[SE}– Nápoles bajo la amenaza del supervolcán Campos Flégreos

30/12/2016

Amado Herrero

La caldera de Campos Flégreos ocupa un espacio de más de 12 km de ancho en el golfo de Nápoles

La mitad de ellos bajo las aguas del Mediterráneo.

En su superficie los géiseres, las fumarolas, los cráteres y los estanques de barro hirviendo atestiguan la constante actividad hidrotermal que tiene lugar bajo la corteza. Según los científicos este supervolcán, dormido desde hace casi cinco siglos, podría estar despertando.

Una investigación realizada por geólogos italianos y franceses y publicada en Nature Communications sugiere que el magma en el interior de los Campos Flégreos podría estar alcanzando un “punto crítico de presión desgasificadora” (CDP por sus siglas en inglés). Según los autores, de alcanzarse este nivel la expulsión de gases magmáticos calentaría los fluidos y rocas hidrotermales hasta deformarlas, desencadenando un proceso de inestabilidad que podría culminar en una erupción.

En 2012 las autoridades italianas aumentaron el nivel de alerta de verde a amarillo, una categoría que establece la necesidad de vigilancia científica para la caldera en torno a la que viven más de 500.000 personas. “Desafortunadamente, la vulcanología no es una ciencia precisa”, explica Giovanni Chiodini, investigador del Instituto de Geofísica y Vulcanología de Bolonia y coautor del estudio, “y las previsiones a medio-largo plazo no son posibles”.

Las calderas volcánicas desarrollan sistemas hidrotermales complejos en períodos de reposo. Cuando el volcán despierta, son las interacciones entre el magma y esos sistemas las que determinan si se producirá o no una erupción. A lo largo las últimas décadas se han venido detectando pequeñas variaciones en el nivel del suelo, un indicador de que la roca fundida está llenando lentamente la cámara de magma de la montaña.

Monitoreo científico

Chiodini señala que el efecto de la expulsión de gases podría ser contrarrestado al enfriarse el magma, debido a la pérdida de vapor. “La prevalencia del debilitamiento de la roca o de la refrigeración del magma es lo que va a determinar el desenlace de la inestabilidad”.

La naturaleza de estos sistemas complica extremadamente las predicciones, incluso a corto plazo. La ausencia de datos sobre erupciones anteriores, obliga a los vulcanólogos a basarse en la observación y monitorización, “un proceso necesario pero bastante subjetivo que requiere de la opinión de expertos”, advierte Jacopo Selva, también investigador del Instituto de Geofísica y Vulcanología de Bolonia.

Selva y sus colegas han desarrollado una herramienta de monitoreo basada en la extracción de información a largo plazo, para que ésta sea analizada por un equipo de 30 expertos especializados en áreas como historia geológica o dinámica de fluidos. Con esta información, los científicos pueden realizar modelos probabilísticos con datos casi en tiempo real, pudiendo así monitorear la evolución de la caldera.

Vista aérea del Campos Flégreos situado en el Golfo de Nápoles. NASA

Consecuencias en todo el planeta

La erupción de un supervolcán como el de los Campos Flégreos arrojaría a la atmósfera cantidades masivas de roca, ceniza, polvo y dióxido de azufre, suficientes para bloquear la radiación solar y provocar un descenso global de las temperaturas globales. Un fenómeno que los científicos denominan ‘invierno volcánico’.

La misma gran erupción que creó la actual caldera de los Campos Flégreos, ocurrida hace 39.000 años, ha sido relacionada con la extinción de los neandertales. En 2010 investigadores de la Universidad de San Petersburgo publicaron en la revista Current Anthropology un trabajo en el que señalaban a la actividad volcánica en esta zona como responsable de importantes variaciones tanto en el clima y como en el ecosistema eurasiático, que habrían contribuido a la extinción de estos homínidos.

Desde entonces el supervolcán italiano ha registrado otros dos grandes estallidos: hace 35.000 y 12.000 años. Se sabe que una erupción menor tuvo lugar 1538, aunque los científicos no tienen más datos que las narraciones recogidas en las crónicas de la época. Se sabe que duró ocho días y modeló el Monte Nuovo para darle su forma actual.

La amenaza de los supervolcanes

Ya en 2004 la Sociedad Geográfica Británica presentó un informe en el Parlamento de Londres instando a los gobiernos mundiales a que tengan en cuenta la posibilidad de una erupción masiva de un supervolcán, un fenómeno que señalaron como “diez veces más probable que el choque de un asteroide contra la Tierra”.

Se ha establecido que la erupción en 1815 del Monte Tambora, volcán situado en la isla indonesia de Sumbawa, no sólo provocó la muerte de las miles de personas que vivían en la zona, sino que además ocasionó un descenso de medio grado en las temperaturas mundiales. El clima del año posterior se recrudeció en todo el mundo, afectando a cosechas en todo el planeta; 1816 sería bautizado como ‘el año sin verano’.

Anteriormente, en 1783, el estallido del volcán Laki en Islandia también tuvo un importante impacto el clima de todo el planeta. Su acción suavizó el efecto de los monzones en el Océano Índico y provocó un descenso del caudal del río Nilo, además de crear una nube de dióxido de azufre que recorrería Europa en los meses posteriores.

Una de las últimas grandes erupciones fue la de 1991 en Filipinas. El estallido del Pinatubo redujo en un 10% la cantidad de luz solar que recibió la tierra ese año, provocando un descenso de las temperaturas globales de medio grado.

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