[Cur}– “Si tu gato tuviera el tamaño de un león, te comería” y "Los gatos se curan a sí mismos con el ronroneo ¨(2 en 1)

NotaCMP.- Siempre creí que no son de fiar.

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05 MAR 2017

Jacinto Antón

“Si tu gato tuviera el tamaño de un león, te comería”

“Cuando observas a tu gato juguetear con un pobre pajarillo en el jardín o en la terraza estás asistiendo prácticamente al mismo drama de la matanza de un ñu por un león en la sabana africana: solo cambia la escala”. “La única diferencia significativa entre el gato doméstico y los grandes felinos es el tamaño”, afirman Beverly y Dereck Joubert, reconocidos expertos mundiales en los segundos y abanderados de su conservación. No es sin embargo en este caso el tamaño una cuestión baladí, pues, añaden tras una pausa dramática: “Si tu gato tuviera el tamaño de un león, te comería”.

Los Joubert, célebre y mediático matrimonio sudafricano especialistas en estudiar y filmar de manera asombrosamente cercana a los grandes felinos salvajes y muy especialmente a los leones (son ambos exploradores en residencia de National Geographic), han dado un giro en su trabajo para comparar el comportamiento de esos animales con sus primos pequeños, los gatos domésticos. El resultado es un documental extraordinario Conociendo a los felinos (Nat Geo Wild, domingo a las 18 horas) tras cuyo visionado uno nunca volverá a ver de la misma manera al minino de casa.

El documental sigue a un gato doméstico en sus andanzas y merodeos cotidianos con la gracia de que los que lo filman, echando mano de toda su pericia atesorada en 35 años de ir tras leones, leopardos y guepardos en el bush y la sabana de Botsuana y Kenia, son Beverly y Dereck. El gato protagonista del despliegue es Smokey.

“No es nuestro, sino de nuestro vecino”, explican los Joubert. “Nosotros no hemos tenido nunca gato, no nos lo podíamos permitir estando todo el tiempo fuera en el campo”. Tampoco han tenido hijos, aunque una vez criaron un leopardo. Asegura la pareja que Smokey, un simpático taby de pelo largo, les ha sorprendido (y cautivado). “Lo hemos seguido y filmado como hacíamos con los leones y los otros grandes felinos, con una salvedad: siempre tenemos la norma de nunca tocar al animal, y esta vez hemos podido hacerlo, ha sido inusual tener relación táctil, y muy emocionante”, apunta Beverly.

El documental muestra a Smokey haciendo todo lo que hacen los gatos que, subrayan las imágenes, es extraordinariamente idéntico a lo que hacen sus primos de Zumosol felinos, como se puede observar en las escenas que se ofrecen en paralelo de estos: cazar, acicalarse, dormir, reñir con los congéneres, marcar territorio, adiestrarse jugando, cortejar.

Los Joubert admiten que el gato presenta algunas diferencias con los leones. “Es cierto, los gatos no son sociales como ellos, probablemente el que les es más cercano en ese aspecto es el leopardo”. Y los gatos son los únicos felinos que ronronean de verdad, algo que no se sabe muy bien qué finalidad tiene.

Los Joubert sugieren de una manera muy poética que “en el alma del gato hay un gran felino”. ¿Se ve el gato a sí mismo como un tigre?, les pregunto. “No lo creo”, ríe Dereck, “y menos cuando lo persigue un perro”.

El documental se emite en el marco del Big Cat Month, la programación especial este mes de Nat Geo Wild que quiere advertir de que la mayoría de las especies de grandes felinos se encuentran entre los animales más amenazados del planeta.

Los Joubert precisamente han protagonizado campañas para concienciar sobre el riesgo real de quedarnos pronto sin esos maravillosos animales, y crearon en 2009 la asociación Big Cat Iniciative que trabaja por la protección de los grandes felinos y su ecosistema.

“El tiempo se ha vuelto precioso en lo que concierne a los grandes felinos”, asegura Dereck Joubert; “se encuentran en una espiral de desaparición tan dramática que si dudamos hoy sobre las acciones a llevar a cabo seremos responsables de su extinción en todo el mundo; hay que actuar ya”. ¿Siguen los leones su caída en picado? “Sí, quedan apenas 20.000 y el número continúa descendiendo, ¡y se los sigue cazando! Estamos perdiendo a los leones. Es muy probable que en 20 años ya no existan en libertad”.

No puedo despedirme de los Joubert sin volverle a agradecer a Dereck que prácticamente me salvara la vida aquel día en el Masai Mara cuando atolondradamente me bajé del todoterreno en el que íbamos para coger una pluma de marabú y un guepardo se arrancó hacia mí a la carrera, que en su caso es mucha. El grito de Dereck y el hecho de que el guepardo prefiriera a una tierna cría de ñu que estaba a unos metros del coche seguramente evitaron una desgracia para el periodismo aquel día. “¿Suelen atacar los guepardos a los seres humanos?, le pregunto. “No, excepto a los redactores españoles imprudentes”, ríe de buena gana.

Maullando por los tigres

A Dereck le entusiasma la idea de implicar a los propietarios de gatos en la defensa de los grandes felinos, algo a lo que confía que ayude el documental, que recalca la similitud. “Hay 600 millones de gatos domésticos en el mundo, si sus dueños ayudaran económicamente a salvar a los grandes felinos —leones, tigres, leopardos, jaguares—, de los que hay menos de un millón, sería un gesto decisivo. Así que ¡dejemos a los gatos maullar por los grandes felinos!”. Una iniciativa concreta sería destinar una pequeña parte de cada lata de comida para gatos y de otros productos a los proyectos de conservación de sus primos.

