[Cur}– La conferencia médica más surrealista de la Historia

26/03/2013

La forma de presentar un nuevo producto comercial, o un avance científico, puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso. En 1983, el urólogo Giles Brindley protagonizó un claro ejemplo de ello.

Ocurrió durante un congreso celebrado en Las Vegas donde, tal y como leemos en el blog «MedTempus», Brindley impartía una conferencia titulada «Terapia vasoactiva para la disfunción eréctil». El objeto de su ponencia era presentar un revolucionario fármaco que inyectado en los cuerpos cavernosos del pene provocaba una erección.

Poco sospechaban los 80 asistentes a la conferencia que esta se convertiría en un incómodo espectáculo que jamás podrían olvidar. El primer detalle extraño que notaron era que Giles Brindley, llevaba un holgado chándal azul, en lugar del habitual traje de corbata. Además, al subir al estrado parecía muy nervioso y se movía de forma rara.

El médico comenzó explicando su hipótesis de que se podía inducir una erección inyectando fármacos vasoactivos en los cuerpos cavernosos del pene, una teoría que en aquellos años era una auténtica revolución. Para probarlo, no disponía de ningún modelo animal adecuado, así que durante su investigación había decidido experimentar con su propio cuerpo.

Durante meses Brindley se inyectó diferentes sustancias vasoactivas para comprobar el grado de erección y tumefacción que conseguía con ellas, cuyos resultados mostró a los atónitos asistentes a través de 30 diapositivas con fotografías de su propio pene.

Sin embargo, el momento más surrealista estaba por llegar, ya que para descartar que la estimulación erótica hubiera desempeñado algún papel en estas erecciones, Brindley aseguró que se había inyectado papaverina antes de acudir a su conferencia, motivo por el que llevaba ropa suelta.

En ese momento, procedió a intentar demostrar en vivo de su hipótesis. Se apartó del estrado para ser visible ante el público y entonces se apretó el chándal en torno a los genitales para mostrar su erección. No contento con ello, decidió bajarse los pantalones y los calzoncillos, dejando al descubierto un largo, delgado y claramente erecto pene.

Acto seguido aseguró que le gustaría que algunos de sus colegas comprobaran el grado de tumescencia de sus genitales, por lo que, con los pantalones por los tobillos, se acercó a los urólogos que estaban sentados en la primera fila.

Mientras se acercaba, varias de las mujeres del público comenzaron a protestar. Los gritos conmocionaron al investigador, que rápidamente se subió los pantalones y volvió al estrado, donde terminó su conferencia ante un auditorio en estado de shock.

Seis meses más tarde, el profesor Brindley publicó los resultados de su estudio y su tratamiento comenzó a ser empleado en pacientes de disfunción eréctil.

Por suerte, los desarrolladores de las soluciones modernas decidieron no seguir sus pasos cuando, en 1998 presentaron el fármaco que revolucionó la vida sexual de miles de parejas afectadas por la disfunción eréctil.

Fuente: ABC

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