[Col}– Eutanasia perversa / Dr. Juan Antonio Pino Capote

19-09-13

Ajuste de pensiones

Como tantas otras muchas cosas, en este mundo desquiciado la eutanasia también se ha pervertido.

La deseada “buena muerte” se ha convertido en un objeto de deseo para los gobiernos y su oportunismo de parcheo inmediato de los males que nos afligen. Una inmediatez que no va más allá del tiempo que dura una legislatura.

Puede que los sucesores hagan un cambio radical hacia el extremo opuesto, pero el mundo no puede progresar con cambios de rumbo bruscos, desorientados y especulativos.

Tras la máscara de la deseable “buena muerte” se esconden intereses espurios y perversos. Tras el respetabilísimo derecho a morir en paz se esconde la intención de acabar con la vida inútil y liquidar el derecho a vivir en paz.

El hombre se encuentra reducido a una máquina de producción y consumo, y sólo revive como persona cuando tiene que firmar el cheque en blanco de la votación. Y cuando no es productivo no le queda más que esta última alternativa, al tiempo que contempla cómo, de las concepciones socioeconómicas en vigor, van desapareciendo los valores éticos y humanísticos.

El 11 de abril de 2012, en Nueva York, Sandro Pozzi publicó el siguiente titular: «El FMI pide bajar pensiones por “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”». La recomendación nos viene de afuera, lo cual es más penoso porque el problema tiende a la globalización, y es más evidente y acuciante en los países que padecen la actual crisis económica.

Por otra parte, el pasado 17 de septiembre, el periódico ABC publicó el artículo «Estilo de vida saludable mejora nuestro ADN», en el que se dice que “Llevar un estilo de vida más saludable puede modificar nuestra genética. Por vez primera, un trabajo que se publica en The Lancet Oncology demuestra que los cambios positivos que hacemos en nuestro estilo de vida —comer sano, hacer ejercicio, no fumar, etc.— tienen una repercusión en la longitud de nuestros telómeros, pequeños complejos de ADN localizados en el extremo de los cromosomas que afectan directamente al envejecimiento celular”.

Si se recortan las pensiones se acortaran también nuestros telómeros y viviremos menos, como una forma sutil de eutanasia anticipada. Salvo dejar de fumar y hacer ejercicio, con el empobrecimiento, nuestra vida no será más saludable ya que la alimentación, los cuidados sanitarios y la calidad de vida dependen mucho de los factores económicos.

Con estos postulados existe también la posibilidad de que algunos prefieran no vivir después de su etapa de servicio útil a la comunidad a causa de sus estrecheces. También cabria la tentación de asignar las pensiones en proporción a la longitud de los telómeros de cada uno.

Si en el pasado el alargamiento de la esperanza de vida era considerada como un logro de la sociedad del bienestar, ahora es todo lo contrario por el gran aumento de seres improductivos a los que hay que asfixiar para que la rueda infernal de producción y consumo siga funcionando y acabe con el clima y con las reservas del planeta Tierra.

Soy la voz de uno que clama en el desierto. ¿Hay alguien ahí?

En la actualidad existen sobre la Tierra suficientes conocimientos, tecnología, medios y capacidad para encauzar el rumbo de la Humanidad y del planeta en el sentido de la paz y el bienestar de los hombres, de todos los hombres, y no sólo de los pocos que nos dirigen y de los grandes capitalistas. Falta lo que tendría que sobrar: voluntad de los que tendrían en sus manos la posibilidad de proyectarlo y hacerlo.

Hace algún tiempo que el ensoñador Zapatero esbozó la famosa “alianza de civilizaciones”. No era el momento ni la forma de hacerlo; debió ir más allá. Debió pedir una alianza de todo el acervo cultural de las civilizaciones, la Ciencia, la tecnología, la filosofía y todas las capacidades del hombre con el PODER en las más altas instancias de las organizaciones mundiales para imponer la sensatez y la evidencia en las decisiones fundamentales de nuestra existencia.

Tú o usted, amable lector, sí que estás ahí. Otros que deberían estar no lo están, y desde su engreimiento dirán que esto son “majaderías”. Pero lo cierto es que necesitamos grandes cambios que no vendrán de otro planeta ni de un nuevo Mesías.

Sé que hay millones de seres que estarán de acuerdo en que el cambio es fundamental; que nuestros sistemas de organización, desmadrados y anárquicos, están periclitados; que el axioma de “vox populi vox Dei” (La voz del pueblo es la voz de Dios), por muy bonito que resulte sólo significa que, si nos equivocamos, lo hacemos entre todos, lo cual da un poder desmedido a nuestros representantes.

Sólo nos queda la esperanza de que la voz del pueblo se convierta en el gran clamor, y la oración, con su poder, transforme las cosas para el bien de todos y del planeta que habitamos.

Dr. Juan Antonio Pino Capote
jpincap@gmail.com

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