[SE}– Hace 110 años, Cajal recogía el premio Nobel

10-12-2016

Pilar Quijada

Un día como hoy, 10 de diciembre, hace 110 años, Santiago Ramón y Cajal recogía el premio Nobel de Medicina, compartido con el italiano Camilo Golgi.

Dos puntos de vista opuestos sobre el sistema nervioso recibían el mismo galardón. Golgi, en contra de las evidencias aportadas por Cajal, se resistía a  aceptar, como consta en su discurso, que las neuronas fueran células  independientes.

Aunque a lo largo del siglo XIX se había aceptado la teoría celular, según la cual los organismos vivos están constituidos por células independientes, el cerebro se creía entonces una excepción. Y precisamente Golgi, junto con Gerlach, defendía que el sistema nervioso estaba formado por una enmarañada red de fibras nerviosas unidas entre sí.

Una idea que chocaba con lo que Ramón y Cajal veía a través del microscopio cuando observaba preparaciones de tejido nervioso. Y en 1889, el científico  aragonés publica un trabajo en el que así lo manifiesta: «Nunca hemos podido ver una malla de semejante red ni en el cerebro ni en la médula ni en el  cerebelo ni en la retina ni en el bulbo olfatorio, etc. Creemos que es hora ya de adoptar sencillamente la única opinión que está en armonía con los hechos, a saber: que las células nerviosas son elementos independientes».

Respecto de la decisión final para compartir el premio, Cajal dijo: “Qué cruel ironía del destino emparejar, como gemelos siameses unidos por los hombros, a adversarios científicos de caracteres tan contrastados”. Aún así supo reconocer el mérito de Golgi: “La otra mitad ha sido justificadamente adjudicada al ilustre profesor de Pavía, Camilo Golgi, el creador del método con el cual he logrado mis más notables descubrimientos”.

Aquí van una docena de frases sacadas de sus escritos que reflejan su forma de pensar:

1. Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso! ¿Sugestionar? ¡Qué fácil, rápido y barato!

2. Si hay algo en nosotros verdaderamente divino, es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, reconstruimos el cerebro y nos superamos diariamente.

3. Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.

4. El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.

5. Al carro de la cultura española le falta la rueda de la Ciencia.

6. Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.

7. La Naturaleza nos es hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza contra nuestra indiferencia.

8. La casualidad no sonríe al que la desea, sino al que se la merece.

9. En política todo necio es peligroso mientras no demuestre con hechos su inocuidad.

10. Si cuando discutes se alegra demasiado la galería, recela que tú o tus impugnadores habéis sacado las cosas de quicio o tratado sin decoro la cuestión.

11. Sólo el médico y él dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.

12. Quien desee firmísimamente poseer talento acabará por tenerlo.

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