[CT}– Top 10: Así fue la Ciencia en 2016

27 diciembre 2016

Javier Yanes

Los expertos llevan tiempo advirtiéndonos.

Nos dicen que ciertos factores del mundo de hoy, como el cambio climático o la gran movilidad de personas y mercancías, pueden aumentar el riesgo de epidemias globales hasta ahora desconocidas. Y, como haciendo eco de esta advertencia, buena parte de la Humanidad apenas se había repuesto de la conmoción causada por el ébola cuando se ha visto obligada a aprender el nombre de otro virus.

El zika ha sido sin duda el asunto de carácter científico que más ha interesado y preocupado a la opinión pública mundial durante 2016. Repasamos ésta y otras historias de la ciencia del año que termina.

1. El zika, la nueva amenaza

Acababa de comenzar el año cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía sobre un virus hasta entonces casi desconocido, el zika.

Aunque este patógeno se aisló por primera vez en 1947, su presunta benignidad lo mantenía lejos del foco de interés, incluso cuando el brote surgido en Brasil en 2015 comenzó a extenderse. Hasta que los científicos empezaron a sospechar que el aumento en el número de casos de bebés brasileños nacidos con microcefalia, una grave malformación cerebral, se debía probablemente a esta enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

Mientras la epidemia se propagaba a otros países y la OMS declaraba la Emergencia Internacional, los científicos confirmaban el vínculo entre zika y microcefalia. Aunque la OMS declaró el fin de la Emergencia el 18 de noviembre, recomienda mantener una alta vigilancia para lo que considera “un desafío de salud pública significativo y duradero”. El virus no ha desaparecido, y las vacunas aún tardarán años en llegar.

2. Una sacudida en el espacio-tiempo

Ha sido el mayor descubrimiento científico de 2016, y uno de esos hallazgos que huelen a premio Nobel. El 11 de febrero, los responsables del experimento LIGO en EEUU anunciaban y publicaban la detección de ondas gravitacionales por primera vez en la Historia, una sacudida en el tejido del espacio-tiempo producida por la cataclísmica fusión de dos agujeros negros hace 1.300 millones de años.

La posibilidad de captar estas distorsiones en la alfombra cósmica, tal como predijo Albert Einstein hace cien años, inaugura una manera totalmente nueva de estudiar el Universo que ya ha comenzado a rendir sus frutos: el 15 de junio se anunciaba la segunda detección de otra onda creada por la colisión de otro par de agujeros negros.

3. E. T., más cerca que nunca

Con más de 3.500 mundos ya confirmados fuera de nuestro Sistema Solar, el hallazgo de nuevos exoplanetas ya no provoca el entusiasmo de finales del siglo pasado, cuando se confirmaron los primeros. Hoy se descubren a granel: en mayo de este año, los responsables del telescopio espacial Kepler de la NASA anunciaron de una vez 1.284 nuevos planetas extrasolares.

Pero ninguno de ellos ha suscitado tantas expectativas como Proxima Centauri b. En agosto, una colaboración internacional de científicos describía en la revista Nature el exoplaneta habitable más próximo a la Tierra jamás encontrado. A poco más de 4 años luz de distancia, con una masa algo mayor que la terrestre y situado en la zona templada de su estrella, la posibilidad de que contenga agua líquida ha reavivado las especulaciones sobre la vida alienígena. Aún se desconoce si podría albergar océanos y una atmósfera.

4. La vida mínima

El científico y empresario J. Craig Venter quiere pasar a la Historia como el primer humano capaz de crear vida sintética.

Y, aunque para muchos expertos este concepto no puede aplicarse estrictamente a los logros de Venter, puede decirse que ha creado lo más parecido hasta ahora: una bacteria animada por un genoma sintético, el más pequeño en un organismo capaz de replicarse de forma autónoma.

Basándose en sus trabajos previos, Venter y sus colaboradores han reducido la dotación genética esencial para la vida de esta célula a sólo 473 genes en 531.000 pares de bases, las “letras” del ADN. Una vez fabricado este genoma, lo trasplantaron a una bacteria vacía, logrando que volviese a la vida.

El organismo así creado, denominado JCV-syn3.0, se publicó en marzo en la revista Science. Venter continúa tratando de reducir este genoma en el que probablemente aún hay genes prescindibles: 149 de los 473 son de función desconocida.

5. El nuevo Planeta Nueve

El astrónomo Mike Brown es conocido como “el hombre que mató a Plutón”, algo que exhibe con orgullo incluso en su cuenta de Twitter, @plutokiller. Suyo fue en 2005 el hallazgo del planeta enano Eris; enano, pero mayor que Plutón, lo que llevó a degradar al antiguo noveno planeta.

En enero de 2016, Brown compensó su asesinato con el alumbramiento de otro posible Planeta Nueve: en un estudio publicado con su colega Konstantin Batygin, aportaba modelos de simulación que apoyaban la existencia de un gran objeto más allá de Neptuno, de tamaño similar a éste y de diez veces la masa de la Tierra.

El Planeta Nueve, también llamado Planeta X, explicaría las órbitas aberrantes de varios objetos transneptunianos, incluyendo algunos descubiertos también este año y que han prestado mayor crédito a la hipótesis. Su detección directa, si el planeta existe, será compleja; pero la carrera de los astrónomos por ser los primeros en lograrlo ya está en marcha.

