[*Otros}– Emigración clandestina de Canarias a Venezuela en el barco “Nuevo Teide”. Testimonios inéditos (2/3)

El autor, cuyo nombre ignoro, puso como prólogo lo siguiente:

«La conversación con un amigo, profesor de educación media, me facilitó la pista para localizar el documento excepcional que aquí traigo.

Años atrás una alumna suya, natural del Barrio de Las Manchas (Los Llanos de Aridane, isla de La Palma) había recogido en un trabajo escolar el testimonio de un vecino, antiguo emigrante clandestino a Venezuela, incluyendo la fotocopia del diario inédito de un compañero suyo en aquella dramática aventura a bordo del pailebot “Nuevo Teide”, que transportó 286 pasajeros desde La Palma a Venezuela.

Localizada la joven, Mónica Camacho Martín, me entrevisté con ella, y con su amable concurso conocí los pormenores de aquel testimonio. Pude, además, hablar con Doña María, esposa del coprotagonista y depositario de la copia del citado diario, Don Severo Jerónimo Leal, quien desgraciadamente ya por aquel entonces había fallecido.

La copia original había desaparecido, pero Mónica conservaba una fotocopia del mismo que pude, a su vez, reproducir para más tarde transcribir.

Presentamos dicha transcripción, en la que hemos corregido algunas faltas ortográficas del texto al objeto de facilitar su comprensión,  pero sin alterar el estilo original. Queremos, además, hacer una aclaración: en varias partes del diario se habla de  “tripulación” y de “tripulantes”, palabras que son usadas por el autor para referirse a la totalidad de los viajeros y no a la marinería del barco, como sería lógico con un empleo preciso del lenguaje.

Por otro lado, y dado que la copia del diario estaba escrita a lápiz, el paso del tiempo provocó que algunas palabras se hicieran borrosas, siendo posteriormente remarcadas por sus poseedores, lo que no en todos los casos se hizo de forma correcta. Las palabras que se encuentran en este supuesto aparecen señaladas y debidamente anotadas al final de la transcripción».

Diario inédito redactado Eloy González Lorenzo, emigrante clandestino, a bordo del barco “Nuevo Teide” durante la travesía entre la isla de La Palma y Venezuela en abril de 1950

Día 7, Viernes Santo.-  A las doce de la noche hemos partido desde el puerto de Las Caletas de Fuencaliente en este barco de velas y motor, “Nuevo Teide”, desde donde nos despedimos con rumbo a Venezuela; en dicho barco figuran un total de 286 individuos. Llevamos un tiempo algo malo por el viento que se está presentado.

Día 8, sábado.- Anoche lo pasamos algo mal, pues el mar se presentó con más viento aún; el día y la noche ídem, pues el viento no ha cesado, aunque ha sido favorable para el velamen del barco. Hoy nos han dado de comer de desayuno un cucharón de agua de cacao, gofio amasado e higos pasados, y de cena un cucharón de arroz cocido.

Día 9, Domingo de Pascua.-  El viento aún no ha cesado en el día hoy, pues el barco parece que de proa se quiere introducir en el mar, aunque se defiende maravillosamente, pero librándose de vez en cuando de una gran cantidad de agua que baña la cubierta del barco.

De comida vamos como el día anterior, con gofio e higos, a no ser en la cena que fue un cocido de judías negras. El personal ha tenido que refugiarse en las bodegas porque nos sorprendió un rabo de nube que cimbreó de popa al barco, librándose milagrosamente de un accidente o quizás de la muerte un marino que en esa hora se encontraba maniobrando el velamen.

Día 10, lunes.-  El tiempo se presentó hoy bastante cambiado, pues el mar tiene menos viento, pero el que resta nos da en dirección contraria. Gracias al motorcito que lleva el barco, pues si no hubiera sido así no hubiéramos adelantado nada. Llevamos de camino 250 millas. El agua ya va racionada y además es malísima.

Día 11, martes.- El viento aún no ha cesado, pero viene en dirección contraria. Va hacia el suroeste, con dirección al África. Llevamos el agua racionada a medio litro cada veinte y cuatro horas. La comida es como el día anterior.

