[MS}– El tratamiento con una única proteína protege de la pérdida de la memoria en el alzhéimer

17/11/2016

M. López (Otro de los firmantes fantasma de ABC.es)

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, ocasionada por la destrucción progresiva de las neuronas cerebrales.

Y esta destrucción, según han sugerido numerosas investigaciones, se produce básicamente por la acumulación en el cerebro de ovillos neurofibrilares de proteína tau y de placas de beta-amiloide que son altamente tóxicos para las neuronas.

Sin embargo, aún se desconoce por qué y cómo se desarrollan estos ovillos y placas, lo que ha imposibilitado que contemos con tratamientos eficaces frente a la enfermedad. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney (Australia), en el que se describe la relación de las placas y ovillos y su función, así como que la corrección del déficit de una única proteína que se pierde durante el desarrollo del alzhéimer basta para proteger de la pérdida de la memoria típica de la enfermedad.

Como explica Lars Ittner, director de esta investigación publicada en la revista «Science», «nuestro trabajo ha cambiado completamente nuestra comprensión sobre lo que ocurre en el cerebro durante el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer».

No es como se creía

La proteína beta-amiloide cumple numerosas funciones básicas en el organismo. El problema es que, cuando adquieren una estructura errónea, estas proteínas se adhieren entre sí formando fibras que, a su vez, se agregarán en oligómeros y placas de beta-amiloide que, junto a los ovillos neurofibrilares de proteína tau, provocan la muerte de las neuronas y la consiguiente atrofia cerebral y pérdida de la memoria.

Estos ovillos neurofibrilares son agregados que se forman por la hiperfosforilación de la proteína tau que tiene lugar durante la formación de las placas de beta-amiloide. Pero, como muestra el nuevo estudio, llevado a cabo tanto con ratones como con muestras cerebrales de pacientes humanos con alzhéimer, estos ovillos no tienen un efecto neurodegenerativo, sino que se forman para proteger a las neuronas de la toxicidad de las placas.

Como refiere el Lars Ittner, «las placas de beta-amiloide inducen toxicidad en las neuronas, pero el primer objetivo de la fosforilación de la proteína tau es, en realidad, disminuir esta toxicidad. Se trata de una visión totalmente novedosa: la razón por la que la proteína tau se ve modificada es para proteger a las neuronas del daño».

Y el deterioro cognitivo se produce porque las placas acaban superando la protección de los ovillos, que finalmente acaba perdiéndose. Y, a partir de aquí, los niveles de toxicidad, dado que no son contrarrestados, son tan elevados que las neuronas acaban muriendo.

Con una única proteína

El estudio también ha permitido identificar una proteína, la cinasa p38?, que participa en la fosforilación de la proteína tau e interfiere con la toxicidad generada por las placas de beta-amiloide.

Como indica el director de la investigación, «nuestros resultados muestran que la cinasa p38?, que en un principio tiene una función protectora, se desvanece en las primeras fases de la enfermedad de los cerebros de los pacientes con alzhéimer, lo que sugiere una pérdida de protección».

Para saber qué pasaría si se lograra corregir esta desaparición de la cinasa p38?, los autores llevaron a cabo un experimento con ratones a los que administraron la proteína. Y los resultados fueron mucho, pero mucho mejores de lo esperado.

Como concluye Lars Ittner, «en nuestro trabajo reintroducimos la cinasa p38? y aumentamos su actividad. Y lo que vimos es que podría prevenir la pérdida de memoria, por lo que tiene un potencial terapéutico muy real. Si podemos estimular la actividad de esta proteína, entonces podríamos ser capaces de ralentizar, e incluso de detener, la progresión de la enfermedad de Alzheimer».

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