[CT}– Los científicos revelan el misterio de las migraciones de las anguilas, el manjar más caro de nuestros ríos

24/12/2016

Alejandro Carra 

Cuando se habla de que alguien es escurridizo como una anguila, no se trata de una comparación casual.

Detrás de esta frase hay toda una base científica. En realidad, hay toda una historia de frustración científica que un equipo internacional de investigadores acaba de aliviar en parte después de un arduo estudio sobre las misteriosas migraciones de estos desconocidos animales.

La anguila europea, Anguilla anguilla, lleva siendo estudiada siglos. Su ciclo biológico despertó el interés del propio Aristóteles, que estaba convencido de que se reproducían en las mismísimas entrañas de la Tierra. Pero no fue hasta 1920 cuando el biólogo danés Johanes Schmidt capturó larvas de este animal durante una expedición por el Atlántico Norte y dedujo que se reproducían en el Mar de los Sargazos.

Lo que resultó imposible de confirmar fue su viaje desde allí hasta las costas europeas, donde colonizan los ríos del Mediterráneo y del Atlántico convertidas en una exquisitez bien conocida: las angulas. Ahora, un estudio publicado en «Science Advances», ha permitido confirmar su complejo periplo reproductivo con epicentro en pleno Atlántico.

Anguilas marcadas

«Después de 100 años, por fin hemos demostrado de forma inequívoca que las anguilas del Atlántico y del Mediterráneo van a los Sargazos a reproducirse. Nunca se ha capturado una en mar abierto, por lo que no se podía confirmar que realizasen ese viaje. Gracias a los transmisores que colocamos en ejemplares adultos hemos confirmado que así es», explica Javier Lobón-Cerviá, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y uno de los autores del trabajo publicado.

El interés de la comunidad científica por esta especie viene motivado por el reto de desentrañar su desconocido ciclo biológico y también por su vertiginoso declive en las últimas décadas. «Es uno de los animales de biología más misteriosa, y ahora mismo está en grave peligro de extinción», advierte Lobón-Cerviá.

La situación de la anguila es realmente preocupante, «se encuentra en niveles históricamente bajos», explica a este diario el profesor Matthew Gollock, presidente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). «La anguila se pesca en su etapa juvenil y adulta, se le impide ascender por los ríos con la construcción de embalses y centrales hidroeléctricas, y cuando de adulta trata de regresar al Mar de los Sargazos para reproducirse, afronta extenuantes migraciones contra las corrientes oceánicas mientras es predada por tiburones y cachalotes. Ahora, además, tiene que luchar contra un dañino parásito introducido por el hombre al importar desde Asia anguilas japonesas», describe Gollock.

En peligro crítico de extinción

Semejante presión ha provocado una disminución de cerca del 80% en el número de adultos maduros. Por eso, la anguila europea fue incluida en la lista roja de la UICN en la categoría de «especie en peligro crítico». El equipo de investigadores españoles, británicos, franceses, noruegos, suecos, franceses e irlandeses marcó a más de 700 ejemplares adultos con varios tipos de «data loggers» (registradores de datos) para tratar de identificar sus rutas migratorias.

«Los británicos usaron unos “pop up tags” que cada cierto tiempo van registrando temperatura, profundidad y localización geográfica, hasta que se sueltan y transmiten la información vía satélite. Nosotros marcamos 60 anguilas en la Albufera y recuperamos muy pocas, pero con la suficiente información. Ya sabemos cómo es su migración hacia los Sargazos, y ahora nos falta saber cuántas se van allí», indica Lobón-Cerviá.

La anguila juega un rol importante en los ecosistemas marinos y fluviales. «Son capaces de vivir en aguas en las que no podría aguantar ninguna otra especie. Son muy tolerantes a las variaciones de temperatura y a las situaciones extremas de falta de oxígeno y son alimento de cormoranes, tiburones y cachalotes», señala Gollock.

Lobón-Cerviá recuerda, además, que las anguilas son «las grandes reguladoras de los macroinvertebrados de las comunidades bentónicas (que viven en los fondos de los ríos. Si desaparecen sus predadores, algo tiene que cambiar», previene este investigador. Y en la Naturaleza, mover una pieza de un ecosistema puede tener consecuencias impredecibles -y normalmente desastrosas- para todos.

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