[MS}– Científicos británicos abren la puerta a la mejora del tratamiento del tumor cerebral más común

10/01/2017

M. López (Uno de los varios firmantes fantasma —¿o todos son el mismo?— de ABC.es)

El glioblastoma multiforme es uno de los tumores más prevalentes y mortales del cerebro.

De hecho, la supervivencia media de los afectados por este tumor, por lo general adultos con edades comprendidas entre los 45 y los 75 años, no excede de los 15 meses. Y es que, dada su localización, se trata de un tipo de cáncer no solo muy difícil de extirpar quirúrgicamente, sino también muy resistente a la quimioterapia y a la radioterapia.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) parecen haber hallado la clave para aumentar la sensibilidad del glioblastoma al tratamiento con radioterapia, abriendo así la puerta a una mayor supervivencia de los pacientes.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Stem Cell Reports», muestra que la inhibición de la proteína RAD51, ciertamente común en las células madre del glioblastoma multiforme, incrementa de forma muy notable la eficacia de la radioterapia frente a este devastador tipo de cáncer.

Como explica Susan Short, directora de la investigación, «la radioterapia daña el ADN presente en las células del glioblastoma, pero lo que hace esta proteína RAD51 es ayudar a reparar las lesiones producidas por el tratamiento en el material genético. El resultado es que las células cancerígenas recuperan la capacidad para repoblar el tumor».

Evitar las reparaciones

En el estudio, los autores analizaron por microscopía de inmunofluorescencia las células del glioblastoma multiforme obtenidas de pacientes humanos y observaron que estas células cancerígenas, muy especialmente las células madre del glioblastoma —células con una elevada capacidad proliferativa, por lo que una sola de las mismas puede desarrollar un nuevo tumor aunque el resto sean eliminadas—, tenían unas cantidades de proteína RAD51 muy superiores a las de las células cerebrales sanas.

Así, los autores administraron a las muestras la combinación de un inhibidor de RAD51 y radioterapia, observando cómo las células del glioblastoma morían a consecuencia del tratamiento.

Como destaca Susan Short, «al administrar un inhibidor específico de RAD51 logramos que las células madre del glioblastoma fueran mucho más sensibles a los efectos de la radioterapia, ayudando así a eliminar el tumor. La verdad es que aún no conocemos el mecanismo exacto por el que la proteína RAD51 se ve incrementada en las células que sobreviven a la quimioterapia, pero nuestro trabajo muestra de una forma contundente que esta es la proteína adecuada sobre la que debemos dirigirnos para tratar este cáncer cerebral tan agresivo».

En definitiva, parece claro que el uso de inhibidores de RAD51 puede ser clave para un mejor pronóstico de los pacientes con glioblastoma multiforme. El problema es que a día de hoy no hay ningún inhibidor disponible para su uso en humanos.

Como refiere la directora de la investigación, «los inhibidores que utilizamos en la actualidad no son adecuados para los ensayos clínicos, pero nuestros hallazgos sugieren que el empleo de agentes equivalentes o de fármacos que actúen específicamente sobre esta misma vía debe ser investigado. Así, el próximo paso será encontrar un agente inhibidor que pueda ser usado en los seres humanos».

Necesidad urgente

Como recuerda Justine Alford, de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer y responsable de la financiación de este estudio, «la supervivencia actual en el glioblastoma es baja. Además, hemos logrado solo pequeños avances en su abordaje a lo largo de los años, por lo que necesitamos con urgencia mejores tratamientos para esta enfermedad».

Concluye Justine Alford: «Estos estudios prometedores con cultivos celulares y ratones podrían haber encontrado una forma para cortar el suministro de energía al tumor, lo que un día podría ayudar al diseño de tratamientos más efectivos y precisos. Sin embargo, necesitamos más investigaciones para esclarecer si esta nueva estrategia podría utilizarse de una forma segura y efectiva en los humanos».

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