[SE}– 2016, el año en que triunfó lo imposible

31/12/2016

Nieves Mira

Termina un año tan raro como imprevisto.

Nuestro repaso al 2016 promete ser un viaje desde fuera, una aventura por todo lo malo (algo bueno encontraremos) que nos ha dejado el año en el que todo lo que pudo salir mal, así salió, y todas las predicciones salieron al contrario de lo que terminó sucediendo.

Algunas de las imágenes más icónicas que deja 2016

De momento, quien más tiene que preocuparse son los «encuestadores» o especialistas en sondeos… si de ellos dependiera, la Unión Europea seguiría como hasta ahora, las FARC habrían firmado el acuerdo de paz con el gobierno colombiano a la primera… e incluso la familia Clinton hubiera vuelto a ser la anfitriona de la Casa Blanca.

Pero las encuestas se dieron de bruces con la realidad y, como si de una broma se tratara, ésta traerá un 2017 cuando menos, interesante. Aquí, algunos hitos de este año que ya se va.

En estos últimos 12 meses, el Mediterráneo se ha confirmado como «la ruta más mortal del mundo» (con cinco mil muertos en sus aguas), pero miles de refugiados siguen intentando llegar a Occidente, y no sólo a través del mar.

Si 2015 fue el año en que estalló la «crisis de los refugiados» (llegaron 1.008.600 personas a través del mar), en éste la cifra se ha reducido a 400.000, pero han muerto muchos más, dejando cifras récord de muertos e imágenes de naufragios que se quedarán en nuestra retina para siempre, como el naufragio de Lampedusa, en el que murieron 336 inmigrantes.

En Grecia el año termina sin apenas esperanza para 60.000 personas que se encuentran atrapadas en campos como el de Idomeni. Desde el acuerdo firmado en marzo por la Unión Europea y Turquía, los inmigrantes que llegan a Grecia son devueltos a Turquía si no solicitan asilo o si su demanda es rechazada. España ha acogido un total de 898 solicitantes de protección internacional, de los que 609 lo han sido vía reubicación y 289 vía reasentamiento.

También en Turquía, el 16 de julio algunos sectores de las fuerzas armadas se sublevaron para tratar de hacerse con el poder y decretaron la ley marcial. Casi siete horas después, el presidente Recep Tayyip Erdogan dio por sofocado el golpe y advirtió de que «los involucrados pagarán un alto precio». La purga todavía no ha terminado.

En Siria el año termina con el fin de la batalla de Alepo, hasta ahora durante cuatro años en manos de los rebeldes. Bashar al Assad recuperó la ciudad apoyado principalmente por Rusia con las milicias chiíes (Hizbolá e Irán). Después de seis años y más de 300.000 muertos, ha llegado un alto al fuego anunciado el 28 de diciembre (como si de una inocentada se tratara) en toda Siria.

A pesar de que el grupo terrorista Daesh esté cada vez más debilitado, y cerca de perder el control de Mosul, su bastión en Irak, han intensificado sus ataques en el extranjero: Bruselas (22 de marzo, 35 muertos), Orlando (12 de junio, 49 muertos), Niza (14 de julio, 86 muertos), Estambul (29 de junio, 41 muertos), Berlín (19 de diciembre, 12 muertos)… con bombas, pistolas o camiones.

Y, como si de un elemento más del paisaje se tratara, en las calles europeas sus ciudadanos se acostumbran a ver a sus cuerpos policiales cargados con fusiles. Esta guerra contra el yihadismo se libra en todas las partes del mundo.

Una nueva era: la de Trump

El 09 de noviembre la mayoría de la población mundial se despertó (o acostó) conmocionada. El magnate Donald Trump pasaría a ser el hombre más poderoso del mundo… o, al menos, el próximo presidente de los Estados Unidos.

Contra todo pronóstico, y pese a la campaña a sangre y fuego que protagonizó frente a Hillary Clinton (digna de inspirar la próxima temporada de «House of cards»), los votantes no respetaron nada los resultados que se esperaban de ellos. Y Trump convirtió desde entonces su Twitter en el centro de prensa de su gabinete (aunque en la mayoría de ocasiones tiene que salir su representante a desmentir algunos de sus provocadores mensajes).

La Casa Blanca tendrá a una primera dama hija de un comunista de Europa del Este y, según apuntan sus actos y mensajes cruzados, Trump y Putin atraviesan un romance idílico. Está por ver en qué quedan todas las provocaciones hechas en campaña, y si México cede y construye un muro en su frontera con EE.UU. Obama se despide tensando las relaciones con Rusia, acusándola de injerencia en las elecciones y expulsando a diplomáticos rusos del país.

