[MS}– Asocian la carne roja con un riesgo mucho mayor de diverticulitis

09/01/2017

A. Otero (Uno de los varios firmantes fantasma —¿o todos son el mismo?— de ABC.es)

Cada vez hay más evidencias de que el consumo de carne roja puede provocar efectos muy nocivos para la salud.

Es el caso, entre otros, de un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y de insuficiencia renal. Y, sobre todo, de cáncer colorrectal, de páncreas o de próstata, tal y como alertó en 2015 un ‘controvertido’ informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, parece que los perjuicios que, sobre el intestino, se asocian a la ingesta de este tipo de carne no acaban ahí. Y es que según muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.), el consumo de carne roja también aumenta en gran medida el riesgo de la inflamación de las paredes intestinales conocida como diverticulitis.

Como explica Andrew Chan, director de esta investigación publicada en la revista «Gut», «nuestros hallazgos pueden ser tomados como un consejo dietético práctico para las personas en riesgo de diverticulitis, una enfermedad común con un enorme impacto clínico y económico».

Mejor pollo o pescado

La diverticulosis es una enfermedad caracterizada por la aparición de vejigas y bolsas denominadas divertículos en las paredes del tracto intestinal, muy especialmente en el colon. Una enfermedad que, mucho más común en las personas mayores, tiene en la gran mayoría de los casos un carácter asintomático pero que se complica, y mucho, cuando se produce la inflamación de estos divertículos, O diverticulitis, que, además de provocar dolor, puede cursar con abscesos y perforaciones de la pared intestinal.

Por lo general, y según han sugerido distintos estudios, esta inflamación se produce por el consumo de tabaco o de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), por la falta de actividad física, y por el desarrollo de obesidad.

Algunas investigaciones han sugerido que el consumo insuficiente, cuando no totalmente ausente, de fibra en la dieta es una de las principales causas tanto de la diverticulosis como de la diverticulitis. Sin embargo, y más allá de esta deficiencia de fibra, poco se sabe sobre el efecto que tiene el consumo de otros alimentos sobre la inflamación de los divertículos.

Por ello, y con objeto de evaluar la influencia del consumo de carne roja, de aves de corral y de pescado sobre el riesgo de diverticulitis, los autores contaron con la participación de cerca de 46.000 varones que, con edades comprendidas entre los 40 y los 75 años, respondieron cada cuatro años a un cuestionario sobre sus hábitos dietéticos como parte de su participación en el Estudio de Seguimiento de los Profesionales de la Salud entre los años 1986 y 2012. En total, el número de participantes que desarrollaron diverticulitis a lo largo de estos 26 años de seguimiento ascendió a 746.

Los resultados mostraron que las personas con mayores consumos de carne roja tenían una mayor tendencia a tomar antiinflamatorios y analgésicos, a realizar menos ejercicio, a fumar más, y a tomar menos fibra. Por el contrario, aquellos con el mayor consumo de pescado y aves de corral eran más proclives a hacer más ejercicio y a fumar menos.

Entonces, y dado que el consumo de carne roja se asoció a un mayor consumo de AINE y a una deficiente actividad física, puede esperarse que comer este tipo de carne conlleve un mayor riesgo de diverticulitis, pero no por los factores de riesgo asociados ni tampoco por la edad o el exceso de peso. De hecho, el consumo de carne roja aumenta por sí solo en hasta un 58% el riesgo de desarrollo de la enfermedad. Cada porción diaria de carne roja conlleva un incremento del 18% de la probabilidad de aparición de diverticulitis, si bien el riesgo se estabiliza al llegar a las seis porciones diarias.

Cuando se sustituye una porción diaria de carne roja por pescado o por pollo, el riesgo de diverticulitis disminuye en hasta un 20%.

Flora alterada

En definitiva, el consumo de carne roja, muy especialmente de la no procesada, conlleva un mayor riesgo de este tipo de inflamación intestinal. O así sucede, cuando menos, en varones. Sin embargo, y dado que se trata de un estudio observacional, no pueden extraerse conclusiones del tipo ‘causa y efecto’.

Sea como fuere, indican los autores, «el consumo de carne roja también se ha asociado a la presencia de sustancias químicas inflamatorias, caso de la proteína C reactiva o de la ferritina, así como a las enfermedades cardio y cerebrovasculares y la diabetes.

Además, también es posible que el tipo y diversidad de las bacterias que conforman la flora intestinal jueguen un papel, por lo que la carne roja, dado que afecta a la composición de esta flora, pueda afectar a la respuesta inmune y a la integridad de la pared intestinal».

Todo ello sin olvidar, como concluye Andrew Chan, «que las temperaturas más elevadas que requiere la cocción de las carnes no procesadas puedan alterar la composición de la flora o la actividad inflamatoria».

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