[*Opino}– Más sobre las marcas chinas de celulares. Publicidad negativa

29-11-2016

Carlos M. Padrón

Sin duda, la publicidad es el puntal del marketing.

Para mí, el artículo que copio abajo es pura publicidad negativa, o sea, no a favor de una marca de teléfonos celulares, sino en contra de una y de un modelo en particular que, posiblemente, le esté pegando en la torre a Huawei, Xiaomi, Meizu y OnePlus, que son las otras cuatro marcas que el artículo menciona.

Según Zigro Aldana —que no según el autor del artículo que cito aquí—, el smartphone Oukitel K6000 es un fraude, y por varios motivos. Mencionaré los más destacados que Aldana cita, porque ocurre que el smartphone que uso desde hace meses es un Oukitel K6000 PRO.

Bandas de frecuencia. En las especificaciones de todos los customer reviews que leí antes de comprar el Oukitel K6000 PRO aparecen bien claras. Para España, por ejemplo —al igual que para otros varios países—, indican con qué operadoras es compatible ese smartphone.

En los sistemas operativos disponibles no está el español. Me tiene sin cuidado, pues, aunque soy un amante del idioma español, mi lengua nativa que cuido mucho, en materia de informática lo mío es el inglés, y ese idioma lo traen todos los celulares. Sin embargo, todos los smartphones chinos que analicé contaban con el español.

El que el manual del usuario venga en chino también me tiene sin cuidado, pues nunca vi nada realmente útil en ninguno de esos manuales que amigos y familiares me han mostrado; sólo explican lo que el sentido común del usuario puede deducir, y aprender mucho en esa deducción.

No suelen recibir actualizaciones. Para la operación de wireless he recibido varias, y hace un par de días me llegó una de Android 6, que es el sistema operativo que el Oukitel K6000 PRO trae.

Aplicaciones no deseadas (bloatware). Ésta es una de las mejores cualidades del Oukitel K6000 Pro: su Android 6 es prácticamente puro. El poco bloatware que trajo pude desinstalarlo sin problemas y sin hacerle rooting al teléfono, tal y como decían, o dicen, los customer reviews.

Especificaciones. AQUÍ pueden verse las del Oukitel K6000 Pro (columna de la derecha) y las del smartphone que usé antes, el ECOO E04 (columna de la izquierda). No importa con qué mida yo las especificaciones de mi Oukitel K6000 Pro, el resultado es que las que necesito y uso coinciden con las que su fabricante le atribuye.

Mención aparte merece su batería de 6.000 mAh —o de los mAh que sea— porque cuando la cargo al 100% (cosa que sólo hago dos veces al mes, pues el resto del tiempo la mantengo entre el 40 y el 80%, como indican los cánones), y la dejo llegar al aviso de mínimo, me dura entre 3 a 4 días.

Esa batería aumenta el grosor y el peso del teléfono, pero, como ya dije en otro post, eso me gusta porque, incluida la lámina de vidrio templado que protege la pantalla, y la carcasa que cubre el resto del cuerpo, mi Oukitel K6000 PRO tiene un grosor de 12 mm y pesa  220 gramos. Con sólo levantarlo, uno siente que tiene en las manos algo sólido y con “personalidad”.

Garantía. Uso celulares desde 1996, y desdIncluida la lámina de vidrio templado que protege la pantalla, y la carcasa que cubre el resto del cuerpo, el smartphone que estoy usando desde finales del pasado septiembre tiene un grosor de 12 mm y pesa  220 gramos. Con sólo levantarlo, uno siente que tiene en las manos algo sólido y con “personalidad”.e entonces debo he tenido 10: dos Nokia comprados en Venezuela, un Nokia en USA, y los restantes siete (2 x Nokia, Triton Note, Alsc, ECOO y Oukitel) comprados en China para envío a USA. Todavía no he tenido necesidad de garantía para ninguno, ni ninguno se me ha estropeado. Me he quedado con cuatro, y los demás los he regalado en perfecto estado de operación. Lo que acerca del Lenovo conté en este artículo fue una falla de Amazon, que no del celular.

Precio. Con los $175 que desembolsé en la compra del Oukitel K6000 PRO, pagué

  1. Ese smartphone
  2. Una lámina de vidrio templado para proteger la pantalla
  3. Un protector de semicuero reforzado
  4. Un protector de silicona, y
  5. El envío, con seguro (shipping & handling & insurance) de todo desde Hong Kong a Florida (USA).

Casi un mes pasé buscando publicaciones sobre celulares chinos y haciendo comparaciones entre los mejores de ellos, entre los que se encontraban modelos de las cuatro marcas que menciona Aldama al comienzo de su artículo, pero no de las que menciona casi al final, de las cuales jamás he visto nada.

