[MS}– Diseñada una técnica que facilita la eliminación total de los tumores mediante cirugía

30/11/2016

M. López (Otro de los firmantes fantasma —¿o todos son el mismo?— de ABC.es)

A día de hoy, la inmensa mayoría de pacientes a los que se les diagnostica un cáncer de órgano sólido deben pasar por el quirófano.

Frente a la radioterapia y la quimioterapia, la cirugía suele ofrecer las mejores posibilidades para eliminar el mayor volumen tumoral posible. Y, si se puede extirpar todo el tumor, mejor que mejor. Sin embargo, esta cirugía no resulta nada fácil, pues en ocasiones no se elimina toda la masa posible, por lo que el paciente debe volver al quirófano. Y en otras, se extirpa demasiado tejido sano, comprometiendo así la salud, ya de por sí muy mermada, del intervenido.

De ahí la importancia de un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia), en el que se muestra una nueva técnica que permite distinguir claramente entre los tejidos sano y tumoral y, por tanto, facilita la extirpación total de la masa cancerígena.

Como explica Erik P. Schartner, director de esta investigación publicada en la revista «Cancer Research», «hemos diseñado una sonda de fibra óptica que mide el pH y que tiene una gran sensibilidad a la hora de diferenciar entre los tejidos sanos y cancerosos. Así, y dado que realizar mediciones con nuestro dispositivo resulta mucho más rentable que con la mayoría de tecnologías médicas, creemos que nuestro método puede ser empleado de una forma mucho más amplia en los quirófanos».

Márgenes más precisos

Por lo general, la decisión sobre la cantidad de tejido a extirpar en la operación recae sobre el propio cirujano, que, en base a su experiencia, sopesa qué volumen de tejido sano en contacto con el tumor debe ser eliminado. Y es que el objetivo debe ser, siempre y cuando sea posible, eliminar la totalidad de las células cancerígenas.

El problema, como indica Erik Schartner, «es que los cirujanos pueden llegar a extirpar demasiado tejido sano. Y, por otra parte, en muchos pacientes no se elimina todo el tumor en la primera cirugía, por lo que se requerirán operaciones posteriores para extirpar el tejido tumoral residual. En definitiva, se trata de una situación muy traumática para el paciente y que, además, tiene efectos muy negativos sobre el pronóstico a largo plazo de los afectados».

Una solución sería la de facilitar la distinción de los tejidos sano y tumoral durante la operación. Y para ello, los autores han diseñado una sonda de fibra óptica que distingue con gran precisión las células de ambos tejidos.

La sonda mide el pH de las células durante la operación. Así, y dado que las células tumorales tienen un pH más bajo —tienen mayor acidez— que las sanas, permite diferenciarlas entre sí.

La sonda tiene en su extremo un medidor de pH que, cuando entra en contacto con el tejido, emite una luz cuyo color depende del pH de la zona analizada. Como dice el director de la investigación, «la sonda está conectada a una fuente de luz que emite fluorescencia que puede ser detectada por el espectrómetro que figura en su otro extremo».

Este nuevo método ha resultado efectivo. Los autores ya lo han probado en diversas muestras de cáncer de mama y de melanoma, observando que se asocia con una sensibilidad del 88% y una especificidad del 90% a la hora de diferenciar entre el tejido sano y el tumoral. La evaluación patológica posibilitada por la sonda fue utilizada en todos estos casos para determinar los márgenes del tumor.

Cruce de luces

Debe tenerse en cuenta que algunas de las células son también capaces de emitir luz —un fenómeno conocido como autofluorescencia—, con lo que, por lo general, interfieren, cuando no invalidan, la mayoría de los métodos basados en la detección de la fluorescencia.

Sin embargo, el nuevo método utiliza una técnica que los autores han bautizado como ‘levantar y medir’, consistente en que la medición de la luz emitida por la sonda se lleve a cabo una vez que se interrumpe el contacto —o sea, cuando la sonda ‘se levanta’— con el tejido, lo que elimina cualquier confusión con la fluorescencia de las células.

Para que esto esté disponible parece que aún habrá que esperar. Como concluye Erik Schartner, «en este momento estamos obteniendo más muestras de tejidos tumorales para ampliar nuestra base de datos, siempre con la mente en la puesta en marcha de ensayos clínicos en un futuro cercano».

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