[Hum}– Del ‘amor’ entre argentinos y gallegos: Marlboro

Un gallego llegó a Nueva York, y cuando se le acaban los cigarrillos, fue al bar de la esquina. Sin saber nada de de inglés, con señas describió lo que quería, y trató de pronunciar Malboro.

La chica del bar, que entendió muy bien al gallego, se agachó debajo del mostrador para buscar los cigarrillos, y, sin querer, se le escapó una sonora flatulencia.

Sin embargo, como si nada hubiera ocurrido, se incorporó, puso sobre el mostrador el paquete de cigarrillos, y dijo:

—Two fifty.

Indignado, el gallego contestó:

—¡¿Yooo?! ¡Fifty tuuuuu!

Cortesía de Jaime Tejeiro

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