[CT}– El gemelo del Sol que devoró a sus planetas

18/12/2016

José Manuel Nieves

Un equipo internacional de investigadores acaba de publicar un raro descubrimiento: un sistema planetario cuya estrella es extraordinariamente similar al Sol.

Su extraña composición, sin embargo, ha intrigado a los científicos, porque revela que esa estrella se ha “tragado” a algunos de sus planetas.

“Eso no significa que el Sol vaya a devorar a la Tierra en el futuro —explica Jacob Bean, profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Chicago y coautor de la investigación—. Pero nuestro descubrimiento indica que las historias violentas podrían ser muy comunes en los sistemas planetarios, incluido el nuestro”.

El primer planeta extrasolar fue descubierto en 1995. Desde entonces, cerca de 4.000 nuevos mundos han sido identificados, aunque muy pocos de ellos orbitan alrededor de estrellas similares al Sol. Por eso, los así llamados “gemelos del Sol” resultan ideales para investigar las conexiones entre planetas y estrellas, y para revelarnos, de paso, cómo esas conexiones se han ido produciendo en nuestro propio Sistema Solar.

Bean y sus colegas han estudiado la estrella HIP68468, a 300 años luz de distancia, como parte de un proyecto de varios años enfocado a descubrir planetas en órbitas de estrellas similares al Sol. Y dado que es difícil extraer conclusiones a partir de lo observado en un único sistema, el equipo planea buscar más casos similares. En palabras de Megan Bedell, que forma parte del equipo de Bean, “planeamos estudiar más estrellas como ésta para ver si lo que hemos observado es algo común en el proceso de formación de planetas”.

Distintas simulaciones informáticas revelan, por ejemplo, que dentro de muchos millones de años, Mercurio, empujado por la acumulación de los “tirones gravitatorios” de los demás mundos de nuestro sistema, caerá probablemente hacia el Sol. Y este estudio podría considerarse como una “autopsia” de un proceso similar, sucedido alrededor de una estrella parecida a la nuestra.

La composición de HIP68468 apunta directamente a una historia de “ingesta planetaria”. De hecho, la estrella contiene cuatro veces más litio de lo que podría esperarse para un astro que tiene 6.000 millones de años de edad (nuestro Sol tiene 5.000 millones de años). Además, también muestra un excedente de elementos refractarios, metales resistentes al calor y que son abundantes en los planetas rocosos.

En el interior de estrellas como HIP68468 o el Sol, el litio se consume continuamente. Los planetas, sin embargo, conservan su litio porque sus temperaturas internas no son lo suficientemente elevadas como para destruirlo. Como resultado, cuando una estrella absorbe un planeta, el litio que contiene se deposita en la atmósfera estelar y es perfectamente medible. Sumando el litio y el resto de materiales procedentes del mundo devorado por HIP68468, se obtiene una masa equivalente a seis veces la de la Tierra. Lo cual podría significar que la estrella se ha “tragado” ya más de un mundo de su sistema.

“Puede resultar muy difícil conocer la historia de una estrella en particular —afirma Debra Fisher, astrónoma de la Universidad de Yale y que no ha participado en la investigación—, pero de vez en cuando tenemos suerte y encontramos estrellas con composiciones químicas que con toda probabilidad proceden de planetas caídos. Es el caso de HIP68468, donde los restos químicos de uno o más planetas están manchando la atmósfera de la estrella. Es como estar mirando a un gato sentado junto a una jaula de pájaros. Si vemos plumas amarillas en la boca del gato, podríamos apostar a que se ha comido un canario”.

Actualmente, el equipo de investigadores sigue monitoreando unas de las 60 estrellas similares al Sol, en busca de más sistemas planetarios parecidos al nuestro. Y espera con impaciencia la puesta en marcha del telescopio gigante Magallanes, actualmente en construcción en Chile, que será capaz de detectar más planetas similares a la Tierra alrededor de estos “gemelos solares” y de analizar las atmósferas de esas estrellas con una precisión muy superior a la actual.

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