[*El Paso}– El hijo de ABARIM: Dr. Juan Antonio Pino Capote

Artículo publicado en la edición en papel del diario canario El Día, el domingo 10 de abril de 2016.Texto: Ana María Díaz Pérez. Dra. en Historia del Arte, miembro del IECan, de la Tertulia de Amigos del 25 de Julio, académica correspondiente de la RAM y de la RACBA, miembro de la JD de la Asociación Cultural TuSantaCruz, miembro de los Hidalgos de Nivaria, y miembro de número de la RSEAPT.

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En las familias en las que germina el sentimiento de la poesía y la vocación de la Medicina encontramos facultativos que al haberse dedicado de lleno a la sanidad eclipsaron su faceta poética. Este es el caso del doctor palmero Antonio Pino Pérez (1904-1970) o ABARIM —denominación de unas montañas de Jordania—, seudónimo con el que firmaba sus poemas el padre del protagonista de este artículo.

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Esa dualidad poético-médica del doctor Pino Pérez se constata en la composición Aquella piedra, recogida en el poemario Dándole vueltas al viento, y que, repartida en cuatro hermosas estrofas, dice así:

Aquella piedra por la mar bañada
que exacta un corazón reproducía,
por ver si palpitaba todavía
la arranqué de la espuma nacarada.

La saqué con mi mano emocionada
y en su calor de nido la tenía,
la apreté y la ausculté por si vivía
convenciéndome, al fin, de que no era nada.

Una piedra, juguete de las olas,
que un corazón humano repetía
en las furias del mar por siempre solas.

Un pedazo de muerte desolado
que el mar piadoso por piedad mecía
meciendo un corazón petrificado.

Hablar del doctor Juan Antonio Pino Capote, el hijo de ABARIM, supone hablar de naturalidad y humanidad, ya que se trata de todo un caballero inmensamente sencillo, amable, sensible y humano, siendo su bonhomía de tal magnitud que se hace patente, todo lo contrario a su deseo de pasar inadvertido.

Su llegada a este mundo aconteció en La Palma, en el bello municipio de El Paso. Fue el mejor regalo que recibieron los esposos Antonio Pino Pérez y Amparo Capote Lorenzo en las Navidades del año 1937, pues justo un día después de haber festejado la Natividad del Señor celebraban (26 de diciembre) el nacimiento de su segundo bebé y primer y único varón, el del medio, entre Lourdes, la mayor, hoy religiosa, y más tarde, Rosario, que sería la benjamina y profesora de las doctrinas filosóficas.

A su nuevo retoño lo bautizaron con el nombre de Juan Antonio Esteban. Juan, por su abuela materna y su abuelo paterno; Antonio, por su padre; y Esteban por coincidir con el santoral de este diácono. Su progenitor, el Dr. Antonio Pino Pérez, fue un hombre dinámico donde los hubiera, pues abordó una interesante trilogía: la de sensacional poeta, político de ideología socialista, y estupendo odontólogo, y seguramente nuestro personaje heredó de él sus inquietudes culturales.

Aquel niño creció, y llegó el momento de iniciar su formación académica, que llevó a cabo en su isla natal, de modo que cursó los estudios primarios en El Paso, y, a partir de aquí, siempre en la modalidad de enseñanza libre, los cuatro primeros años de bachillerato en la Academia de Los Llanos de Aridane, continuando con los siguientes cursos del mencionado nivel educativo en el Instituto de Enseñanza Media de la capital palmera hasta concluir la reválida; después superó, también como alumno libre, el Preuniversitario en la Universidad de La Laguna (ULL). Acto seguido se decantó por la carrera de Medicina, superando los exámenes de selectivo en nuestro primer centro docente, y el resto, de segundo a séptimo, en la Universidad de Sevilla.

Pero el Dr. Pino era un ciudadano de amplios horizontes, y desde Híspalis viajó a la localidad inglesa de Nottingham, donde adquirió los conocimientos propios de la anestesiología y reanimación en los años sesenta, obteniendo el grado de Senior House Officer. Con el título de la especialidad bajo el brazo, efectuó el recorrido a la inversa, esto es, desde Inglaterra viajó al norte de la Península, concretamente al Principado de Asturias, con la finalidad de trabajar en el Hospital General de esa región (1966-67), aprovechando el tiempo al máximo durante su estancia en Oviedo. Prueba de ello es que, a la vez, se formó en neumología, de manera que a la titulación de anestesiología sumó la de especialista en el aparato respiratorio.

