[Hum}– El genio

A la hora del almuerzo, tres funcionarios de un banco –la jefa de depósitos, la jefa de cuentas corrientes y el gerente de la sucursal– iban cruzando el parque camino a un restaurante cuando se encontraron con una lámpara antigua. La jefa de cuentas corrientes la alzó del suelo, y al frotarla apareció (por supuesto, como es costumbre y como debe ser) el famoso genio, que, sin más, dijo:

“Por lo general concedo tres deseos cada vez que me liberan. Por lo tanto, y en este caso, será un deseo para cada uno de ustedes”

“¡Yo primero, yo primero!”, exclamó la jefa de cuentas corrientes.

Como, al fin y al cabo, fue ella quien había recogido y frotado la lámpara, los otros dos consintieron, y entonces ella pidió:

“Quiero estar en Bahamas, navegando en un crucero y sin tener que rendirle cuentas a nadie”

Y, ¡puf!, la mujer desapareció hacia Bahamas.

“¡Ahora yo, ahora yo!, exclamó la jefa de depósitos.

Por aquello de ‘las damas primero’, el gerente de la sucursal consintió, y la jefa de depósitos pidió;

“Quiero estar en Cancún, en un yate mío, privado, y acompañada de un bello joven”

Y, ¡puf!, la mujer desapareció hacia Cancún.

“Ahora es su turno”, le dijo el genio al gerente.

“¡Quiero a esas dos locas en mi oficina apenas termine el horario del almuerzo!”

Moraleja: deja siempre que tu jefe hable primero.

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