Día 12, miércoles.- El viento es favorable en el día de hoy para nuestra dirección. Hemos cruzado ya por Dakar, pero sin hacer escala. La comida sigue igual, el agua sigue siendo bien racionada a lo mismo. Han habido ya protestas de la tripulación por la sed.

Día 13, jueves.-  El día de hoy sigue  como el anterior; hay buen tiempo pero el suministro de agua ya va bastante agotado, hoy la han racionado a cuarto de litro diario por cabeza. Dan de comer dos veces al día; llevamos 700 millas aislados de Canarias.

Día 14, viernes.- El tiempo hoy está formidable, llevamos buena ruta, la comida va como el día anterior y el agua ídem. Hemos llegado a una temperatura más cálida.

Día 15, sábado.- El día se presentó con más viento que ayer, pero es favorable al barco. El clima cada vez se va haciéndose más cálido; la comida está racionada a dos veces al día, y el agua sigue a cuarto de litro por cabeza y día. El barco va a una velocidad de 7 millas por hora y a unas 900 de camino.

Día 16, domingo.-  El barco hoy camina a 8 millas por hora. El capitán tiene interés en llegar pronto, pues ha elegido una dirección muy alta para evitar tropiezos perjudiciales. Ha ordenado a los marinos que pongan las más velas posibles, y al maquinista que no cese de hacer funcionar el motor para que la velocidad sea más extensa.

Día 17, lunes.-  El día de hoy se presentó con buen tiempo, sigue el barco con una velocidad de 7 a 8 millas por hora, a veces se han obtenido 170 millas en cada singladura. Los tripulantes del “Nuevo Teide” vamos satisfechos con nuestro barco hasta la actualidad, verdad que estamos casi desesperados por la sed, la falta de agua nos lleva malhumorados. En el día de hoy hemos comido gofio amasado con agua medio salada e higos pasados; el agua sigue a cuarto de litro por cabeza y día. Hasta hoy no hemos encontrado ningún barco. Tenemos ya una variación de dos horas desde aquí a La Palma por el Sol.

Día 18, martes.- En el día de hoy hay algunas ráfagas de viento pero nos da de popa, bueno para nuestra dirección. Llevamos unas 1.300 millas de camino; si en lo futuro tuviésemos la misma velocidad que anteriormente, en 12 días más dice el capitán que llegamos al sitio destinado.

Día 19, miércoles.-  Hoy el mar se presenta tan bueno que el barco casi no se mueve. Hoy hemos visto a nuestro alrededor pájaros, pues hemos tenido un poco de alegría al principio porque nos creímos que fueran de costa y que ya estaríamos cerca de tierra, pero no fue así. Solo deseamos buenos tiempos en lo venidero, siendo así en pocos días veremos algún islote donde aprovisionarnos de agua, que es lo que deseamos de momento, pues el agua va bastante agotada.

Día 20, jueves.-  Hoy el día se presentó con algunas ráfagas de viento fuerte, pero aún con esto llevamos una velocidad de 7 millas por hora. El aceite para el motor también va bastante agotado, pronto nos veremos privados de agua y de aceite; hasta hoy no hemos encontrado ningún barco para pedirle auxilio.

Día 2, viernes.-  El día de hoy se presentó con calor algo sofocante, el mar se quedó en bonanza y por este hecho hoy el barco camina pocas millas, solo a motor. Tenemos sed y los días se nos hacen interminables, el barco ya va alcanzando sobre el segundo meridiano.

Día 2, sábado.-  Hoy el barco no camina más de 4 millas, la tripulación sigue cada vez más desesperada, ha habido protestas, amenazas y casi trompadas por la sed; comida sí hay para rendir el viaje, pero con la falta de agua podemos comer muy poco. Se ha ofrecido a los que racionan el agua dos botellas de coñac o dos mazos de puros por una botella de agua. La sed es insufrible. Hoy se nos ha terminado el aceite para el motor y han tenido que ponerle aceite de oliva para que siga funcionando, aunque de éste tampoco queda mucho. Lo venidero se espera más serio.

Día 23, domingo.-  Tres domingos han pasado ya a bordo y no hemos visto sino mar y cielo, pero si tenemos esperanzas de encontrarnos con algún islote dentro de 4 o 5 días, donde aprovisionarnos de agua. El mar sigue con bonanza, el barco camina poco, de 3 a 4 millas por hora; nos quedan unas 500 millas para pasar por Martinica, esta es la dirección que llevamos.

