[Cur}– Logran filmar por primera vez a una misteriosa y escurridiza ballena de Canarias

07/03/2017

Los zífidos son ballenas que parecen delfines, porque tienen un hocico tan pronunciado como ellos.

Aparte de eso, están entre los mamíferos menos conocidos de la Tierra, porque resultan muy difíciles de ver en su medio natural. Actualmente se han identificado 22 especies, tres de ellas en los últimos tres años, y se sabe que están amenazadas por las redes de pesca, el plástico, los barcos y las pruebas militares.

Por primera vez, los científicos han logrado grabar en vídeo a uno de estos zífidos que hasta ahora había sido especialmente escurridizo: el zifio de True, o Mesoplodon mirus. Han podido verlo nadar junto a una de sus crías, han tomado muestras de su ADN, han identificado sus colores y han concluido que, tanto las islas Azores como las Canarias, son lugares muy buenos para estudiarlas y avistarlas.

Los investigadores han publicado su trabajo en la revista PeerJ, y han explicado que esperan que pueda facilitar mucho el estudio y la protección de estos animales.

Los zifios son muy difíciles de ver. Pasan la mayor parte del tiempo lejos de la costa, y normalmente a grandes profundidades. Se sumergen, hasta superar los tres kilómetros, en busca de alimento, y luego descansan en cotas menores, subiendo a respirar cada cierto tiempo. También es difícil verlos porque viven en pequeños grupos, evitan los barcos y no suelen saltar fuera del agua con tanta frecuencia como los delfines. Por eso, muchos expertos en cetáceos (ballenas, delfines, marsopas y también zifios) nunca han logrado verlos.

Un zifio de True salta fuera del agua. Dylan Walker

En esta ocasión los científicos los buscaron en las islas Azores y Canarias. Con ayuda de grupos de avistamiento de cetáceos, allí pudieron recoger muchos datos inéditos sobre los zifios de True, y concluir que, de hecho, ambas islas son «puntos calientes» donde es muy fácil encontrarlos.

Actualmente, se cree que viven tanto en el Atlántico Norte como en el Índico, pero hay una enorme región entre ambas zonas en las que no se han avistado aún. Los investigadores aún no saben si esto ocurre porque no hay zifios allí, o porque aún no se han podido encontrar.

Con estos últimos datos de ADN y color de la piel, los investigadores podrán ahora estudiar mejor su abundancia y distribución. Esto también facilitará las medidas que puedan ayudar a conservar a esta especie casi desconocida pero ya amenazada.

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