[SE}– La miseria de la Unión Europea

2017-02-01

Amando de Miguel

La idea fue muy buena.

Constituir una especie de federación europea, algo así como los EEUU, pero el empeño se ha quedado en agua de borrajas, esto es, sin sustancia.

¿Cómo se puede llamar Unión Europea sin que participen en ella el Reino Unido o Rusia? De momento, lo que rige es una gigantesca burocracia intervencionista y proteccionista, tan cara como ineficiente. Las grandes decisiones se toman con el procedimiento de reunir en costosas cumbres a los jefes de Gobierno o a los ministros correspondientes.

El procedimiento no puede ser más engorroso. Sólo hay que imaginar el equivalente estadounidense, por el que tuvieran que reunirse los gobernadores de los estados federados para decidir cualquier cosa. Al menos hasta ahora ha venido funcionando una alianza entre los Estados Unidos y la Unión Europea, en una especie de guerra fría contra la antigua Unión Soviética, hoy Rusia. Pero el esquema ha llegado a su fin. Se avecina ahora un insólito entendimiento entre los Estados Unidos y Rusia que marginaría todavía más a la Unión Europea.

El propósito federativo de la Unión Europea no puede prosperar, porque los Estados nacionales que la componen siguen teniendo una fuerte personalidad, producto de una larga historia. Cierto es que comparten el éxito de una moneda común, pero en todo lo demás prima lo específico de cada nación.

La moneda común beneficia sobre todo a Alemania, donde se sitúa el Banco Central Europeo (BCE). Ni siquiera se contempla la sustitución de 27 embajadas por una sola en cada uno de los países ajenos a la Unión Europea.

Durante los últimos siglos, un rasgo peculiar de Europa (incluidos Rusia y el Reino Unido, naturalmente) ha sido el cultivo de la Ciencia. De momento, las universidades europeas siguen siendo formidables canteras de científicos, pero muchos de estos emigran hacia los Estados Unidos y a otros países extraeuropeos.

El gran fallo de la Unión Europea es que la productividad no crece lo suficiente, y hasta parece que se estanca o mengua. Un hecho tan sorprendente se debe a la primacía de la fórmula conocida como Estado de Bienestar y a la decadencia de la ética del esfuerzo. Una desilusión en todo el mundo ha sido que las nuevas tecnologías no han acelerado la productividad, como en su día lo hizo la primera revolución industrial.

Una novedad en la actual situación europea es que se ha visto obligada a admitir a millones de inmigrantes y refugiados, procedentes del resto del mundo en vías de desarrollo (etiqueta sarcástica). Esa pacífica invasión ha dado lugar al refuerzo del nacionalismo y de las ideologías xenófobas. El caso más dramático está siendo el trágico auge del terrorismo islamista.

Cierto es que dentro de la Unión Europea ya no hay guerras, como las hubo siempre, especialmente en el sangriento siglo XX; se trata de un gran logro histórico. Sin embargo, todavía está lejos la posibilidad de un Ejército de la Unión Europea mínimamente comparable con el estadounidense, el ruso o el chino. Los ejércitos actuales son la expresión máxima de la organización y la técnica. En ambos aspectos la Unión Europea se rezaga.

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