[SE}– Las dudas del BCE acercan la paridad entre el euro y el dólar

25/12/2016

Guillermo Ginés 

Europa y Estados Unidos se recuperan de la crisis a velocidades distintas.

Mientras en el Viejo Continente predominan las tasas de crecimiento bajas, con excepciones puntuales como España, la primera potencia mundial acelera y encara el final de 2016 con un crecimiento trimestral que supera el 3%. Los Bancos centrales de una y otra región actúan condicionados por este desarrollo dispar. Y esto está impactando en gran medida en la negociación entre el euro y el dólar.

La moneda común ha caído esta semana a su nivel más bajo de los últimos trece años frente al billete verde: 1,0358 dólares. Después de mantenerse prácticamente todo el año entre los 1,14 y los 1,08 dólares, el euro ha perdido un 5% de su valor respecto a la divisa estadounidense desde noviembre. Un desplome que se agudizó con el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales.

Las medidas proteccionistas anunciadas en campaña por el candidato republicano han apuntalado el descenso de la moneda común, que ya adolecía de cierta debilidad por la incertidumbre política que ha rodeado este año varios países del Viejo Continente.

La decisión de la Reserva Federal (Fed) de subir los tipos de interés un cuarto de punto ha resultado la puntilla que necesitaba la divisa comunitaria para establecerse en mínimos de la última década. Más que la decisión en sí, la moneda europea se ha visto afectada por las perspectivas para 2017.

La Fed prometió tras su anuncio tres incrementos más el año que viene; el Banco Central Europeo (BCE), que ha repetido en varias ocasiones que mantendrá sus estímulos a medio plazo, alertó el día siguiente de que la subida del precio del dinero podría evidenciar las «debilidades» de la eurozona.

«En los últimos años las políticas monetarias han encaminado a ambas divisas a la paridad. Lo cierto es que si realmente se acometen tres subidas de tipos en Estados Unidos el año que viene, lo normal es que el dólar sobrepase al euro», vaticina Rodrigo García, analista del bróker «online» XTB.

La política también ha tenido su impacto en estos movimientos. Los mismos mercados que se desplomaron cuando se produjo el Brexit han recibido a Donald Trump con los brazos abiertos. De hecho, el Dow Jones ha registrado en las últimas semanas varios máximos históricos.

Sorprendentemente, los inversores se han entregado al cambio político en EE.UU. y consideran que éste servirá para ampliar el crecimiento e impulsar unos niveles de inflación sólidos en el país americano. En cambio, el horizonte europeo aparece mucho más encapotado, con sombras como las dudas sobre la banca, la negociación del Brexit o el auge del populismo que amenazan la raquítica recuperación económica.

Con estas previsiones, la paridad entre el euro y el dólar parece más cercana que nunca. La caída de la moneda comunitaria hasta el nivel del billete verde ha sido un hito que ha merodeado las previsiones de analistas desde prácticamente el nacimiento del euro. La crisis de deuda soberana, los rescates financieros a Irlanda o Portugal, o incluso la amenaza del «Grexit» en el verano de 2015 hicieron saltar las alarmas, pero lo cierto es que ésta nunca ha caído hasta los niveles mínimos que registró hace dieciséis años.

Era 2000 y, como ahora, la fortaleza de la economía estadounidense y las dudas sobre los efectos en la economía del Viejo Continente de la nueva divisa —que ya cotizaba pese a que no había entrado en circulación— provocaron el desplome del euro, que se vio sobrepasado por el billete verde y cayó hasta el que hoy es su mínimo histórico: 0,827 dólares.

En la actualidad, las opciones de que el dólar valga más que el euro aumentan con el paso de las semanas. Hace un mes, cuando se produjo la victoria electoral de Donald Trump, los expertos coincidían en que la paridad se podría lograr a finales del año que viene. Ahora las previsiones sostienen que no habrá que esperar tanto. Barclays, por ejemplo, ya ha dado por hecho que las políticas del BCE y de la Fed provocarán que la moneda común caiga por debajo del dólar en los primeros meses de 2017.

«Al margen de las citas políticas europeas que tendrán lugar el año que viene, esta divergencia podría generar un escenario de paridad entre el segundo y el tercer trimestre del próximo año», vaticina Daniel Pingarrón, analista de IG Mercados.

¿A quién beneficia un euro débil?

Según los expertos consultados, a la propia Europa. Al menos a corto plazo. Rodrigo García explica que países exportadores, como Francia o Alemania, se benefician de estos cambios monetarios, que «pueden reactivar la economía europea de nuevo». Un dólar fuerte, por el contrario, empuja a la baja el precio de las materias primas y perjudica los países emergentes, que tienen una gran cantidad de deuda en esta divisa.

El petróleo, pese a que se negocia también en dólares y se vende en euros, cuenta con su propio ritmo. «El crudo nunca es constante y en su precio entran tantos factores que es difícil cómo le afectarán estos cambios de divisas», explica García. Por el momento, la recuperación del precio del barril de Brent, derivado del último pacto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es una de las razones por las que la Reserva Federal se ha animado a subir los tipos.

Condicionantes

Todas estas previsiones están sujetas a que se cumplan las expectativas actuales. Pingarrón recuerda que la Reserva Federal ya aseguró, cuando subió los tipos de interés a finales de 2015, que se producirían cuatro subidas a lo largo de este año y finalmente sólo ha sido una y de un cuarto de punto. Factores como la debilidad de China, que dio muestras de registrar un estancamiento en su crecimiento, han condicionado en 2016 al banco central al plantear nuevas subidas de tipos.

«Para ver la paridad en el cruce, tendrían que darse dos condiciones: dudas en el mercado sobre la irreversibilidad del euro, y que los tipos en EE.UU. escalaran por encima del 1%, sin que existiesen expectativas de que el Banco Central Europeo fuese a proceder a subir los tipos a continuación», concluye el analista de IG.

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