En Venezuela, la inflación provoca a día de hoy que un carro de la compra se sitúe actualmente en 12 salarios. La escasez de alimentos y recursos (con retirada de billetes incluida) han propiciado un aumento de los saqueos y de la delincuencia. Mientras, fracasan los intentos de acercamiento entre Gobierno y Oposición en los que median otros actores internacionales, como el propio Vaticano, pero se van liberando algunos presos políticos.

El 25 de noviembre murió Fidel Castro a los 90 años, y, con él, moría también una figura destacada del siglo XX. El militar que llegó después de hacer la revolución de su país y se quedó en el poder desde 1959 hasta el 2008, falleció viendo cómo su hermano Raúl perpetuaba el poder de los Castro en Cuba.

Pero para el recuerdo queda también el deshielo de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, cuando el 26 de octubre, el país norteamericano se abstuvo ante la ONU para que terminara el embargo cubano. En marzo, Obama protagonizó una visita histórica a Cuba en la que estrechó la mano de Raúl Castro, dejando una imagen para el recuerdo.

Ahora, sin Fidel y sin Obama, Cuba se prepara para un año de incertidumbre, a la espera de ver qué muestras hace Trump hacia el país hispanoamericano. El futuro presidente ya amenazó con dar marcha atrás con la política de Obama en Cuba, lo que acarreará consecuencias a toda la región, beneficiada (sobre todo económicamente) con la apertura.

También Obama y su familia visitaron España durante este verano, donde fueron recibidos en el Palacio Real por Felipe VI.

Año Río

Mientras tanto, Brasil se preparaba para acoger los Juegos Olímpicos, entre protestas por los recortes y el impeachment de su presidenta, que acabó con la destitución de Dilma Rousseff el 31 de agosto o la incertidumbre de si sería capaz de estar a la altura.

Amenazando a los Juegos Olímpicos, a principios de año la OMS declaró el zika una alerta global. Este virus afectó a 24 países del continente americano y provocó una epidemia de microcefalia en fetos de mujeres infectadas. Pero los juegos se celebraron (con crisis en la piscina verde incluida).

En Río 2016 despuntó Mireia Belmonte: consiguió bronce en 400 estilos, oro en 200 mariposa y un diploma por su cuarta plaza en la prueba de 800 libres. Para España también sumaron oro Saúl Craviotto y Cristian Toro (remo), Maialen Chourraut (K1), Carolina Martín (bádminton), Rafael Nadal y Marc López (tenis), Ruth Beitia (salto de altura) y Marcus Walz Cooper (K1 1.000).

Menos suerte tuvo España en la Eurocopa, con la que se hizo, contra todo pronóstico, Portugal al superar a Francia en la prórroga de la final (0-1). Cristiano, que se lesionó en la rodilla en el partido decisivo, levantó el trofeo entre lágrimas. Lo compensó Garbiñe Muguruza, que ganó ante Serena Williams el Roland Garros. España llevaba 18 años sin una campeona en Grand Slam.

Pero sigamos con los juegos de Río. Usain Bolt completó su medallero, que ya se sitúa en los 9 oros olímpicos, mientras que Michael Phelps anunciaba su retirada de las piscinas tras ganar 28 medallas en unos Juegos, de las que 23 son de oro.

Y entre todos ellos, reincidentes, surgió una nueva estrella llamada Simone Biles. Con 19 años y criada por sus abuelos, esta gimnasta estadounidense con déficit de atención ha ganado los tres últimos mundiales, pero su coronación fue en Río, donde consiguió cuatro oros y un bronce.

Al éxtasis olímpico también se le suman algunas desgracias, y llegó el turno para la tragedia al fútbol brasileño. El 29 de noviembre morían 71 personas, muchas de ellas del equipo de fútbol Chapecoense, tras estrellarse su avión cuando se dirigían a jugar la Copa Sudamericana que terminaron ganando.

Un Nobel frustrado

Cuando Colombia consiguió toda la atención internacional que merecían sus 8 millones de víctimas a manos de las FARC, 43.894 votos decantaron el referéndum por el que los colombianos rechazaban un acuerdo de paz negociado entre la guerrilla y su gobierno.

Juan Manuel Santos había sustentado su campaña a favor del acuerdo en el apoyo de numerosos líderes internacionales, y el siguiente paso fue aprobar un acuerdo (mejorado) directamente en el Parlamento. Entretanto, cuatro días después del referéndum frustrado, el presidente colombiano recibió el Nobel de la Paz por su determinación para avanzar en el proceso de paz abierto con la insurgencia más antigua de América Latina.

