[Cur}– Cosas increíbles que aprendimos sobre los perros en 2016

28/12/2016

Judith de Jorge Gama

Los perros han acompañado al hombre desde hace al menos 15.000 años, cuando surgieron de entre los lobos.

Desde entonces, forman vínculos afectivos con sus dueños, son sensibles a nuestros gestos y se sabe que reconocen nuestras emociones en las expresiones faciales. Los investigadores creen que todas estas habilidades sociales tienen una base genética, ya que incluso los cachorros son capaces de leer las señales comunicativas humanas.

Un equipo de la Universidad de Linköping en Suecia ha identificado cinco genes relacionados y resulta, sorprendentemente, que en el ser humano algunos de ellos están vinculados a trastornos del comportamiento, como el autismo, la esquizofrenia o la agresión en adolescentes con trastorno de déficit de atención.

1.- Cuando digas algo bonito a tu perro, hazlo con intención

Lo distinguirá si suena a falso. El cerebro de nuestros mejores amigos del reino animal procesa tanto lo que decimos como cómo lo decimos. Al igual que las personas, los canes utilizan el hemisferio izquierdo para procesar palabras, y una región del hemisferio cerebral derecho para la entonación. Además, las palabras halagadoras activan el centro de recompensa del perro sólo cuando concuerdan con la entonación adecuada.

Los resultados de este grupo de investigación húngaro sugieren que los mecanismos neuronales para procesar palabras evolucionaron mucho antes de lo que se pensaba, y no son exclusivos del cerebro humano. Llegaron a esta conclusión tras realizar a trece perros un escáner de resonancia magnética funcional del cerebro, por el que pudieron medir la actividad cerebral de los mismos al escuchar a su entrenador.

2.- Memoria episódica

Al igual que nosotros podemos recordar eventos del pasado, incluso cuando no les dimos ninguna importancia particular en el momento en que ocurrieron, los perros también parecen disponer de una memoria episódica y pueden recordar complejas acciones hechas por una persona en un intervalo concreto de tiempo.

«Desde un punto de vista evolutivo amplio, esto implica que la memoria episódica no es única y no se desarrolló sólo en los primates, sino que es una habilidad más extendida en el reino animal», dicen los investigadores húngaros que llevaron a cabo el experimento. Y advierten a todos los dueños de perros: sus mascotas les prestan atención y se acuerdan de lo que hacen.

3.- Son capaces de reconocer las emociones humanas y las de sus congéneres

Según un estudio de investigadores británicos y brasileños. Diecisiete perros fueron sometidos a un experimento. En diferentes carteles se pusieron fotos de personas alegres y enfadas, y de perros con talante juguetón o agresivo. Luego se reprodujeron los sonidos de voces humanas enojadas y ladridos enfurecidos.

Los canes, que se enfrentaban a la prueba sin ningún ensayo ni conocimiento previo, en la mayoría de los casos se quedaron más tiempo mirando a las imágenes que correspondían con esos sonidos hostiles. La coincidencia fue incluso mayor con las imágenes de los perros que con las de las personas.

4.- ¿Cuándo fueron domesticados los perros por primera vez?

Un arduo debate. Algunos argumentan que ocurrió en Europa hace unos 15.000 años, mientras que otros afirman que fue en China o Asia Central hará unos 12.500.

Una investigación publicada este año en la revista «Science» ha intentado dar una respuesta definitiva sugiriendo que ambos tienen gran parte de razón. Un amplio equipo internacional de científicos ha comparado datos genéticos y ha llegado a la conclusión de que el mejor amigo del hombre pudo haber surgido de forma independiente a partir de dos poblaciones de lobos separadas, probablemente ahora extintas, que vivían en lados opuestos del continente euroasiático. Es decir, los perros fueron domesticados no una vez, sino dos, antes de la llegada de la agricultura.

5.- Diferencias de comportamiento

Científicos austríacos observaron las diferencias de comportamiento entre perros y lobos en un juego por comida, y concluyeron que los primeros son consistentemente más propensos a tomar riesgos que nuestros mejores amigos. Cuando se enfrentan a la elección entre una bola de comida insípida y la posibilidad al 50% de una carne sabrosa o una piedra no comestible, los lobos casi siempre eligen la opción arriesgada, mientras que los perros son más prudentes.

Los investigadores creen que los perros evolucionaron un temperamento más cauteloso después de que experimentaran un cambio evolutivo de su ancestral estilo de vida cazador a su estilo de vida actual de husmear en la basura, lo que ocurrió hace miles de años, cuando fueron domesticados de entre los lobos.

6.- Los perros y el Demonio de Tasmania son los únicos mamíferos en el mundo que sufren un cáncer transmisible

El de los canes se contagia generalmente durante el apareamiento y deforma horriblemente los genitales. La enfermedad surgió por primera vez hace aproximadamente 11.000 años a partir de las células de un único individuo, que antes de morir transmitió el mal a sus congéneres. Este tumor venéreo se encuentra ahora en perros de todo el mundo y ahora los investigadores saben cómo y cuándo se propagó gracias a un estudio genético.

La distancia y la velocidad con la que se extendió sugieren que los perros viajaban de forma habitual con compañeros humanos, a menudo por mar. Una de las ramas del árbol evolutivo del cáncer de los perros parece haberse extendido desde Rusia o China hace unos 1.000 años, pero probablemente sólo llegó a América en los últimos 500 años, lo que sugiere que fue llevado allí por los colonizadores europeos.

7.- Caricias antes que comida

Un estudio publicado este mes de agosto en la revista «Social Cognitive and Affective Neuroscience», mostraba que la mayoría de los perros prefieren recibir una caricia de sus dueños que un trozo de perrito caliente. Para llegar a esta conclusión los investigadores escanearon la actividad cerebral de quince canes en varias situaciones para tratar de averiguar qué circuitos cerebrales se activaban en cada momento.

Trece mostraron los mismos o superiores niveles de actividad en la zona cerebral implicada en la toma de decisiones y recompensas cuando eran acariciados, en comparación con cuando recibían la salchicha.

8.- Los perros de raza labrador retriever tienen fama de tragones

Pero detrás de esa reputación puede haber una verdad biológica. Una investigación vincula una alteración de un gen relacionado con la obesidad canina con la ansiedad de estos animales por alimentarse continuamente.

Esta variación se encuentra con mayor frecuencia en los labradores elegidos como animales de asistencia, lo que puede explicar por qué parecen más fáciles de entrenar con un hueso o una galleta como recompensa.

9.- El perro y su dueño

Investigadores estadounidenses trataron de estudiar cómo de bien entienden los perros a sus dueños, y el principal hallazgo de sus investigaciones es que estos animales confían menos en las personas que están enfadadas y que les gritan o regañan.

Las actitudes negativas asociadas con la ira o una regañina, hacen que los perros cambien su comportamiento.

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