[Hum}– El dentista y la viejita

Un dentista notó que su paciente siguiente, una señora mayor, parecía muy nerviosa, así que decidió contarle una historia jocosa mientras él se colocaba, con eficientes movimientos, sus guantes quirúrgicos.

—¿Usted sabe cómo se hacen estos guantes?—, le preguntó.

—No, no—, contestó ella.

—Bien—, dijo el dentista, y comenzó a explicarle—. En China hay un edificio con un tanque muy grande del látex. Los trabajadores son seleccionados de acuerdo al tamaño de sus manos hasta tener filas de chinos con manos del mismo tamaño; por acá los tamaño 5, al lado los tamaño 6, después los 7,… y así sucesivamente. Una vez organizados, los chinos caminan hasta el tanque, sumergen sus manos, las dejan secarse por unos minutos, y después se las pelan y así salen los guantes que lanzan enseguida dentro de las cajas del tamaño adecuado.

La señora esbozó una extraña sonrisa y el dentista pensó “Bueno, por lo menos lo intenté”.

Pero cinco minutos después, durante la parte más delicada del procedimiento dental, la señora estalló en carcajadas. Sorprendido, el dentista le preguntó:

—¿Y qué cosa es tan divertida?

—¡Es que estaba imaginado cómo se hacen los condones!

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