[SE}– Entrevita con Jesús Hernández; ‘Una sanguinaria secta japonesa mataba a aquellos que afirmaban que Japón había perdido la II Guerra Mundial’

14/12/2016

Manuel P. Villatoro

Acabaron con una veintena de personas e hirieron a casi dos centenares.

Y todo, bajo la absurda idea de que su amada patria, Japón, había ganado la Segunda Guerra Mundial y había logrado dominar a Estados Unidos y al mundo.

El «Shindo Renmei», un grupo terrorista nipón ubicado en Brasil, se hizo famoso a partir de los años 40 por su crueldad a la hora de acabar con la vida de todos aquellos «mentirosos» compatriotas que tenían la osadía de afirmar que su país había capitulado ante los americanos.

La historia, desconocida hasta ahora en España, ha sido desvelada por el historiador y periodista Jesús Hernández en su nueva investigación histórica: «Japón ganó la guerra». Hoy, el autor responde a este diario.

1-¿Por qué se creó el Shindo Renmei? ¿Cuál era su objetivo?

Era un grupo de patriotas japoneses surgido de la comunidad de inmigrantes nipones en Brasil. Durante la Segunda Guerra Mundial llevaron a cabo acciones de propaganda y sabotaje.

Al terminar la contienda, degeneró en una especie de secta fanática que tenía el convencimiento de que era Japón quien había ganado la guerra y que acabaría asesinando a los que admitían que Japón había sido derrotado.

Aunque ese desvarío parezca el guion de una novela, sucedió así en realidad. Cuando conocí esa increíble historia, decidí investigarla y darla a conocer a los lectores españoles en un libro.

2-¿Cree que el racismo terminó favoreciendo la formación de este grupo?

Por supuesto. Los nipobrasileños estaban discriminados y perseguidos. No se les permitía que sus hijos aprendiesen japonés y se tuvieron que crear escuelas clandestinas en sótanos. Cuando irrumpía en ellas la Policía, se llevaba hasta los cuadernos y los lápices. Además, se prohibieron los libros y periódicos en ese idioma. Los grupos de patriotas japoneses surgieron en respuesta a ese racismo.

3-¿Qué función tuvo el coronel Kikawa en su origen?

Junji Kikawa era un antiguo militar japonés, que se convirtió en líder y maestro de esa secta. Sus ideas eran publicadas en pasquines, que circulaban entre la comunidad de inmigrantes, y consiguió un gran ascendiente sobre ella. Se cree que era él el que ordenaba los asesinatos, aunque todavía se desconoce el papel exacto que jugó en ese grupo terrorista.

4-¿Por qué se entregaban después de perpetrar un asesinato?

Los miembros del Shindo Renmei estaban en guerra contra sus compatriotas “traidores”, no contra las autoridades o los brasileños en general. No se consideraban a ellos mismos asesinos ni terroristas, sino que creían que estaban impartiendo justicia. Para demostrarlo, tenían órdenes de entregarse a la Policía después de cometer los atentados, aunque esa regla no siempre era respetada y algunos preferían huir.

5-¿Cómo solían acabar con sus enemigos?

Según tenían estipulado, a su víctima debían entregarle una nota en la que se le comunicaba que había sido condenado a muerte, y se le ofrecía la posibilidad de hacerse el harakiri. En caso de que no aceptase suicidarse, le disparaban con un revólver, aunque también podían emplear cuchillos o katanas. En la práctica, pocas veces seguían ese ritual, y se limitaban a disparar, ya fuera a distancia, o presentándose en su casa y matándolo ante su propia familia.

Coronel Kikawa

6-¿Se puede afirmar que, realmente, perpetraron matanzas? ¿O únicamente buscaban acabar con objetivos concretos?

Ellos iban siempre a por objetivos concretos, no cometían atentados indiscriminados. La víctima solía ser alguien que admitía públicamente que Japón había perdido la guerra, lo que explica el terror que se extendió por la colonia. Aun así, hubo varios casos de errores de identificación, en los que fue asesinada otra persona.