Pero, en base a mis condiciones, el Oukitel K2000 PRO les ganó a todos —en segundo lugar quedó un Xiaomi, pero de esa marca no me gusta su launcher Miui ni el abundante bloatware, como tampoco el Vibe y el bloatware de Lenovo; uso el ZenUI que es de Asus—, así que no creo que, para el artículo que sigue, la escogencia del Oukitel K6000 haya sido al azar, como dice el autor. Sospecho que se hizo para sacar a relucir falencias que el Oukitel K6000 PRO no tiene, a fin de minimizar el que, como ya dije, esté pegando en la torre a los otros cuatro y a muchos más.

Otra posibilidad es, aunque remota, que el Oukitel K6000 tenga esas fallas, y el Oukitel K6000 PRO no.

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28 NOV 2016

Zigor Aldama

La cara más oscura de los móviles celulares ‘ganga’ chinos.

Tras la apariencia de chollos se esconden multitud de marcas que ofrecen terminales de escasa calidad, un servicio ínfimo, e incluso estafas en las especificaciones

Las marcas de móviles celulares chinas han logrado abrirse camino en el mercado occidental gracias a su magnífica relación calidad-precio.

Empresas como Huawei, Xiaomi, Meizu o OnePlus ofrecen aparatos de gama alta por la mitad de lo que cuestan sus equivalentes con los logotipos de Apple o de Samsung, pero también hay una constelación de compañías que se valen del desconocimiento de los usuarios para colocar smartphones cuya calidad deja mucho que desear.

Basta con buscar ‘móviles celulares’ en una plataforma como Aliexpress para darse de bruces con nombres completamente desconocidos: Amigoo, Doogee, Bylynd, Ulefone, Umi, y un sinfín de nombres de los que ni siquiera los chinos han oído hablar jamás.

Pero es fácil morder el anzuelo. En la pantalla del ordenador computador desfilan modelos de diseños razonablemente atractivos, especificaciones avanzadas, y, sobre todo, precios difíciles de batir. Por ejemplo, al azar, el Oukitel K6000, se vende por poco más de 130 euros a pesar de que cuenta con 3GB de memoria RAM, pantalla FHD de 5,5 pulgadas, una cámara de 13 megapíxeles, sensor de huellas dactilares, y una batería de nada menos que 6.000 mAh. Todo ello envuelto en un bonito cuerpo metálico. Teniendo en cuenta que Meizu vende a 229 euros su equivalente —el M3Note, un gran teléfono—, sin duda parece una ganga.

Pero merece la pena leer la letra pequeña. En primer lugar, se deja bien claro que los impuestos y aranceles preceptivos no están incluidos en el precio, algo que, de ser requeridos, pueden aumentar considerablemente tanto la factura del aparato como el plazo de entrega. Es más, al final, puede resultar incluso más caro que el Meizu, que se envía directamente desde España con todo en regla.

Ése es el primer sobresalto al que se expone el usuario, algo habitual en las tiendas especializadas que distribuyen marcas sin presencia oficial en nuestro país. Eso sí, el vendedor del Oukitel se compromete a declarar un bajo valor del teléfono para reducir el gravamen de la Aduana, algo que al consumidor puede ahorrarle unos euros pero que es una práctica ilegal.

Luego sorprende la política de devoluciones: “Se aceptan si el producto es muy distinto de su descripción. El comprador puede devolver el producto (haciéndose cargo de los gastos de envío de vuelta) o quedárselo y acordar con el vendedor la devolución del dinero”, se lee. Y, de hecho, ahí radican multitud de quejas. No sólo es subjetivo ese ‘muy distinto de su descripción’, sino que el reembolso solo se hará efectivo si se corre con los gastos de envío. A China, claro.

Como explica la propia Meizu en su página web, hay varias razones más por las que esta importación paralela puede resultar contraproducente. Por un lado, el producto puede no estar homologado y sufrir diferentes incompatibilidades en España, desde la clavija del enchufe hasta las bandas de frecuencia. Por otro lado, la mayoría de los sistemas operativos no cuentan con español o disponen de una traducción muy básica. Tampoco suelen recibir actualizaciones —la mayoría de los dispositivos baratos se ha quedado en Android 5—, con lo que ello conlleva de peligro, y, además, existe la posibilidad de que incluyan aplicaciones no deseadas e incluso publicidad o programas espía.

Pero eso es lo de menos, porque, como apunta dice a EL PAÍS el presidente de Vernee, Zou Zhihua, “hay muchas empresas que incluso mienten en sus especificaciones, y utilizan componentes que no son los que dicen ser”. Los más fáciles de detectar son las memorias. Este periódico ha podido comprobar cómo algunos modelos que se venden con almacenamiento interno teórico de 32 GB tienen en realidad 8, y lo mismo sucede con los procesadores, que en su mayoría son Mediatek de gama baja que se hacen pasar por otros más potentes. Más difícil es comprobar si los sensores de la cámara, o componentes como el Bluetooth y el GPS son los publicitados.

Un joven español que estuvo empleado en una de las marcas enumeradas al comienzo de este reportaje reconoce estas prácticas. “De hecho, decidí marcharme cuando descubrí cómo funcionan. En general, los empleados chinos eran gente con muy poca experiencia y las cosas salían francamente mal”, comenta. “Son marcas que solamente comercializan a través de intermediarios, que tienen unas calidades muy bajas, y que sólo buscan volumen de ventas. Muchas mienten en componentes como la batería, el procesador, o la cámara”.

