[SE}– La oscura motivación que lleva a buscar la venganza

11/01/2017

Anteriores investigaciones han sugerido que las personas sienten placer si logran vengarse de alguien que les ha maltratado.

Sin embargo, los científicos han observado que los circuitos de recompensa del cerebro también se activan cuando la agresividad se vuelca sobre personas «inocentes» que no han tenido nada que ver con ese maltrato. Por eso, parece que la «justicia» no es el único motivo que alimenta la venganza.

Un artículo publicado recientemente en la revista «Journal of Personality and Social Psychology» ha sugerido el que podría ser la auténtica motivación de la venganza. La investigación, dirigida por David Chester y Nathan DeWall, investigadores de la Universidad de Kentucky, ha concluido que la agresión se utiliza sencillamente como un medio para sentirse mejor.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la respuesta de 156 participantes después de sufrir un «maltrato» relacionado con el rechazo social, tal como ha explicado un comunicado de «The British Psychological Society».

Para conseguir este efecto, les hicieron escribir un ensayo sobre un asunto personal, y luego dejaron que otros hicieran comentarios sobre su artículo. Sin embargo, algunos de los participantes obtuvo respuestas falsas escritas por los propios investigadores, y totalmente diseñadas para ofenderles: estaban llenas de comentarios hirientes, del estilo de: «Éste es el peor ensayo que he leído EN MI VIDA».

Vudú y venganza

A continuación, Chester y De Wall midieron el estado de ánimo de estas personas agraviadas. Les hicieron pinchar un simbólico muñeco de vudú para medir su nivel de enfado. Y así observaron que la peculiar terapia a base de pinchazos hacía que los agraviados se sintieran mejor.

Pero los investigadores querían saber cuál era la posible motivación de este comportamiento. ¿Era justicia o había algo más?

Valiéndose de una píldora que funcionaba como un placebo, agraviaron a algunos de los participantes, pero les dijeron que esa pastilla iba a dificultar que sufrieran cambios de humor.

En una prueba en la que los agraviados podían castigar con un sonido muy alto a aquéllos que les habían molestado, los científicos observaron que sólo recurrían a la venganza aquéllos que no habían tomado el placebo. Es decir, sólo se vengaban los que pensaban que podían mejorar su estado de ánimo.

En opinión de Chester y De Wall, esto tendría una consecuencia inmediata: «Las personas pueden buscar la provocación en sus vidas diarias, con la finalidad de obtener el efecto positivo ligado a la agresión».

De ser así, esta sería la causa por la cual la ira puede llegar a convertirse en una envenenada forma de conseguir alivio. Y un motivo para sustituirla por otras técnicas, como la meditación o la reflexión, para evitar mayores sufrimientos.

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