Día 24, lunes.-  La tripulación del “Nuevo Teide” sigue con la misma desesperación por la sed, el agua sigue racionada a la misma cantidad, pero como los calores son cada vez más sofocantes la sed es más insoportable.

Día 25, martes.-  En el día de hoy el barco camina demasiado lento pues el mar está con bonanza y el motor está roto. Hemos comido una sola vez, al mediodía. El agua sigue racionada igual. Sobre las 11 y media nos sorprendió la lluvia, todos nos llenamos de alegría y ponemos los platos por si podemos recoger un poquito de agua.

Día 26, miércoles.-  Hoy camina el barco a unas 7 millas por hora, tenemos esperanzas de ver pronto tierra si el barco sigue a la misma velocidad. El día de hoy ha tenido variación respecto a ayer, ya no llueve por lo que hace un calor algo sofocante.

Día 27, jueves.-  Tenemos ya una variación  desde aquí a Canarias en el sol de 3 horas y media, hoy llevamos una velocidad de 3 y media o 4 millas por hora. Se avecina que dentro de breves días veremos tierra, así lo asegura el capitán como también lo deseamos en extremo.

Día 28, viernes.- Hoy tenemos buen tiempo, llevamos una velocidad de 7 u 8 millas por hora: Desde las 9 de la mañana empezó un viento de brisa que hace llevar el barco a esta velocidad, ya estamos casi en la desesperación por no encontrar cuanto antes una isla a donde dirigirnos.

Día 29, sábado.-  Hoy se nos presentó viento fuerte, destrozando el velamen (1) por completo, estamos casi parados, las velas rotas  y el motor ídem. Aún no hemos encontrado ningún barco, pues se dice que la dirección que llevamos no han llegado a media docena de barcos los que han elegido esta ruta, esto nos anuncia el capitán.

Día 30, domingo.-  El día de hoy se presentó con algunas ráfagas algo fuertes, el velamen fue repuesto de nuevo y el barco lleva una velocidad de 5 o 6 millas por hora. Aceite para el motor queda poco, para algún momento de mayor apuro.

Día 1 de mayo, lunes.- Hoy llevamos el día tan bueno que el barco sigue a mayor velocidad que ayer; hemos observado que existen insectos de tierra en el barco, como moscas, mosquitos (2), etc. Esto nos demuestra que estamos muy cerca de la costa, aunque hasta hoy no hemos visto más que mar y cielo. Hoy nos han dado de comer tres veces al día, por la mañana agua de cacao y gofio, al medio día un peloto de gofio y otro de higos pasados, y de cena rancho de arroz. El agua sigue racionada a la misma cantidad.

Día 2, martes.-  El día de hoy se presentó muy cambiado, ya se ven cardúmenes de peces de costa, etc. Se dice que pronto empezaremos a costear, pues desde hoy ha ordenado el jefe que se ponga en proa un marino de guardia para que dé la noticia al descubrir tierra. Estamos ansiosos por encontrarnos ya en tierra firme, sólo quedan 12 millas de diferencia y a unas 250 millas para llegar a La Guaira. Son muchas las privaciones e incomodidades que venimos pasando, tenemos sed y por esto no podemos comer sino muy poco; nuestros lechos son peor que la mayor mazmorra de una prisión, dormimos sobre el lastre del barco, sobre maletas o tablas de unos 30 centímetros escasos de ancho para uno tenderse, esto lo hace el mucho personal.

Día 3 mayo, miércoles, Día de la Cruz.-  Hoy, Día de la Cruz, hemos divisado tierra, la alegría nos colma a todos. Sería sobre las 11 de la mañana cuando tuvimos esta impresión de alegría. Sobre las 4, 5, 6 y 7 de la tarde hemos pasado costeando las preciosas islas francesas de Santa Lucía y Granada, pero el capitán no quiso hacer escala.

Día 4, jueves.- Llevamos buen tiempo, seguimos con buena dirección. Hoy, a primera hora de la mañana, hemos visto muy cerca tres barcos, dos mercantes y un petrolero, pero a ninguno de ellos se dirigió el capitán. Ya hemos perdido de vista las islas que vimos ayer. Sobre las doce del día de hoy hemos divisado nuevo territorio, y a las tres de la tarde hemos empezado a costear lo que es ya el continente venezolano.

