[IT}– Sí, conectarse a una Wi-Fi es tan desesperante como parece, pero podría arreglarse

30 ENE 2017 

Javier Pedreira, ‘Wicho’

Todos tenemos la experiencia de ver como nuestro celular se queda medio alelado intentando conectarse a una Wi-Fi.

Ahora, un reciente estudio confirma que esto no es una impresión nuestra. El estudio, llevado a cabo por un grupo de investigadores chinos dirigidos por el investigador de la Universidad de Tsinghua, Changhua Pei, ha utilizado datos recogidos de los dispositivos de más de cinco millones de usuarios de la aplicación Wi-Fi Manager, disponible tanto para Android como para iOS, que han participado voluntariamente en el estudio, y cubre unos 400 millones de sesiones Wi-Fi, y siete millones de puntos de acceso.

Lo que han descubierto Pei y sus colegas es que en hasta un 45% de los intentos de conexión a una Wi-Fi fallan, y que, de los que terminan con éxito, un 15% tardan más de cinco segundos en completarse, y que un 5% tardan más de 10 segundos. Conectarse a una Wi-Fi, en fin, no es tan transparente como debería ser.

El estudio es el primero, según los autores, que se ha centrado en analizar las fases de la conexión, y ha sacado a la luz, además, que la mayor parte de estas conexiones que llevan más tiempo del debido, o fallan, lo hacen en la fase de escaneo.

En esta fase, una vez que el usuario ha escogido una Wi-Fi a la que conectarse, el dispositivo actualiza la lista de las redes Wi-Fi de acceso que tiene a su alrededor. Pero si durante esta actualización no recibe respuesta de alguno de los puntos de acceso a los que les ha preguntado por sus características —y la respuesta se puede perder por múltiples motivos— el proceso de conexión vuelve a empezar desde cero hasta que la lista sea, por fin, actualizada, o hasta que el dispositivo abandone el intento de conexión.

A partir de los datos recogidos, los autores del estudio proponen cambiar la forma en la que los dispositivos construyen las listas de Wi-Fis que ofrecen al usuario para, en lugar de hacerlo según la potencia de su señal, hacerlo teniendo en cuenta cosas como el modelo del dispositivo celular, el del punto de acceso, el número de dispositivos conectados a éste, y la hora del día en la que se está intentando la conexión.

Jugar con estos datos les permite hacer una selección de redes Wi-Fi con mejores probabilidades de que se realice rápido y con éxito, descartando aquéllas que probablemente vayan a dar un error. Los investigadores hablan de una reducción a casi la décima parte de los fallos de conexión, y de un establecimiento de la conexión diez veces más rápida en un 80% de los intentos.

Sin embargo, mientras los fabricantes sigan utilizando el método tradicional de “cuanto más fuerte, mejor”, tendremos que seguir desesperándonos a la hora de conectarnos a redes WiFi públicas.

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