De vuelta al continente europeo, fue otro referéndum el que acabó con Matteo Renzi en Italia. Ni siquiera esperó al final del recuento aquel domingo de diciembre a última hora para presentar su dimisión después de que los italianos rechazaran su proyecto de reforma constitucional. Su intento de dar más poder al Gobierno quitándoselo al Senado y a los partidos minoritarios fue entendido como una maniobra para perpetuarse en el cargo, al que había llegado sin pasar por las urnas. Terminaba así el gobierno número 63 en 70 años de democracia.

En Italia también, el 24 de julio un seísmo de magnitud 6,2 destrozó la ciudad de Amatrice y dejó 296 muertos y 388 heridos.

Cumbre de líderes mundiales en abril; de estos cinco ya solo podrá continuar su mandato Merkel, que en 2017 tiene una nueva cita con las urnas

Otro que cayó tras un referéndum fue David Cameron, el 24 de junio. Contra todo pronóstico, de nuevo, el Brexit ganó el referéndum de Reino Unido, donde tenían que decidir si éste permanecía o no en la Unión Europea. Los resultados lo obligaron a dejar el puesto de primer ministro. Lo sustituyó Theresa May, la segunda mujer en ocupar el cargo desde la también conservadora Margaret Thatcher.

Desde entonces, la libra ha caído un 18% y la economía británica se encuentra cada vez más en apuros. El Gobierno calcula que los británicos llegarán a 2020 con un déficit presupuestario acumulado de unos 122.000 millones de libras (143.000 millones de euros).

Casi un año de parón

De vuelta a España, el 04 de noviembre volvió el Gobierno a ocupar La Moncloa después de 11 meses de bloqueo político. Las infructuosas elecciones del 20-D (2015) dieron paso a varios intentos de investidura (de Pedro Sánchez) que terminaron infructuosos.

La XI Legislatura terminó desierta. Tuvieron que repetirse los comicios el 26 de junio, y, de nuevo, tampoco se produjo el anunciado sorpasso por parte de Podemos a los socialistas, pero el Partido Popular sí que aumentó su margen de victoria. Ciudadanos, después de haber pactado con Sánchez en la anterior legislatura, lo hizo ahora con Rajoy y los socialistas, tras su revuelta interna, se abstuvieron y facilitaron el Ejecutivo popular.

Y poco a poco llegaron los pactos. En diciembre el PP anunció su intención de buscar un acuerdo para que la jornada laboral termine a las seis de la tarde. Y tuvo que rescatar a Abengoa con la concesión de 153 millones en avales para respaldar al grupo en proyectos en el exterior. También entre los primeros proyectos se encuentra un pacto por la Educación, el primer paso para desmontar la Lomce.

Lo ocurrido en la sede socialista aquel primer fin de semana de octubre es digno de la composición más esperpéntica que pudiera hacer Valle-Inclán. Tras el «no es no» de Sánchez a Rajoy, los socialistas más moderados liderados por Susana Díaz forzaron la dimisión del ex secretario general después de perder una votación del Comité Federal donde la norma fue la bronca y los gritos.

Desde entonces, una gestora liderada por Javier Fernández dirige el PSOE, que parece que no tiene prisa en elegir al que será su próximo presidente, mientras se van descartando algunos nombres fuertes, como Eduardo Madina o Patxi López. Esta división quedó patente en la votación de investidura a Rajoy, cuando ya, una vez dimitido Sánchez, 15 díscolos (afines a Sánchez) rompieron la disciplina de voto.

Ya han recibido su multa correspondiente y han sido purgados de sus puestos. Para el recuerdo quedaron frases como aquella de Verónica Pérez, a la puerta de Ferraz (donde no le dejaron entrar): «La única autoridad que existe en el PSOE es la presidenta del Comité Federal que, les guste o no a algunos, soy yo».

En Cataluña (donde el TC ha suspendido la prohibición de que se realicen corridas de toros) también se produjo un relevo. Después de tres meses de infructuosas negociaciones, Junts pel Sí y la CUP pactaron en enero in extremis la sustitución de Artur Mas por Carles Puigdemont, que fue investido presidente de la Generalitat. En Galicia, Alberto Núñez Feijoo y en País Vasco Íñigo Urkullu lograron renovar sus mandatos después de las elecciones regionales.

En el apartado de sucesos, la desaparición de Diana Quer durante las fiestas de A Pobra do Caramiñal y el crimen de Píoz en septiembre, en el que el brasileño Patrick Nogueira mató a un matrimonio y sus dos hijos, conmocionaron a un país entero.

Un año judicial

Nóos, tarjetas black, púnica, Gürtel y Bárcenas, ERE…. 2016 no ha escatimado en juicios. El 26 de septiembre comenzó el juicio por las tarjetas black, dejando una primera plana digna de otra época: al expresidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán; al expresidente de Bankia, Rodrigo Rato; y al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa.

