[SE}– Otro mito que se cae: los opuestos no se atraen

25/11/2016

Aurora Ferrer

De siempre se ha dicho que los polos opuestos se atraen.

Pero un nuevo estudio, realizado por la Universidad de East Anglia y la Universidad VU en los Países Bajos, acaba de tirar por tierra esa teoría popular. El equipo, formado por economistas y psicólogos, asegura que esta tendencia podría conllevar en un futuro a la desigualdad genética y social. 

Los seres humanos no elegimos a nuestras parejas potenciales por azar, sino que tendemos a buscar personas con rasgos genéticos similares. Esto, a ojos de los expertos y en base a diversas investigaciones, ha demostrado que puede llevar a formar una sociedad muy poco igualitaria si los seres humanos se unen por la genética en lugar de por pura casualidad.

A principios de este año, otra investigación demostró que esta hipótesis tiene sentido. Según explicaron entonces los investigadores de la Universidad de Edimburgo en Genome Biology, la atracción física está, en parte, ligada a los genes que controlan la estatura. Y no sólo la estatura, también la inteligencia y otros factores determinantes en nuestro ADN (como las habilidades cognitivas). Al parecer, nuestro romanticismo está escrito en nuestro ADN.

Según el doctor David Hugh-Jones, autor principal de la investigación, “Las consecuencias de buscar pareja en base a la educación y a las habilidades cognitivas son relevantes para la sociedad a causa del desarrollo evolutivo de las generaciones posteriores”.

Otra investigación reciente realizada por la Universidad de California, analizó a varios niños en México y Puerto Rico para investigar la hipótesis del apareamiento selectivo. Hallaron que los padres de los niños tendían a compartir genes similares, a pesar de que no estaban relacionados entre sí.

De hecho, los resultados fueron tan parecidos en algunos casos, que las parejas podrían pasar como primos terceros o cuartos. El problema, es que este grado de cercanía podría aumentar las posibilidades de enfermedades genéticas de un 2% a un 14% tras 10 generaciones. También podría explicar por qué tantos puertorriqueños padecen asma.

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