IMC está comprendido entre 25 y 29,9
  • Obesidad, cuando el IMC es superior a 30.
¿Cuáles son sus desventajas?
 

El IMC no tiene desventajas si se utiliza y se interpreta bien (las dos cosas, utilización e interpretación)

¿Y cómo se utiliza bien? Pues tomando en consideración que los anteriores puntos de corte son sólo válidos y solamente aplicables a las poblaciones entre 20 y 65 años. Por debajo y por encima de estas edades podría “acertar” —con más probabilidad con las que están por encima— pero no es tan fiable como en el marco antedicho.

Entonces, ¿no se utiliza el IMC para niños y adolescentes?
 

Claro que se utiliza, pero lo que no se hace es emplear los puntos de corte mencionados para realizar la valoración. Para niños y adolescentes se utilizan tablas percentiladas como las que abajo se ilustran. Los que sean padres o madres y han ido alguna vez al pediatra con sus hijos conocerán las tablas percentiladas de peso para la edad, de talla para la edad, y de perímetro cefálico para la edad.

Pues éstas son lo mismo, pero con el IMC en el eje de las ordenadas (en vez del peso, la talla o el perímetro cefálico) y manteniendo la edad en el eje de las abscisas.

Además hay una nueva particularidad, en el caso de las edades infantojuveniles hay dos tipos de tablas diferentes por sexos: azulitas para los nenes, y rositas para las nenas. Sobre los puntos de corte y cómo interpretarlas.

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Es frecuente que el IMC —ya sea para adultos o, como veremos en este caso, para niños— se interprete no mal, sino rematadamente mal. El ejemplo que sigue es el que propone una mediática psicóloga televisiva al hablar en una colección de libros que se hicieron a la estela del programa “Supernanny” y que ilustra lo desafortunado de sus “puntos de corte”, por no hablar de que prescinde de las variables sexo y edad, indispensables cuando se habla de niños y adolescentes.

Para que se hagan idea, cuando una niña tenía cuatro años, su IMC era de 14,6 —es decir, entre los percentiles 25 y 50 según su edad y sexo— y, sin embargo, para el libro de  “supernanny” resulta ser “criterio de ingreso hospitalario” (¡!)

¿Cómo se interpreta correctamente?
 

Hay que saber interpretarlo correctamente y no sacar conclusiones descontextualizadas. Una de las mayores pegas que tiene el IMC es que no mide la grasa del individuo. En su lugar, estima que el peso, ya sea el “exceso” o la “escasez” de éste, depende, exclusiva y respectivamente, del aumento de tejido graso o de su defecto,… y no siempre es así.

Un error sería, por ejemplo, decirle a Lennox Lewis o Myke Tyson, o a cualquiera de estos “angelitos” —que tienen, uno sobrepeso de casi obesidad, y el otro obesidad— a tenor de una lectura “frívola” de sus IMC respectivos cuando aquel glorioso combate en 2002.

Sería un error el emitir tal “diagnóstico”… y también una terrible imprudencia, salvo que se lo digamos por teléfono y además no nos conocieran.

Y es el caso de muchos deportistas, en especial en aquéllos cuya disciplina incluye un componente de “fuerza” importante; al igual que sucede con los Homo croassanis, es decir, con los culturistas. En todos estos caso, pese a salir un IMC dentro de los valores de sobrepeso u obesidad, el mucho peso se debe al importante desarrollo de la musculatura y no a la presencia excesiva de tejido adiposo, elemento último que define en verdad la obesidad tal y como se puso de manifiesto en esta entrada.

Fuente: 20Minutos

Cortesía de Leo Masina

Una respuesta a “[MS}– El origen del famoso, útil y muchas veces malinterpretado, Índice de Masa Corporal (IMC)

  1. Muy interesante, pero tendré que averiguar más al respecto.
    Saludos.

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