La muerte de Rita Barberá (23 de noviembre), ya apartada del Partido Popular, hizo que el Tribunal Supremo archivara la causa por la que se le investigaba por supuesto blanqueo de dinero. Unos días antes, negó todo ante el juez, dejando para la posteridad otra imagen más de un político entrando a los juzgados.

A éstas se ha sumado la de una Infanta. Cinco años después de que estallara el caso Nóos, empezó el juicio oral y, por primera vez en la historia, una Infanta de España (Cristina) se sentó en el banquillo de los acusados junto a su marido.

El verano comenzaba con los expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, procesados por el fraude de los ERE, acusados de prevaricación, y Griñán también de malversación. El fiscal pide seis años de cárcel y 30 de inhabilitación para Griñán, y diez de inhabilitación para Chaves.

Por los juzgados pasó hasta el popular matrimonio de los Alcántara, la familia de «Cuéntame». Imanol Arias tuvo que dar explicaciones ante el juez sobre su supuesta implicación en un fraude a Hacienda. En los tribunales acabaron también Feliciano López y Alba Carrillo. Desde que la modelo anunciara que Feliciano le había pedido el divorcio no ha habido un día sin noticias sobre la expareja.

Entretanto, el ministro de Industria, José Manuel Soria, se vio obligado a dimitir en abril al no poder aclarar su relación con una empresa familiar opaca desvelada por «los papeles de Panamá».

La vuelta al mundo

El 30 de septiembre, Rosetta cumplió con su destino y aterrizó en su cometa «Chruy», apagándose para siempre tras doce años de misión. Durante todo este tiempo dejó imágenes inéditas de un cometa activo.

Ese mismo mes y tras 505 días, el Solar Impulse, el primer avión del mundo propulsado exclusivamente con energía solar, culminaba su recorrido alrededor del planeta sin usar combustibles fósiles.

Más accidentado fue el viaje de la sonda Schiaparelli, que se estrelló en Marte y acabó totalmente destruida en el planeta rojo.

Además, científicos de EE.UU. han captado en este 2016 por primera vez las ondas gravitacionales predichas hace un siglo por la

Teoría de la Relatividad de Einstein.

Como si de un milagro se tratara, en 2016 nació el primer bebé de tres padres, el primero del mundo con ADN de tres personas: el de su padre, su madre, más una pequeña aportación de una donante.

También diecinueve años después de su muerte, el Papa canonizó a Teresa de Calcuta en una multitudinaria misa en la plaza de San Pedro. Francisco presentó a la premio Nobel de la Paz como «dispensadora de la misericordia divina».

Adiós a muchas estrellas

Este 2016 ha servido para que el Prado consiga un nuevo récord. La exposición que dedicó al Bosco en el V aniversario de su muerte fue visitada por 589.692 personas. Además, adquirió por 18 millones de euros «La Virgen de la Granada».

Nuria Espert, la gran dama del teatro español, consiguió el premio Princesa de Asturias de las Artes. Eduardo Mendoza, por su parte, recibió en Londres, tan irónico como siempre, la noticia de su premio Cervantes.

Y, a pesar de la sorpresa tras la concesión del Nobel de Literatura al cantante (y poeta) Bob Dylan, fue su compatriota Patti Smith quien acudió para interpretar en la ceremonia de entrega de los premios una de sus canciones, «A Hard Rain’s A-Gonna Fall». La emoción hizo que no le salieran las palabras. Y se confirmó lo que se esperaba: Dylan pasó olímpicamente del Nobel que tanta ilusión hubiera hecho, por ejemplo, a Murakami, el eterno aspirante.

Este año que ya nos deja ha apagado también unas cuantas voces. La de Prince, con tan sólo 57 años, la de Leonard Cohen (82), David Bowie (69), George Michael (53), Juan Gabriel (66), o Manolo Tena (64). Y dejaron de escribir las plumas de Umberto Eco (84 años) y Dario Fo (90). Hasta la princesa Leia, interpretada por Carrie Fisher se fue con tan sólo 60 años. Aquí deja su legado revolucionario.

Nombres muy destacados también en el mundo del deporte se han ido durante estos últimos doce meses. Falleció Johan Cruyff a los 68 años, pero también Luis Salom con tan sólo 24 en el circuito de Montmeló durante los entrenamientos libres. La noticia sacudió a todo el país. Mohamed Alí, el más grande fuera y dentro del ring, hizo lo propio con 74 años.

Con todos estos antecedentes, 2017 se presenta como el año de la incertidumbre. EE.UU., Alemania, Francia renovarán gobiernos en la llamada ya era de la «posverdad», y los agitados últimos días de 2016 prometen unos próximos meses cargados, al menos, de noticias que contarles.

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