[SE}– ¿Cuándo empezaron a separarse los baños por sexos?

27/12/2016

Manuel P. Villatoro

Con la nueva normativa sobre baños unisex, es imposible que surja esta pregunta.

Aunque no lo parezca, la historia del retrete es una perfecta representación de cómo ha evolucionado la sociedad. Algo similar a lo que sucede con el arte o la música, las cuales han ido cambiando acorde a las costumbres de la época. El remoto origen del aparato en el que actualmente sentamos nuestras posaderas se encuentra en Creta, donde los habitantes ya disfrutaban de una especie de cisternas en el año 2000 A.C.

Eran tiempos de evolución que dieron paso a una etapa (la de Roma) en la que los habitantes podían acudir plácidamente a las letrinas públicas para hacer de vientre de forma comunal (sin paredes o biombos). Por entonces empezaba a existir una separación entre sexos, pues hombres y mujeres iban por separado a las termas.

Posteriormente llegó la Edad Media, donde el retroceso se hizo patente y la mayoría de la población se aliviaba en plena calle, como podía y a la vista de cualquiera que pasase por la zona.

Hubo que esperar hasta 1739 para que, según explica Angel Óscar Prignano en «El retrete y sus conexiones», comenzara definitivamente la división por sexos en los baños. Fue ese año en el que, durante una elegante y gran fiesta en París, se separó por primera vez la habitación en la que se encontraban los inodoros masculinos de los femeninos.

En los comienzos del siglo XIX, antes de que se popularizase de forma masiva el inodoro, no era extraño que (tras una copiosa cena de varias horas) damas y caballeros se retirasen a habitáculos separados (y comunales) en los que cada uno hacía de vientre a la vista de los demás huéspedes.

Con todo, y según se explica el doctor Bindeshwar Pathak en un dossier del popular «Museo del inodoro» de la India, las «instalaciones» (si es que pueden ser llamadas de esta forma) para chicas escaseaban, por lo que se comenzó a «enseñar a las mujeres virtudes de control». Es decir, que se empezó a alabar su capacidad para aguantarse sus necesidades.

Los siguientes años fueron los que dieron, finalmente, el empujoncito definitivo a la evolución del inodoro. Para empezar, Joseph C. Gayetty inventó y comercializó (según la mayoría de fuentes) el papel higiénico en 1857. Todo un avance en lo que a higiene se refiere.

En las décadas posteriores fue en las que se generalizó (principalmente en Estados Unidos) el uso de baños divididos por sexos. Las causas fueron, entre otras, la llegada del extremo puritanismo de manos de los valores victorianos (los cuales establecían que era necesario evitar la tentación sexual a toda costa) y la idea de que las mujeres debían contar con un lugar íntimo después de que comenzase a ser bien visto su trabajo fuera del hogar.

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