En la actualidad hay 38 especies de felinos en el mundo. Desde el pequeño gato doméstico al tigre de Siberia, que pesa 80 veces más. En el pasado la diversidad era muchísimo mayor: uno no sabe si lamentarlo dado que entre las especies que ya no están con nosotros se cuentan varias variedades de mortíferos tigres dientes de sable y el león de las cavernas, que depredaba con fruición a nuestros antepasados.

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04 MAR 2017

Pablo Herreros

Los gatos se curan a sí mismos con el ronroneo

Los gatos se comunican con sus amigos humanos usando maullidos, trinos, murmullos, bufidos y rugidos. Pero también el delicioso ronroneo. Las personas pensamos que este sonido hipnótico es una expresión de su bienestar, asociado al placer y la felicidad. Pero no lo des por hecho ya que lo cierto es que emplean este sonido en muchos otros momentos, con lo que se ha convertido en un misterio para la ciencia. 

Puede que se trate tan solo de una manera de calmarse a sí mismos, al igual que los niños se chupan el dedo. Pero algunas investigaciones sugieren beneficios adicionales derivados de este sonido. Por ejemplo, los gatos también lo hacen en los momentos de más estrés o miedo. Suelen aparecer cuando van al veterinario o están recuperándose de una lesión. También lo usan mucho cuando las hembras cuidan de sus gatitos o cuando los humanos interaccionamos con ellos, especialmente cuando les acariciamos o alimentamos. 

Los gatos y muchos otros felinos, aunque no todos, producen el ronroneo a través de señales intermitentes usando los músculos laríngeos y del diafragma, tanto cuando inhalan como cuando exhalan. La frecuencia típica de los gatos está entre los 25 y 150 hercios. Otros felinos emiten unos sonidos muy parecidos al ronroneo del gato doméstico. Los servales, ocelotes y pumas también lo hacen y usan fuertes frecuencias de entre 25-50 Hz.

Durante el curso de la evolución, ronronear ha debido proporcionar algún tipo de ventaja adaptativa para los gatos. Pero, ¿qué posible beneficio obtienen de este peculiar sonido? Dado que aparece en contextos sociales, su función comunicativa es evidente, pero hay más funciones que son compatibles con lo anterior. 

De manera sorprendente, estas frecuencias emitidas por los felinos, corresponden con las que se usan en algunos tratamientos con humanos para curar fracturas de hueso, problemas en la respiración, alivio del dolor, etc. De hecho se usa mucho como terapia contra la osteoporosis en humanos.

Según varias leyendas, los gatos son capaces de curarse a sí mismos si les dejas en una habitación a solas, con sus huesos rotos. ¿Tendrá este mito alguna conexión con este sonido que tanto les caracteriza?

Debemos tener en cuenta que los felinos son unos animales que deben ahorrar la mayor cantidad de energía posible, ya que pasan muchos días de inactividad, dada la dificultad de atrapar una presa con la que alimentarse. Según el veterinario Leslie A. Lyons, este ronroneo puede ser una mecanismo que consume poca energía pero que tiene las mismas consecuencias que hacer ejercicio para los astronautas, los cuales sabemos que pierden rápidamente la masa ósea. 

Es decir, estos sonidos tan particulares, según varios investigadores, son beneficioso para la salud porque incrementan la densidad ósea y aceleran los procesos de curación.

Pero para saber si estas vibraciones son realmente efectivas, el Doctor Clinton Rubin y su equipo especializado en bioingeniería, los cuales estudian métodos no invasivos para curar enfermedades, pusieron a terapia con vibraciones a gallinas durante media hora cada día.

Les ponía sobre una plataforma como la que se usa en algunos gimnasios, la cual vibraba frenéticamente. Los resultados demostraron un claro aumento de masa ósea en las gallinas tras pocas semanas. Es como si hubieran ido al gimnasio todas ellas. 

¿Esto explicaría por qué los gatos pueden sobrevivir a accidentes tan graves como las caídas y tienen menos complicaciones tras las cirugías? Muchos veterinarios creen que sí. Un estudio publicado en el Journal of New Zealand Veterinary en los años setenta por Trevor Cook, documentó un caso sobre un gato siamés con infección en el tracto respiratorio y conjuntivitis severa. Las cavidades nasales estaban casi bloqueadas por completo. Se le administraron varios antibióticos y, aunque hubo una respuesta inicial positiva, a los tres día regresó más deteriorado. 

Se le siguió administrando antibióticos y fue hospitalizado. Pero al poco tiempo empeoró y estaba más débil, por lo que se comenzó a barajar la posibilidad de la eutanasia. Cook le trasladó a la cama y sus hijas debían cuidarlo durante un rato hasta que llegara el triste final. No había nada más que se pudiera hacer. Pero de repente comenzó a ronronear y abrió las vías respiratorias, así que Cook decidió darle una oportunidad. 

La terapia de ronroneo se alargó durante un día. Cada hora, era sacado de su jaula y se le dejaban periodos para que pudiera “vibrar”. Pronto podía respirar de nuevo y su recuperación fue milagrosa. En dos días volvió a comer. Cook cree que, “los cuidados médicos ayudaron a su recuperación porque le proporcionaron una sensación de bienestar y de estar siendo ayudado, pero hasta que no comenzó a ronronear estaba destinado a morir de asfixia”. El milagroso sonido y las vibraciones que generaba en su cuerpo le permitieron volver a tomar aire por la boca. 

Es decir, según Cook, los gatos se curan más rápidamente de problemas respiratorios cuando ronronean porque les permite respirar por la boca, algo que les cuesta hacer si tienen la nariz dañada. Una estrategia fascinante con la que les ha dotado la naturaleza dado el potencial para curarse a sí mismos, la cual hace honor a las legendarias siete oportunidades de vida con las que cuentan. 

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