A continuación (1968), formó parte de la plantilla del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de esta capital, por lo que las paredes de este emblemático edificio han sido fiel testigo de los inolvidables recuerdos de su paso por el mismo, entregado a una imprescindible y delicada tarea, consistente en anestesiar a los pacientes en las distintas intervenciones quirúrgicas.

El personaje que nos ocupa tuvo siempre facilidad para asimilar el idioma de Shakespeare. Por lo tanto, y estamos ya en 1969, no es de extrañar que tuviese la iniciativa de organizar el 1er. Simposio Internacional sobre Anestesiología y Reanimación que se celebró en Santa Cruz de Tenerife, y en el que participaron dos profesores procedentes de California y Connecticut.

Nuestro ilustre palmero contrajo nupcias en León con Begoña Suárez Arias, a la que había conocido durante su etapa asturiana, cuando la joven era estudiante de enfermería. El nuevo matrimonio tuvo tres criaturas; dos gemelas: Marta, licen ciada en Derecho, y Ruth, aparejadora, licenciada en Bellas Artes y profesora de Diseño en la ULL; y una tercera niña, Begoña, doctora en Informática. Los Sres. Pino Suárez gozan en la actualidad de tres nietos: Javier, Belén y Darío.

La creatividad de Ruth la llevó a idear la escultura denominada Gota de fuego, es decir, la unión de las llamas y el agua, que significa el espíritu luchador del Dr. Pino Pérez contra el incendio de los montes y a favor del cristalino líquido, siempre en constante abrazo con la Naturaleza y sus semejantes. En este monumento, realizado en acero corten por la Cerrajería AGNA, de El Paso, depositaron las cenizas de sus abuelos paternos, Antonio Pino y Amparo Capote, entre los pinos, valga la coincidencia de vocablos, y mirando hacia Taburiente, en Tacande Alto. De esta manera lo expresó la hermana menor de Juan Antonio, Rosario, en el interesantísimo libro titulado ABARIM, que recoge la biografía de su progenitor.

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‘Gota de fuego’. Diseño de Ruth Pino Suárez.

Los años setenta le marcaron nuevos retos al Dr. Pino. Así pues su valía le fue reconocida por otros colegas, lo que hizo que el secretario del Simposio InterMadrid lo invitase a participar en el mismo para disertar sobre Los expansores del plasma y sus aplicaciones terapéuticas, esto es, “un grupo de sustancias empleadas como sustituto de la sangre en la transfusión y que tienen la propiedad de aumentar y retener líquido en el sistema vascular”.

Asimismo, trabajó como anestesista interino en la otrora Residencia Ntra. Sra. de Candelaria, ejerciendo más tarde la jefatura de servicio, por oposición (1974), de su especialidad. Desde estas fechas fue también tutor de residentes del sistema MIR, formando a varias generaciones de especialistas.

Facultativo muy diligente, necesitaba simultanear unas actividades con otras. Por consiguiente, desde finales de la década de los sesenta y a lo largo de la de los setenta fue profesor ayudante de la sección de Farmacología de la lagunera Facultad de Medicina, médico especialista de la Educación Física y el Deporte, y profesor de Ética Profesional de la Escuela de Enfermería del Hospital de Ntra. Sra. de Candelaria; y también tuvo tiempo para preparar y presentar, en 1977, en nuestra Universidad su tesis doctoral, que se tituló Estudio clínico y experimental de la acción de DIAZEPAN sobre la presión intraocular en la anestesia, otorgándole el tribunal, como no podía ser de otra manera, con un discípulo tan brillante, la calificación de sobresaliente cum laude.

Su trayectoria ha sido imparable. Nada más comenzar los años ochenta dirigió el hospital Nuestra Señora de Candelaria, y fue becado (1984) por el Consejo de Europa con prioridad 1 de España para asistir a la Unidad del Dolor del Walton Hospital de Liverpool.

Por si toda esta voluminosa trayectoria fuese poca, posee una impresionante inventiva, por lo que no es de extrañar que diseñase una camilla móvil, monitorizada y dotada de un respirador, así como aparatos con el fin de administrar la clase de anestesia más adecuada en oftalmología durante la operación de cataratas, en otorrinolaringología, etc.

De los destacados méritos de su extenso currículum se desprende que Juan Antonio es médico, investigador y académico. No obstante, su habilidad para adaptarse a las nuevas tecnologías nos ha sorprendido, ya que a principios del presente siglo obtuvo una nominación al Premio Vídeo Médica 2000 de Badajoz, de igual forma que realizó y produjo un vídeo informativo destinado a los pacientes que fue seleccionado para optar al premio a la mejor película de la especialidad presentada en Santiago de Compostela en 2001.

