[MS}– Diseñan una molécula capaz de curar en ratones el cáncer de ovario y páncreas

29/11/2016

M. López (Otro de los firmantes fantasma —¿o todos son el mismo?— de ABC.es)

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.) podrían haber dado un avance muy significativo en la lucha contra múltiples tipos de cáncer.

Han desarrollado una molécula que, «con forma de guante de béisbol» según refieren los propios autores, actúa como ‘señuelo’ y anula —o, siguiendo con los símiles deportivos de los investigadores, «deja fuera de juego»— una de las señales clave para el crecimiento y metástasis tumoral, hasta el punto de que su ‘eliminación’ activa la muerte de las células cancerígenas.

Y este señuelo funciona, y muy bien. De hecho, como muestra el estudio publicado en la revista «The Journal of Clinical Investigation», ha posibilitado, no ya la ralentización de la progresión tumoral, sino incluso la curación en ratones con cáncer de ovario y de páncreas en fases muy avanzadas.

Como destaca Amato Giaccia, director de la investigación, «en nuestro trabajo hemos sido capaces de lograr la curación de algunos animales, incluso en algunos casos en los que el tratamiento ya se administró cuando tenían tumores muy agresivos y metastásicos».

‘Atrapar la bola’

Para llevar a cabo el estudio, los autores se centraron en dos tipos de cáncer que, ya sea por sus síntomas inespecíficos o por su rápida progresión, son muy difíciles de detectar en sus fases iniciales: el de ovario y el de páncreas.

El resultado es que, cuando son diagnosticados, los pacientes ya se encuentran en una fase muy avanzada de la enfermedad e, incluso, el tumor ya se ha expandido y colonizado otros órganos, en la consabida metástasis. En consecuencia, las opciones terapéuticas, básicamente una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia, son mínimas.

Por tanto, infinidad de estudios han sido desarrollados para encontrar nuevos compuestos químicos, o fármacos, que permitan mejorar la supervivencia de estos pacientes. Y, cuando han tenido éxito, han posibilitado el desarrollo de compuestos cuya actividad sobre las células tumorales no es demasiado específica. Sin embargo, su eficacia es limitada, por lo que, si bien pueden frenar el tumor, nunca consiguen erradicarlo. Y, asimismo, que sus efectos secundarios son muy, pero que muy considerables.

El nuevo ‘señuelo’ se une a una molécula denominada ‘proteína específica del gen 6 de la detención de crecimiento’ (Gas6) y la anula. Esta Gas6 se une al receptor de la tirosín quinasa Axl, que juega un papel fundamental en la supervivencia, crecimiento y proliferación de las células tumorales.

Cuando Gas6 y Axl no se unen, las células cancerígenas liberan moléculas que activan los programas de muerte celular de todas sus congéneres. En consecuencia, este señuelo, ya sea por sí solo o en combinación con quimioterapia, puede frenar, cuando no curar, el cáncer, constituyendo un método mucho más efectivo que las actuales alternativas terapéuticas. O así sucede, por lo menos, en ratones.

Como explica Rebecca Miao, coautora de la investigación, «muchos tratamientos actualmente disponibles son muy tóxicos dado que no actúan de una forma específicamente dirigida sobre las células tumorales y tienen un gran impacto sobre el hígado y el riñón. Pero nuestro receptor señuelo parece que no es solamente eficaz, sino también seguro».

O, siguiendo con la terminología deportiva, según dice Amato Giaccia, «básicamente, hemos desarrollado un mejor guante con una capacidad mucho mayor para atrapar la bola, que en este caso sería Gas6».

Múltiples tipos de cáncer

El nuevo receptor señuelo, bautizado como MYD1-72, muestra una afinidad de unión por Gas6 hasta 350 veces superior a la que tiene Axl. En consecuencia, y aunque la cantidad de Gas6 y Axl sea muy elevada —lo que sucede en las fases avanzadas del tumor—, el señuelo sigue siendo muy eficaz a la hora de ‘atrapar’ a Gas6 y evitar que se una al Axl.

Según los resultados del estudio llevado a cabo encon ratones con cáncer de ovario, este señuelo reduce la carga tumoral en el 95% en las fases iniciales de la enfermedad, y en el 51% en las fases más avanzadas. Pero aún hay más: combinado con el fármaco doxorrubicina, la reducción de la carga tumoral fue prácticamente total en la enfermedad inicial, y del 99% en las fases avanzadas.

Por su parte, y por lo que respecta a los resultados en el cáncer de páncreas, la eficacia en la reducción del volumen tumoral fue nula cuando se administró el señuelo en solitario. Sin embargo, y combinado con el fármaco gemcitabina, MYD1-72 se asoció a una tasa de supervivencia tres veces mayor que la de los ratones que no recibieron tratamiento.

El próximo paso será observar el efecto de MYD1-72 en ensayos clínicos con seres humanos. Como concluye Amato Giaccia, «estos modelos preclínicos con ratones son muy robustos, pero necesitamos evaluar el nuevo compuesto con humanos. Además, estamos interesados en ver cómo nuestra molécula actúa sobre otros tipos de tumor y esperamos que también pueda potenciar las terapias en otros cánceres como la leucemia».

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