Tampoco son de fiar en los términos de su garantía. “Nunca devuelven el dinero o reparan el móvil celular. Se pasan la pelota entre el fabricante y el vendedor, y tienen al usuario contactando con unos y con otros para nada”. El español, que ahora trabaja en una compañía estatal, lo tiene claro: “Al final no compensa el precio”.

“La industria del ‘sanzhai’ —como se conoce en China a las copias de aparatos electrónicos— ha tenido que reinventarse tras la irrupción de marcas como Xiaomi, que han supuesto una disrupción en el mercado. Ofrecen buenos aparatos a gente que quiere gastar poco”, analiza un empleado de una de las tiendas ‘online’ más importantes, que pide mantenerse en el anonimato.

“La gente ahora ya no quiere tener una copia del último iPhone para fardar, sino comprar el original o encontrar una ganga que rara vez existe. Si Xiaomi o Meizu lo ofrecen más caro, es que no es posible hacerlo más barato con una calidad decente. Sin embargo, muchas empresas que antes se dedicaban a fabricar estas copias, ahora han visto en la crisis económica global una oportunidad para salir al mundo. Pero sus productos no son buenos”, reconoce el empleado.

Buen ejemplo de esta táctica puede ser el Haweel H1Pro, que en Aliexpress se vende por solo 64,50 euros y cuyo nombre se pronuncia de forma sospechosamente parecida al de Huawei, una técnica muy antigua y extendida entre los fabricantes menos honestos.

En este caso, monta 1 GB de memoria RAM, una escasa batería de 2.000 mAh, y un chip Mediatek de gama baja que sólo se identifica en la página de características técnicas. Sorprende también la discrepancia en elementos como la resolución de la pantalla: mientras en las imágenes publicitarias se afirma que es HD (1280×720 píxeles), la ficha técnica anuncia otra peor (854×480).

Por otro lado, aunque una de las fotografías asegura que está preparado para funcionar en redes 4G, luego se ve que en realidad únicamente se conecta a las 3G. Curiosamente, siete de nueve comentarios le dan cinco estrellas. “Muchos son falsos”, reconoce el empleado de la tienda ‘online’ china.

En cualquier caso, como afirman desde diferentes marcas con buena reputación, ésta es una estrategia desesperada que daña la imagen de China y que sólo proporciona resultados a corto plazo. No en vano, a pesar del ‘boom’ que vive el sector de la telefonía móvil celular en el gigante asiático, cuyas marcas copan ya el ‘top 10’ mundial, muchas pequeñas empresas que sobrevivieron gracias a las copias más o menos descaradas están muriendo rápidamente.

Según Peng Zheng, ingeniero sénior de la Academia China para la Investigación en Telecomunicaciones, un tercio bajaron la persiana entre enero de 2014 y diciembre del año pasado.

Algunas, como Dakele, una de las primeras que copió el iPhone, son representativas del fin de una era. Pero otras, como Digione, a la que este periódico dedicó un reportaje hace tres años tras la inversión multimillonaria de Baidu —el Google chino—, han supuesto mayor sorpresa, no sólo por su cierre sino por cómo lo ha hecho: ganándole un juicio a Apple después de acusarla de plagio en el iPhone 6.

Procesador. Lo que me importa es cómo trabaja el aparato, y el mío va como una bala.

Precio.

Pero, a pesar de todos estos cierres, todavía quedan nada menos que 309 marcas diferentes. “La competencia es feroz, y el problema es que los móviles celulares ya casi no se diferencian entre sí”, afirma Zou. En 2015, los fabricantes chinos lanzaron una media de tres nuevos modelos cada día.

Muchas de las fábricas de las marcas menos fiables están situadas en la provincia sureña de Guangdong y son relativamente pequeñas. Trabajan con componentes de baja calidad y, sobre todo, no tienen capacidad para dar soporte a los terminales que venden en el extranjero.

“Es lógico pensar que se va a producir una dolorosa consolidación del mercado, en el que solamente quedarán una veintena de fabricantes importantes”, comenta una fuente de Xiaomi. “Y eso no será un problema para la competencia. Al contrario, servirá para que los consumidores estén más protegidos y puedan elegir entre productos de mayor calidad”. El trabajador español concuerda. “Da la sensación de que al final sólo quedarán Xiaomi, OPPO, y alguna más”.

Hasta entonces, el mejor consejo es ejercer la cautela al comprar‘online’ móviles celulares chinos. Y existen algunos parámetros que son buenos indicadores de que es mejor pasar de largo: discrepancias en los diferentes parámetros técnicos, mal uso del español en las especificaciones, o un precio excesivamente bajo cuando se compara con Xiaomi, Meizu, o OnePlus son indicios, que no certezas, de que quizá sea incluso mejor comprar un Zetta.

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