7-¿Cuál fue su acto más bárbaro?

En una semana de julio de 1946 mataron a seis personas e hirieron a cuatro más, en cinco localidades diferentes del estado de Sao Paulo, para desesperación de la Policía brasileña, que no daba abasto.

Esa ola de atentados llegó a atraer la atención de la revista useña Time, que dedicó un artículo al Shindo Renmei. Pero el acto más horrendo fue el último atentado, el 06 de enero de 1947, cuando, tratando de matar a un “traidor”, dispararon por error a su cuñado que llevaba a su sobrina en brazos.

8-¿Les definiría como una mafia con multitud de miembros, o como un pequeño grupo revolucionario?

Podríamos decir que el Shindo Renmei estaba avanzado a su época, ya que funcionaba de un modo similar a como lo hace ahora el terrorismo islámico. Es decir, había un núcleo que definía las directrices generales y, a partir de ahí, había individuos que seguían esas consignas, pero actuando por libre.

Esto provocaba, como sucede hoy, problemas a la Policía, ya que es difícil detectar a las personas radicalizadas que están dispuestas a cometer atentados. Además, las células eran pequeñas, como mucho de tres o cuatro individuos, y sin conexión entre ellas.

9-¿Cuántos miembros llegaron a tener en sus orígenes?

En el momento de su fundación, en 1942, contaba con unas cuatrocientas personas. Llegaría a tener unos cuarenta mil miembros registrados, aunque los que les daban apoyo económico o algún tipo de cobertura serían muchos más. De todos ellos, unos tres mil eran los que se dedicaban a cometer actos violentos o, al menos, eran los que acabó deteniendo la Policía.

10-¿Cómo es posible que creyeran que Japón había ganado la guerra?

Durante la contienda, la comunidad nipona estaba convencida de que lo que publicaban los periódicos brasileños era “propaganda useña”. Sólo creían lo que afirmaba la radio militar de Tokio, que escuchaban a escondidas, y que hablaba siempre de falsas victorias niponas.

Cuando acabó la guerra, circularon revistas con fotos manipuladas que mostraban el triunfo japonés, como una de los Aliados rindiéndose en el acorazado Missouri, y emisoras de radio clandestinas emitían noticias absurdas sobre un mundo dominado militarmente por Japón.

De este modo, se mantenía la ilusión de que era Japón quien había vencido. Se abrieron agencias que se dedicaban a vender terrenos en los países supuestamente conquistados por Japón, estafando así a miles de incautos. También hubo quienes traían a Brasil toneladas de billetes nipones, ya sin valor, y los vendían a los nipobrasileños que tenían previsto emigrar a esas nuevas colonias.

11-¿Es cierto que pensaban que Japón había invadido Estados Unidos y depuesto a su presidente?

Sí, las radios clandestinas aseguraban que California estaba ocupada por tropas niponas y que amenazaban con avanzar sobre Washington y Nueva York para hacer una “demostración de fuerza”. También decían que el presidente Truman había estado a punto de ser linchado por una multitud y había huido a Canadá.

El nuevo presidente iba a ser el aviador Charles Lindbergh, más proclive al entendimiento con Japón. Se hablaba de desembarcos nipones en Centroamérica, o del avance de las tropas japonesas más allá de los Urales. Como se ve, era un disparate tras otro, pero esas hilarantes noticias eran creídas por buena parte de los inmigrantes nipones en Brasil.

12-¿Hasta qué punto pusieron en jaque a las autoridades brasileñas?

El gobierno brasileño se veía impotente para terminar con la violencia en el seno de la comunidad nipona. Aunque se procedió a la detención de unas tres mil personas, incluyendo los dirigentes, los asesinatos continuaban produciéndose, debido a esas células independientes de que he hablado.

Las autoridades llegaron a pedir ayuda a los useños; éstos recorrieron el estado de Sao Paulo repartiendo miles de periódicos traídos de Japón y proyectando noticiarios para demostrar que Japón había perdido la guerra, pero los nipobrasileños eran totalmente impermeables a la verdad, convencidos de que todo seguía siendo “propaganda useña”.

