[SE}– Estrés y peor sistema inmune, la enfermedad de los que están en la parte de abajo de la sociedad

25/11/2016

Las personas que tienen menos dinero y peor consideración social, el llamado nivel socioeconómico, en general tienen peor salud.

Y sufren un mayor riesgo de padecer enfermedades psiquiátricas y envejecen más rápido.

Tal como escribió M. Marmot en «The Status Sydrome: How Social Standing Affects Our Health and Longevity», la causa no es que no puedan acceder a sistemas sanitarios de calidad o que estén expuestos a condiciones peligrosas para la salud. En vez de eso, el factor que les daña es en gran parte el estrés psicológico que genera esa situación.

Por eso, en opinión del investigador Robert M. Sapolsky, de la Universidad de Stanford, el nivel socioeconómico es «la más corrosiva forma de subordinación del mundo inventada por los primates». Pero no es la única. Tal como se ha publicado este jueves en la revista Science, en un estudio que ha analizado cómo afecta el estatus social a la salud de los macacos, la subordinación altera por completo el funcionamiento de los genes y del sistema inmunitario. Además, los investigadores sugieren que este mecanismo biológico también puede afectar a los humanos.

«Hemos demostrado efectos causales y muy plásticos sobre las proporciones de las células inmunitarias y los niveles de expresión de genes», escriben los autores, encabezados por Noah Snyder-Mackler, de la Universidad Duke (Estados Unidos).

Después de manipular el rango social de 45 hembras de macacos, los investigadores analizaron los efectos de esta situación sobre factores muy concretos relacionados con su salud y la actividad de su sistema inmune. Gracias a eso, averiguaron que los animales de estatus inferior desarrollan respuestas más potentes contra las bacterias, mientras que los de nivel superior se defienden mejor contra los virus.

Menos atención de los demás

Pero esto no quiere decir que la situación de ambos esté compensada. Por una parte, los investigadores han constatado una vez más que los animales de bajo nivel reciben menos atención de sus compañeros, lo que se traduce en que reciben menos apoyo social y que son acicalados menos veces por los demás. Además, ser de bajo nivel social implica tener un sistema inmune más propenso a activar la respuesta de la inflamación, tanto antes como después de que un microbio (u otro factor) amenace al organismo.

Tal como ha aclarado Robert M. Sapolsky, en un artículo publicado en Science para acompañar a este estudio, esto implica que los subordinados no sólo son «mimados» menos por sus compañeros, sino que su sistema inmune, por ser más propenso a la inflamación, también les daña más: «La inflamación crónica acarrea problemas de salud, desde el feto (cuando puede conllevar la aparición de enfermedades metabólicas) a la aceleración del envejecimiento», ha escrito Sapolsky.

¿En qué se traduce, al contrario, tener un estatus superior? Según el equipo de Snyder-Mackler, implica tener mayores concentraciones en sangre de linfocitos T y de células «asesinas naturales», agentes de defensa caracterizados por actuar de forma inespecífica («disparan» a todo lo que se les cruza) durante las primeras etapas de la respuesta inmune. Pero en realidad no es tan sencillo. Junto a esta diferencia en los niveles de células, los investigadores han descubierto que el estatus social influye en los niveles de expresión (de mayor o menor activación) de 1960 genes.

En el lado contrario de la balanza, a causa de la expresión de estos genes, los desafortunados sufren las consecuencias de tener un sistema inmune propenso a la inflamación. Un efecto que se incluiría a lo detectado en otros estudios y que relaciona el bajo estatus social de varios animales con la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y problemas reproductivos.

Monos estresados

«De alguna forma, los monos subordinados recuerdan a humanos con desórdenes de ansiedad, que muestran comportamientos de hipervigilancia y que miran a su alrededor buscando constantemente alguna amenaza», ha escrito Sapolsky. «Por ejemplo, si tienen una comida deseable, interrumpen el acto de comer para mirar si alguien viene a quitársela».

Sin embargo, no hay que olvidar que, con este estudio, los investigadores no han obtenido conclusiones que se puedan aplicar directamente a humanos. En realidad han hallado un mecanismo biológico que demuestra claramente cómo el nivel social puede afectar a la salud de los primates (en este caso los macacos).

Sin embargo, también es cierto que esto resulta interesante para entender mejor cómo afecta el nivel socioeconómico a los humanos. Pero tal como aclara Sapolsky en su artículo, para establecer esta relación entre nivel social y salud en personas habría que descartar todos los otros factores que influyen, como la alimentación, el tabaquismo, el seguro médico o el estar apuntado o no a un gimnasio.

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