Día 5, viernes.-  Hoy hemos tenido buen tiempo, pero hemos perdido unas horas de marcha porque el capitán se encuentra confuso por algo y ha abandonado el barco, trasbordándose en un bote del mismo para dirigirse a una faluga que se ve allá lejos para preguntar algo. Hoy hemos pasado por las Martinicas; sólo nos quedan unas 80 millas para llegar a La Guaira.

Día 6, sábado.-  Sobre las 10 de la mañana de hoy hemos pasado por la Isla Tortuga (3), ahora ya la próxima será La Guaira, así se anuncia. Sobre las 12 habló el capitán para todos, pero no vimos en claro la conferencia que dio, quiso que firmáramos todos en una hojilla en blanco que nos presentó, pero en vista de que el personal se resistió a hacerlo, hizo retroceder el barco con rumbo a Canarias. Hubo de pérdida 4 horas y media, más tarde volvió a coger la misma línea de antes. Estamos muy cerca de Venezuela, ya son muchos los deseos que tenemos de rendir viaje, pues llevamos 29 días de a bordo, pasando miles de sacrificios en esta gabarra de barco “Nuevo Teide”, mediante la cual nos será imborrable a toda la tripulación este viaje que hemos hecho desde la isla de La Palma a Venezuela.

Día 7, domingo.-  Hoy hay buen tiempo, estamos todos llenos de alegría, tenemos ya La Guaira a la vista, dentro de tres horas ya estaremos en la bahía.

Día 8, lunes.-  Estamos en la bahía del puerto de La Guaira,  todos estamos esperando orden de la Guardia Nacional para saltar a tierra. Un poco más tarde la Guardia ha tomado parte en el barco, el cual no abandona ni un momento; ya ha venido también la Sanidad, junto con reporteros de periódicos y fotógrafos. Con todo este relato doy fin a este diario que me será imborrable para toda la vida”

Notas

1) Esta palabra fue mal remarcada, lógicamente debe ser “velamen”.

2) Palabra remarcada como “nosquitos”, siendo en realidad “mosquitos”.

3) Palabra remarcada en el diario como “Tortugu”, pero en realidad  es “Tortuga” (isla venezolana del Caribe).

***

Como complemento a todo lo anterior, compartimos seguidamente en forma de presentación, las imágenes de las páginas de la copia del diario custodiado por Don Severo cuyo texto hemos dejado transcrito atrás.

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Ficha del barco “Nuevo Teide”. Pailebot construido en 1902, de una eslora de 36 metros, por 9 de manga y un desplazamiento de 200 toneladas. Disponía de dos mástiles y motor.

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Testimonio de Eloy González Lorenzo, emigrante clandestino en el “Nuevo Teide”. Entrevista realizada en Los Quemados (Fuencaliente, La Palma) el 16 de Junio de 2003

Nací el 25 de julio de 1921 en el pueblo de Fuencaliente. Como la mayor parte de los jóvenes de mi generación, me vi forzado a participar en la Guerra Civil, una experiencia terrible. Bastante joven me casé con la mujer que desde entonces ha sido mi esposa, Nieves Cabrera Cabrera, y pronto llegaron los hijos, dos en concreto.

La vida entonces aquí, después de la guerra, era muy difícil, no había trabajo, escaseaba todo, hasta las cosas de primera necesidad, ni siquiera había comida. Por esto fue por lo que me propuse ir en uno de aquellos barcos veleros que estaban saliendo para Venezuela. Tenía que buscar un futuro mejor para mí y mi familia, tenía que enviar dinero para que ellos pudieran vivir, igual que hicieron otros muchos.

A mí me comunicó que iba a salir un barco uno de los organizadores, Luis Hernández Torres, que era de aquí, de Fuencaliente. No conseguían a gente para ir, pero el día del embarque apareció tanta gente que nos juntamos casi trescientas personas en el barco. Había tantos que querían ir que muchos se tuvieron que quedar en tierra, casi en número igual a los que se subieron al barco. Otros al ver la situación, se arrepintieron y decidieron no embarcarse.