13-¿Cuántas personas asesinaron en total? ¿Y a cuántas hirieron o trataron de aniquilar?

En total mataron a 23 personas e hirieron a 147. Pero fueron muchos más los que sufrieron acoso. Por ejemplo, se hacían pintadas en las fachadas de los considerados traidores, o se deslizaban cartas amenazantes por debajo de la puerta.

14-¿Qué cree que llevó a sus líderes a tratar de legalizar la organización?

En la historia de ese grupo terrorista hay muchas cosas desconcertantes. Una de ellas fue el intento de Kikawa de legalizar la organización. Incluso dejaron en una comisaría la dirección en la que luego se reunirían para planear los atentados, así como un listado con sus nombres… Se supone que querían demostrar que estaban convencidos de tener razón.

15-¿Por qué cayeron finalmente en desgracia?

Las detenciones masivas, aunque en un primer momento no frenaron los atentados, progresivamente fueron haciendo mella en el movimiento. Además, con el paso del tiempo, la verdad se fue abriendo paso y hasta los más recalcitrantes no tuvieron otro remedio que aceptar que Japón había perdido la guerra.

16-¿Cómo aceptaron su derrota?

Al principio fue un trauma terrible, costó mucho aceptar que habían estado viviendo una mentira. Pero, al igual que había sucedido en Japón, la gente decidió olvidar el pasado y mirar al futuro. De hecho, todo lo referente a ese grupo terrorista se convirtió en un tema tabú, porque suponía una vergüenza para la comunidad. La siguiente generación ya no tuvo referencia de esos hechos.

17-¿Qué conclusiones ha sacado después de acabar el libro?

Aunque la reacción de aquellas personas para no aceptar la realidad nos parece un desvarío, me he preguntado cuántas veces nosotros nos hemos también autoengañado. Por eso he escogido el subtítulo “La historia de autoengaño más extraordinaria del siglo XX”, para incidir en esa idea. Muchas veces elegimos escuchar sólo lo que refuerza nuestra idea, aunque sea equivocada, y desoímos las voces que nos alertan de ello. El que esté libre de caer en el autoengaño, que tire la primera piedra.

18-¿Qué fuentes ha entrevistado para dar forma a este libro?

He podido encontrar al sobrino nieto de un exmilitar nipón asesinado por el Shindo Renmei, que también fue militar, en el Ejército brasileño, y al que entrevisté personalmente en Sao Paulo. Me sorprendió que tuviera todavía tan presente la muerte de su familiar.

Creo que, para él, con un gran sentimiento patriótico nipón, le costaba entender que a su tío abuelo lo hubieran matado precisamente patriotas japoneses. También pude hablar con la hija de un colaborador del grupo terrorista, quien ponía su casa a disposición de ellos para que mantuvieran reuniones secretas. Me dijo que su padre se limitaba a servirles té, aunque supongo que su colaboración iba un poco más allá.

19-¿Qué fuentes ha manejado?

He contado con material relevante, en forma de testimonios, tesis doctorales y trabajos de investigación en archivos policiales, que me han permitido profundizar en el tema. No obstante, es mucho lo que se desconoce todavía, ya que, como he dicho, es un tema tabú en la comunidad nipona. Por suerte, ahora hay jóvenes nipobrasileños que sienten curiosidad por ese pasado y están llevando a cabo estudios que van a ayudar a despejar las incógnitas que todavía existen.

Miembros de la secta – ABC

20-¿Por qué en España ha caído en el olvido esta historia?

Cuando supe de la existencia de este inaudito grupo terrorista, me sorprendió mucho que esta historia no fuera conocida fuera de sus fronteras, pese a que resulta enormemente atractiva. Aunque en Brasil se publicó en 2000 un libro que tuvo cierto éxito, “Coraçoes sujos”, y se produjo en 2011 una película con el mismo título, no tuvieron eco fuera de allí, por lo que sigue siendo un episodio casi desconocido en el extranjero.

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