[*Drog}– Ejemplo de humillante estupidez masculina

26-08-14

Carlos M. Padrón

Según la prensa inglesa,

 «Un helicóptero policial que buscaba un coche robado en Londres fue testigo la noche del sábado 23 de una original propuesta de matrimonio hecha en Gladstone Park (Dollis Hill). Los agentes vieron a un hombre arrodillado frente a una mujer, y al lado un gran mensaje que decía ‘¿Quieres casarte conmigo?’. Los agentes creen que las velas habían sido encendidas para que la luz destacara contra el cielo nocturno esta petición de matrimonio».

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Jamás entenderé cómo un hombre, en sus cabales, pueda llegar a estos humillantes y ridículos extremos. Y no me refiero sólo al letrero hecho con velas, sino a arrodillarse frente a una mujer para pedirle matrimonio como si con eso ella le hiciera un gran favor, o él necesitara de una gerente que dirigiera su vida, cosa que, lamentablemente, ocurre en demasiados casos.

Tal vez la explicación, en bromenserio, sea ésta en la que el corazón, roto por el fracaso al que lo llevó el drogamor, dialoga con el cerebro al que el drogamor logró anular.

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Para colmo, estas humillantes peticiones de matrimonio parecen ser comunes en otros países , como USA, donde en el matrimonio la mujer es la dueña y señora de, por ejemplo, la casa donde ambos vivan, y por eso, en caso de pleito, ella puede permitirse el lujo de decirle a su marido “¡Fuera de MI casa!”.

8 Respuestas a “[*Drog}– Ejemplo de humillante estupidez masculina

  1. Cristina Rondón

    Muy difícil por esta via expresar tantas cosas, mas tomaré el riesgo… bastante fuertes estas palabras para un acto voluntario de un hombre, bastante romántico (él) según creo. A mi me parece más humillante que aún legalmente se le diga a una esposa o pareja, “su mujer”, “la mujer de…”. Esta más que visto que este es un mundo muy privilegiado para los hombres, y esta costumbre de “pedir” matrimonio, para mi, no es más que un acto que lleva consigo un simbolismo de romance, y el hecho de arrodillarse significa como en otros ámbitos, un acto de humildad … parece un “amar con todo mi ser”, “representas lo más grande para mi”… “te respeto ”
    A mi me parece bello…. y ojalá viviera en un mundo más justo

  2. Cristina, tal vez este mundo sea privilegiado para los hombres, pero las mujeres son más fuertes y mejor dotadas por la Naturaleza cuyo primer objetivo es perpetuar la especie.

    A mí lo que me molesta es el término ‘esposo/a’, pues me recuerda lo que usa la Policía para inmovilizar a un sospechoso, y el parecido es, desgraciadamente, bastante cercano. Por tanto, me aferro al uso de MUJER, pues hasta en los actos oficiales de enlaces matrimoniales se dice “Los declaro marido y MUJER”.

    Y si de romanticismo y antimachismo se trata, ¿por qué no son las mujeres –a las que erróneamente se les atribuye más romanticismo que al hombre, y las que generalmente tienen más ganas de casarse– las que se arrodillan y piden matrimonio?

    En aras de la igualdad, nadie, ni mujer ni hombre, debería hacer algo tan ridículo.

  3. Mmmmm, que hoy en día las mujeres “tengan más ganas de casarse” lo dudo mucho, querido tío. Que seamos “más fuertes y mejor dotadas por la Naturaleza cuyo primer objetivo es perpetuar la especie” me parece un obsoleto, impopular y convenientemente machista concepto, por lo demás estoy de acuerdo con nuestra comentarista Cristina Rondón. En realidad un hombre proponiéndose de tal manera llega al ridículo extremo y no encuentro nada de malo en ello habida cuenta de que, según los cánones de nuestra sempiterna sociedad, tal rol ha sido siempre exclusividad del hombre … ¿o acaso conocen alguna mujer honorable que se preste a semejante !!!!!papelóóóóónnn!!!????

  4. Fernando Camacho

    Don Carlos: se ha metido en camisa de once varas, como diría mi madre.
    Lo que me parece poco práctico del evento es que la dama desde su posición sólo podía ver un montón de velas, difícilmente leer el mensaje.
    Sobre la práctica de tal costumbre, no opino.
    Saludos. Fernando.

  5. Fernando, también mi padre usaba esa expresión, pero no lo haría en ese caso porque fue él quien mi inició en las opiniones que en este artículo di. Luego, desde que tuve tratos sentimentales con damitas, seguí el análisis por mi cuenta, y nunca lo he dejado; hay mucha tela para cortar.

  6. Bueno, sólo me remito a Romeo y Julieta. No tiene nada de ridículo que un hombre se arrodille a los pies de su amada para pedirle matrimonio. Últimamente es su creatividad y una forma que eligió de expresarlo; es todo un caballero. No me digan lo contrario. De ridículo, nada. Lo peor sería someterla por la fuerza. ¿Ahí qué me dicen? ¿o nos escapamos por la tangente? Me gusta un hombre así: es romanticismo puro. Y si yo estuviera en el lugar de la dama y sintiera amor por él, también me arrodillaría. ¡¡¡He dicho!!!

  7. Olga, en tu argumentación veo en principio un ‘pequeño’ problema: “Romeo y Julieta” es ficción, ¡e inventada por un hombre!

    Como ya dije, y en virtud de una jugada de la Madre Naturaleza, los hombres somos más románticos que las mujeres, tal vez porque así le conviene a ella para que veamos como normal, entre otras cosas, el que, en su empeño por preservar la especie, las mujeres sean manipuladas por el instinto materno, el más fuerte de todos, y tomen decisiones convencidas de que son volitivas, como la de parir más de una vez.

    Si obedecieran a la razón y no a ese instinto, no pasarían dos veces por los dolores de parto.

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