[MS}– La anemia aumenta, y mucho, el riesgo de pérdida auditiva en los adultos

30/12/2016

A. Otero

La anemia ferropénica es una enfermedad producida por una deficiencia de hierro.

El hierro es un metal que resulta del todo indispensable para la formación de la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que, entre otras funciones, transporta el oxígeno a los tejidos y el CO2 para su eliminación en los pulmones. Una enfermedad que, entre otros síntomas, se caracteriza por la fatiga, los mareos, las náuseas, la falta de aliento y la irritabilidad.

La buena noticia es que la anemia ferropénica no sólo es muy fácil de diagnosticar, sino también de tratar. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que la enfermedad, además de los referidos síntomas puntuales, puede ocasionar daños importantes en el organismo.

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania en Hershey (EE.UU.) muestra que los adultos con anemia ferropénica tienen un riesgo mucho mayor de sufrir una pérdida de su capacidad auditiva.

Como explica Kathleen M. Schieffer, directora de esta investigación publicada en la revista «JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery», «nuestros resultados muestran la existencia de una asociación entre la anemia ferropénica en adultos y la pérdida auditiva. Así, el siguiente paso será mejorar nuestra comprensión sobre esta correlación, y evaluar si el diagnóstico y tratamiento precoz de la anemia ferropénica puede impactar de forma positiva sobre el estado general de salud de los adultos con pérdida auditiva».

Riesgo incrementado

Según un estudio publicado en 2014, en torno a un 15% de los adultos estadounidenses, muy especialmente los varones, padecen problemas de audición. Así, como explican los autores del nuevo trabajo, «dado que la anemia ferropénica es una condición común y fácilmente corregible, un mejor conocimiento de la asociación entre esta enfermedad y los distintos tipos de pérdidas auditivas podría ofrecer nuevas posibilidades para una detección precoz y un correcto tratamiento».

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores evaluaron los historiales médicos de 305.339 adultos —hasta un 57% mujeres— con edades comprendidas entre los 21 y los 90 años —el promedio de edad se estableció en 50 años— con objeto de identificar la posible relación entre la anemia ferropénica y las pérdidas de audición.

La prevalencia de anemia ferropénica —determinada por unos bajos niveles de hemoglobina y de ferritina— entre los participantes fue de un 0,7%. Una prevalencia que, por su parte, se estableció en el 1,6% en el caso de la pérdida auditiva mixta, esto es, la combinación de pérdida auditiva conductiva, ocasionada por problemas en los huesos del oído medio, y de pérdida auditiva neurosensorial, causada por una lesión en la cóclea o en los nervios que comunican el oído interno y el cerebro.

Los resultados constataron la asociación entre la anemia ferropénica y los distintos tipos de pérdida auditiva. Concretamente, las prevalencias de pérdida auditiva neurosensorial y de pérdida auditiva mixta en la población anémica se establecieron, respectivamente, en el 1,1% y en el 3,4%. Así, y, una vez descartados otros factores que pudieran condicionar los resultados —entre otros, y sobre todo, la edad y el sexo—, el análisis estadístico concluyó que la presencia de anemia ferropénica se asocia con un riesgo 1,82 veces mayor de pérdida auditiva neurosensorial y hasta 2,41 veces superior de pérdida auditiva mixta.

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