[Hum}– Del ‘amor’ entre argentinos y gallegos: El sofá.

Manolo le pidió ayuda a su vecino Paco para mover un sofá que se había atorado en la puerta de su casa. Paco se puso por un extremo del sofá, y Manolo por el extremo opuesto. Forcejearon un buen rato hasta que quedaron exhaustos, pero el sofá no se movió.

—Olvídalo, Paco, ¡jamás podremos meter esto!

Paco miró muy serio a Manolo y exclamó:

—¡Ahh! ¿era meterlo?

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