El “Nuevo Teide” era un barco de buen tamaño, no sé cuantos metros medía exactamente, un velero de tres palos que también llevaba un pequeño motor, usado sólo para entrar en los puertos. Había estado dedicado hasta entonces a llevar mercancías entre las islas.

El velero estaba un poco alejado de la costa, porque por su tamaño no se podía acercar a la orilla. Hasta él fuimos en una pequeña falúa por grupos. Embarcamos de noche por la costa de Fuencaliente, en Las Caletas, por donde llaman El Puertito.

En el barco íbamos hombres solamente. Entre los viajeros había algunos vecinos míos, como Antonio Rodríguez, el hijo de Ciro el panadero, y Sergio Hernández Ortega, de Los Canarios. Había también gente de Tazacorte, de las Breñas y de otros pueblos de la isla.

Cuando salimos se nos atravesó un viento del sur que puso el mar muy malo. Luego se puso el tiempo de brisa.

El agua potable fuimos a buscarla y se trajo en bidones en una falúa desde una cueva en la costa de Puntagorda. Fue racionada desde el primer momento; nos daban una botellita con tres medidas por día para cada dos personas.

La convivencia entre las personas fue normal. No hubo inconvenientes, sino los propios de la navegación, el mareo, los vómitos…. Sergio Hernández, que nosotros conocíamos como “Cirito”, por ser hijo de Ciro el panadero, llevaba una pistola “por si acaso”.

Quizás lo que nos lo hizo pasar peor fue la escasez de agua. Mi vecino Antonio, que iba también como pasajero, me dijo un día, “Yo no aguanto la sed, Eloy”. Había uno que repartía el agua y que por la noche se quedaba junto a los bidones para vigilarla. Y añadió: “Me voy a dar con el que reparte el agua y, si no me da, lo boto al mar”. Aquel lo debió ver tan desesperado que le dio agua, y tanto bebió que su estómago no lo recibió bien, se puso a vomitar y echaba el agua clarita.

A bordo lo único que comíamos era gofio amasado con un poco de agua salada, para poder llegar allá, pues si no el agua dulce no nos rendía para tanta gente. Fuimos para allá al garete. Yo pensaba: “Aquí vamos a agarrar una infección que no saldremos de ella”. Las necesidades las hacíamos en el mar, colgados de una cuerda.

En general a lo largo de la travesía los vientos nunca fueron muy abundantes. El barco entró en calmas en las que no caminaba prácticamente nada. Las operaciones de marinería las hacíamos los propios viajeros.

Antes de llagar a América vimos unos grandes nubarrones. Eso nos hizo entender que se preparaba alguna tormenta. Cogimos entonces toda la ropa que teníamos, camisas, telas, paños —nos quedamos casi desnudos—, y la extendimos sobre cubierta para que con la lluvia se empaparan. Después torcíamos aquella ropa y dejábamos caer en nuestra boca el agua que habían absorbido para así calmar un poco nuestra sed. También pusimos los platos donde comíamos, para recoger algo de agua.

No hicimos ninguna escala intermedia, fuimos directamente a Venezuela, hasta el puerto de La Guaira, a donde llegamos después de un mes de viaje. En toda la travesía no nos cruzamos con ningún barco. En La Guaira las autoridades nos trataron bien. Nosotros llevábamos desde acá un listado con los nombres de los pasajeros y todos sus demás datos personales que hicieron en el Ayuntamiento; esto era para que cuando llegáramos pudiéramos hacernos los papeles.

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Cuando salí del barco estuve trabajando en La Guaira en diversas labores. Luego me fui a dar con un amigo mío de aquí, de Fuencaliente, que llamaban Cándido, el cual estaba de chófer con una señora muy rica de una embajada. Allí hicimos un trabajo de limpieza y a la señora le gustó como lo habíamos hecho y me dio trabajo fijo.  Estuve de mesonero en la casa de aquella señora durante cuatro años. Ella llegó a tener mucha confianza en mí. Yo nunca había visto una casa como aquella, llena de todo lo habido y por haber. No creo que en España hubiera entonces muchas casas como aquella.

Después de este tiempo regresé a La Palma. Luego he estado otras tres veces en Venezuela, pero ya de visita, nunca más como emigrante. Tengo un hijo que vive allá.

Fuente

Cortesía de Fabián Trujillo Plasencia

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