[MS}– Una nueva clase de fármacos logra frenar la progresión del alzhéimer en ratones

19/12/2016

M. López (Uno de los varios firmantes fantasma —¿o todos son el mismo?— de ABC.es)

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales.

A día de hoy la padecen cerca de 30 millones de personas en todo el planeta. Una enfermedad que supone el tipo más común de demencia y para la que no existe cura. De hecho, tampoco hay ningún tratamiento capaz de ralentizar su progresión.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Leicester (Reino Unido) podrían haber desarrollado un nuevo tipo de fármacos capaces de mejorar los síntomas del deterioro cognitivo asociados a la enfermedad e, incluso, detener la progresión del alzhéimer, posibilitando así un aumento de la esperanza de vida de los afectados. O así sucede en ratones.

Como explica Andrew Tobin, director de esta investigación internacional publicada en la revista «Journal of Clinical Investigation», «hemos tratado a ratones con un nuevo tipo de fármaco, y lo que hemos visto es estos fármacos no sólo son capaces de mejorar los síntomas de la degeneración cerebral, caso del deterioro cognitivo, sino que también pueden aumentar la esperanza de vida de estos animales en fase terminal. Así, nuestro trabajo abre la puerta a la investigación de nuevos fármacos que tratan los síntomas de la enfermedad de Alzheimer y, además, ralentizan la progresión de la enfermedad».

Eficaz y seguro

Para llevar a cabo el estudio los autores utilizaron ratones a los que infectaron con un prión para que desarrollara los síntomas de la enfermedad de Alzheimer en humanos. O sea, para que sus neuronas cerebrales murieran de forma progresiva hasta provocar el fallecimiento del animal.

Como indica Andrew Tobin, «en nuestro trabajo, de cuatro años de duración, hemos empleado ratones cuyas células cerebrales, de una manera similar a como sucede en el alzhéimer, morían progresivamente. Y lo que ha hecho nuestro proyecto es centrarse en una proteína específica del cerebro que parece estar implicada en la enfermedad de Alzheimer y, por tanto, podría ser una diana potencial para los nuevos fármacos».

Concretamente, la proteína en la que centró el estudio es el receptor muscarínico M1, uno de los cinco receptores humanos para el neurotransmisor acetilcolina y que ya se sabe que se encuentra implicado en las funciones del sistema nervioso central relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Los autores administraron a los ratones un nuevo tipo de fármacos que, bautizados como ‘ligandos alostéricos’, activan de forma específica este receptor muscarínico M1. Y lo que observaron es que los animales no sólo experimentaron una mejoría de sus síntomas cognitivos, sino que también vivieron más tiempo, incluidos aquéllos que, dados los efectos acumulados de la neurodegeneración, ya se encontraban en una fase terminal.

Como destaca el director de la investigación, «lo que hemos hallado es una nueva clase de fármacos que actúan sobre una proteína presente en el cerebro denominada ‘receptor muscarínico M1’. Y la activación de este receptor proteínico mejora la función cognitiva en ratones con una neurodegeneración cerebral progresiva. Es más; cuando el fármaco se administra diariamente también puede aumentar la esperanza de vida».

Ya hay estudios con otras moléculas que han demostrado mejorar la función cognitiva no sólo en modelos animales, sino en seres humanos con la enfermedad de Alzheimer. El problema es que los pacientes sufrían unos efectos secundarios tan devastadores que el tratamiento resultaba, simple y llanamente, inaceptable. Por el contrario, los nuevos ‘ligandos alostéricos’ son mucho más selectivos, por lo que no provocaron ningún efecto adverso en los ratones tratados en el estudio.

Diana terapéutica

En definitiva, y en opinión de los autores, los nuevos resultados abren la puerta al diseño de nuevos fármacos para mejorar la cognición y aumentar la esperanza de vida de los pacientes con alzhéimer. No en vano, refieren los investigadores, «nuestro artículo describe unas moléculas que pueden revertir la pérdida de memoria y frenar la progresión de la neurodegeneración de una forma que confirma el potencial de estos fármacos en la enfermedad de Alzheimer en humanos».

Como concluye Andrew Tobin, «este trabajo ofrece una importante información sobre cómo esta proteína constituye una diana terapéutica viable en el tratamiento de las enfermedades asociadas con la muerte progresiva de las células cerebrales. Y esto es de gran importancia para la sociedad, pues las opciones para tratar el alzhéimer son muy limitadas: no contamos con una cura y los actuales tratamientos están centrados únicamente en el alivio de algunos de los síntomas».

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