[Cur}– El caballito de mar. Cómo el macho se queda embarazado, y otras rarezas

15/12/2016

Judith de Jorge Gama 

Si no existiera, no lo creeríamos posible.

El caballito de mar podría pasar fácilmente por un animal mitológico fruto de la imaginación humana. ¿Cómo se concibe algo así? La forma de su cuerpo es única. Un pez con cabeza de caballo, sin aleta pélvica, que nada verticalmente, con placas óseas de arriba a abajo y sin dientes.

Por si fuera poco, es el macho el que se queda embarazado; cosa más rara. Ahora, un grupo internacional de científicos ha conseguido secuenciar el genoma de este bellísimo animal, en concreto, de la especie cola de tigre. Los resultados, publicados en la revista «Nature», son relevantes para desvelar qué ocurrió durante su evolución para terminar convertido en una criatura tan singular.

Numerosas características únicas evolucionaron en los caballitos de mar dentro de un corto período de tiempo. Por ejemplo, carecen de dientes porque varios genes que contribuyen a su desarrollo y que están presentes en muchos peces y también en los seres humanos, se perdieron en ellos. El motivo es la forma especial en la que consumen su comida: en lugar de masticar a su presa, la chupan con la enorme presión que pueden generar sus largos hocicos, explican desde la Universidad de Constanza (Alemania).

Lo mismo se aplica a la pérdida de los genes que contribuyen al sentido del olfato: los caballitos de mar cazan visualmente y tienen muy buena vista: sus ojos se pueden mover de forma independiente el uno del otro. Por lo tanto, el sentido del olfato parece jugar un papel menor.

La cola prensil les permite permanecer inmóviles aferrados a algas o corales- Frank Schneidewind

Especialmente destacable, dicen los investigadores, es la pérdida de las aletas pélvicas que, en términos evolutivos, comparten el mismo origen que las piernas humanas. Un gen importante, tbx4, responsable de esta función, se encuentra en casi todos los vertebrados, pero no en el genoma del caballito de mar.

Para probar la función de este gen, los investigadores lo desactivaron con el nuevo y revolucionario método CRISPR en peces cebra, que generalmente se usa como modelo genético, y comprobaron cómo, en efecto, perdían sus aletas pélvicas.

Ellos se embarazan

Eso es lo que han perdido, pero los científicos también detectaron duplicaciones de genes durante la evolución de los caballitos de mar. Cuando se duplica un gen, la copia puede cumplir una función completamente nueva, y esto pudo provocar el embarazo masculino en estos animales.

Estos genes nuevos pueden regular el embarazo, por ejemplo, mediante la coordinación de la eclosión de los embriones dentro de la bolsa de la cría del macho. Una vez fraguado el embrión, los genes adicionales se activan. Los autores del estudio suponen que estos genes contribuyen al proceso por el que las crías dejan la bolsa incubadora del macho.

Carece de costillas pero tiene el cuerpo blindado – Ralf Schneider

Además de los genes, hay otros elementos que influyen en la evolución, y éstos son los reguladores genéticos, segmentos del ADN que controlan la función de los genes. Algunos de ellos apenas cambian con el paso del tiempo, ya que cumplen importantes funciones. Sin embargo, varios de estos elementos inmutables y aparentemente cruciales faltan en los caballitos de mar, como los que influyen en el desarrollo típico del esqueleto de los peces y los seres humanos.

Ésta es probablemente una de las razones por las cuales el esqueleto del caballito de mar es increíblemente diferente. Por ejemplo, carece de costillas. En cambio, su cuerpo está blindado con placas óseas que añaden resistencia y una mejor protección de los depredadores.

Además, su cola prensil rizada les permite camuflarse, y permanecen inmóviles aferrados a algas o corales. Las secuencias del genoma sugieren que la pérdida de la secuencia reguladora correspondiente llevó a esta osificación.

«Debido a su especial morfología, el caballito de mar demuestra magníficamente cómo los cambios genéticos pueden llevar a cambios evolutivos en rasgos distintivos, y por lo tanto a una mejor comprensión de la base genética de la evolución de los organismos extraños y bellos como los caballitos de mar», dicen los investigadores.

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