[Cur}– La segunda oportunidad

04 DIC 2016

Javier Yanes

Materia‘ desafía a sus lectores a resolver este noveno desafío científico, que acompaña a la biblioteca ‘Descubrir la Ciencia’.

Diez años después, seguía despertándose cada mañana con el recuerdo, clavado en su mente, de aquella fatídica noche de Navidad.

Se veía de nuevo sentado al volante, con más alcohol en su sangre de lo permitido y más peso en sus párpados de lo aconsejable. Pero, a pesar de su maltrecho estado, a cualquier otro más sobrio y despierto también le habría costado sortear al extraño que surgió de repente bañado por los chorros de luz de los faros.

Veía el violento volantazo, el morro de su coche desviándose hacia aquellas tuberías de gas, el fogonazo deslumbrante, y la lengua de fuego que comenzaba a comerse su carne.

Ha sido un milagro, le dijo el camionero que circulaba detrás de él y que le arrastró de entre las llamas. Pero la imagen que le devolvía el espejo cada mañana no era la de un milagro, sino la de una condena. ¿Cuántas veces se había arrepentido de no haber arrollado a aquel tipo sin más? Habría bastado con cerrar los ojos y sostener firmemente el volante para aguantar el impacto. El hombre habría muerto de todos modos, pues quedó irreconocible bajo las ruedas dobles del camión.

Pero, por fin, ahora tenía en sus manos la posibilidad con la que tanto había fantaseado. Ni siquiera estaba seguro de entender cómo funcionaba aquello, simplemente había descubierto que la flecha del tiempo era doble. Y, a partir de esto, elegir el momento histórico en el que caer era sólo una cuestión de Física básica: algo de relatividad einsteniana, dilatación del tiempo y unas cuentas elementales. El 25 de diciembre de un decenio atrás.

El plan era sencillo. No tenía más que aparecer en aquel lugar, en aquel momento, y apartar al extraño de la carretera. Él, o mejor dicho su otro él, seguiría conduciendo sin más hasta llegar a casa sano y salvo para despertarse a la mañana siguiente con la única secuela de una brutal resaca.

Después, sólo debía aplicar de nuevo las ecuaciones cambiando los signos, más por menos, menos por más, y estaría de vuelta en su vida actual, pero sería otra vida, con otra imagen muy diferente en el espejo.

La noche elegida para hacerlo era también Navidad. Contempló por última vez su rostro desfigurado en el reflejo de la ventana, apagó las luces, entró en la máquina y pulsó el botón, dispuesto a saborear el primer día del resto de su vida.

Diez años después, seguía despertándose cada mañana con el recuerdo de aquella fatídica noche de Navidad clavado en su mente.

¿Qué ha sucedido? ¿Puede el protagonista cambiar su historia?

Explica tu respuesta. El plazo para responder a este desafío finaliza el domingo 25 de diciembre a las 12:00 (hora peninsular española).

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