En la actualidad, el Dr. Pino continúa siendo todo un señor de espíritu jovial impregnado de gran vitalidad y euforia, alegría de la que nos hace partícipes con su natural y sutil sonrisa al saludarnos cada martes en el Colegio de Médicos, previamente a las interesantes sesiones de la Real Academia de Medicina, prestigiosa institución en la que ingresó

como académico correspondiente en 1978, convirtiéndose 17 años después en académico de número al dictar La leccn de la Historia, que fue por uno de los hombres más ilustres que ha dado nuestro Archipiélago y que lamentablemente el pasado año nos dejó para siempre, pero del que perdura un imborrable recuerdo: el admirable psiquiatra y Premio Canarias de Literatura 1991, Dr. Carlos Pinto Grote, notoriedad protocolaria emanada de su grandeza intelectual y moral plenas de coherencia, cualidades que son las que verdaderamente le otorgaron en vida la máxima consideración de sus semejantes.

Volviendo a la trayectoria profesional del Dr. Pino Capote, en el ámbito académico ha abordado con eficiencia otras tareas, por lo que es secretario perpetuo y secretario redactor de los Anales de esta Real Agrupación, en cuyo seno ha pronunciado varios discursos en sesiones públicas solemnes y literarias, sin obviar que es coautor del volumen Historia de la Medicina de Santa Cruz de Tenerife.

Mas su quehacer no sólo se ha centrado en la práctica médica, ya que su entusiasmado interés por la investigación ha sido otra de sus fructíferas facetas. Prueba de ello son las publicaciones en revistas nacionales y extranjeras, que superan el centenar. Pero si de algo se siente satisfecho es de la programación de las consultas de preanestesia, primeras de Canarias y de España, habiendo escrito tres guías de esa evaluación preoperatoria, una en 1985, otra en 2000 y, la más reciente, en 2008. No obstante, fue el único autor de la primera, ya que en las otras dos contó con la colaboración de otros colegas del Servicio y con alguno de los médicos residentes.

Ha quedado claro, pues, que hablar del Dr. Pino Capote es también hablar de profesionalidad. No obstante, nuestro distinguido y apreciado Juan Antonio, al que me unen recientes pero empáticos lazos de amistad, nos dejó al descubierto su lado más personal, el que fluye de los propios sentimientos, al conducirnos de su amigable mano Por los caminos del mar, en una conferencia organizada por la Asociación Cultural TuSantaCruz e impartida en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña, consistente en conducir la historia de la anestesia no sólo por la travesía marítima, con especial referencia al inmenso azul que baña la costa de Santa Cruz, sino también por los senderos del aire, la felicidad y los sueños, ese sueño producido por la sustancia que duerme al paciente y lo priva de sensibilidad para no sentir dolor.

Este repaso a su semblanza nos ha desvelado que contamos, entre un nú cleo familiar de poetas, médicos y artistas, con un abnegado y experto anestesista, un excelente investigador e innovador, y un relevante académico, todo ello envuelto por un inmenso humanismo. En definitiva, un médico humanista canario de lujo, que rubrica las dedicatorias de los ejemplares relativos al patriarca de la saga como “El hijo de Abarim”, lo que exterioriza el amor y el orgullo que siente por la figura paterna.

BIBLIOGRAFÍA

  • Diccionario terminológico de ciencias médicas. Salvat Editores, S.A., (duodécima edición), Barcelona, 1988, pág. 434.
  •  Dándole vueltas al viento. Antonio Pino Pérez. Selección de poesías. CCPC, 1982
  • PINO CAPOTE, Rosario: ABARIM. CCPC, 2014.
  • Sagrada Biblia (Deuteronomio 34: 1-5). Editorial Herder, Barcelona, 1969, pág. 238.
  • TOLEDO TRUJILLO, Francisco, MORA LES MORALES, Alfonso, PINO CAPOTE, Juan Antonio, BURGOS OJEDA, Antonio y RODRÍGUEZ — HERNÁNDEZ, Fidel: Historia de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tene rife. Real Academia de Medicina. Tenerife, 2014, pág 524.

ARTÍCULO DE PRENSA

  • Homenaje póstumo a Antonio Pino, alcalde, poeta y dentista. El Día, 21 de octubre de 2009

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