6. Las mentiras del azúcar y los errores de la grasa

El escándalo científico del año saltó en septiembre, cuando una investigación publicada en la revista JAMA Internal Medicine destapó que durante años la industria azucarera ocultó deliberadamente la incidencia de su producto en el riesgo cardiovascular, culpando en su lugar a las grasas saturadas y al colesterol.

Junto a la revelación de esta conspiración, estudios recientes han cuestionado el dogma clásico que vincula grasa y enfermedad coronaria, todo lo cual ha suscitado un enconado debate entre los expertos. Por el momento, las directrices nutricionales oficiales de EEUU han suprimido el límite al colesterol en la dieta, mientras otro estudio publicado en noviembre concluía que el consumo de un huevo al día reduce el riesgo de infarto cerebral sin aumentar el de ataque cardíaco. La polémica promete continuar.

7. Papá, mamá y co-mamá

Reino Unido se ha convertido en el primer país del mundo en legalizar la creación de los llamados embriones de tres padres.

Este diciembre, la Autoridad británica de Fertilización Humana y Embriología (HFEA) ha autorizado el “uso cauto” en ciertos casos de la donación de mitocondrias, los orgánulos que actúan como generadores de energía de la célula y que poseen su propio ADN externo al núcleo celular.

Cuando la madre posee un ADN mitocondrial defectuoso que podría transmitir a su bebé una grave enfermedad congénita, la sustitución de estos genes maternos por los de otra mujer sana evita el riesgo.

En la práctica, el procedimiento consiste en extraer el núcleo del óvulo de la madre con las mitocondrias alteradas e inyectarlo en el de una donante sana cuyo ADN nuclear ha sido previamente eliminado. Aunque la técnica ya se ha empleado en otros países aprovechando la falta de regulación, en 2017 nacerán los primeros bebés británicos de tres padres con amparo legal.

8. El anticuerpo que se come el alzhéimer

Cualquier avance prometedor contra el alzhéimer es saludado con grandes titulares, como los que el 01 de septiembre vaticinaban una revolución en el tratamiento contra este azote neurodenegerativo.

Según un estudio publicado aquel día en la revista Nature, 165 pacientes en la etapa temprana del alzhéimer habían visto cómo se reducían sus placas cerebrales beta-amiloides, depósitos anormales de proteína que pasan por ser los responsables de la enfermedad.

El milagro era obra del aducanumab, un anticuerpo desarrollado por la compañía Biogen que se une a las placas amiloides y consigue su eliminación. Sin embargo, los expertos recomendaron cautela; de hecho, algunos científicos creen que en realidad el beta-amiloide podría no ser la causa del alzhéimer, sino un resultado o un daño colateral.

El ensayo clínico en fase 1b publicado en Nature sugería ciertas mejoras cognitivas en los pacientes, pero las conclusiones deberán esperar a los resultados de la fase 3, actualmente en ejecución.

9. Espacio privado

Las empresas privadas han entrado con empuje e ideas nuevas en el espacio, antes coto exclusivo de los estados y sus grandes agencias. El 08 de abril, la compañía SpaceX creada por Elon Musk, el fundador de PayPal, logró un hito histórico: recuperar sana y salva la primera fase de su cohete Falcon 9 durante una misión orbital, haciéndola aterrizar en una plataforma móvil, un barco. SpaceX ya lo había conseguido antes en tierra firme.

Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, el creador de Amazon, también ha recuperado sus cohetes, en este caso en vuelos suborbitales. Pero Musk no se conforma con esto: su misión en la vida es “hacer de los humanos una especie multiplanetaria”.

En septiembre presentó su más que audaz proyecto del Interplanetary Transport System, una nave para cien personas con la que planea fundar una colonia en Marte en la próxima década. Otros apuntan mucho más lejos: el proyecto Starshot, financiado por el empresario ruso Yuri Milner dentro de su programa Breakthrough Initiatives y presentado en abril junto al físico Stephen Hawking, pretende enviar una flotilla de diminutos veleros espaciales a Alfa Centauri, el sistema estelar más próximo.

10. Europa y Rusia se estrellan en Marte

No se ha logrado romper el maleficio. La primera etapa del proyecto ExoMars, el gran programa de exploración marciana de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y Rusia, se ha resuelto con sonrisas y lágrimas.

Su fase orbital, el Orbitador de Gases Traza (Trace Gas Orbiter, TGO), se insertó con éxito en la órbita de Marte para estudiar los gases raros de su atmósfera, sobre todo el metano, un posible signo de vida. Pero el módulo Schiaparelli, que debía aterrizar, se estrelló el 19 de octubre en Marte por un fallo de software aún no aclarado.

El desastre ha roto la esperanza de Europa y Rusia de acabar con la hegemonía de EEUU en suelo marciano, pero sobre todo ha fracasado a la hora de demostrar la tecnología de aterrizaje que en 2020 tratará de poner un vehículo autónomo o rover en el planeta vecino.

Pese a todo, los científicos e ingenieros de ExoMars confían en que de los errores se aprende para no repetirlos y seguir adelante: este diciembre, el Consejo Ministerial de la ESA ha aprobado la financiación de la segunda fase del programa.

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