[Hum}– El toro argentino

Un campesino argentino tenía un toro reproductor, el mejor toro de la región. Ese toro era su único patrimonio y su sustento. Los estancieros locales descubrieron que el tal toro era el mejor reproductor de la zona, y comenzaron a alquilarlo para cruzar sus vacas, comprobando que de esa cruza salían los mejores becerros.

Además era rendidor y rápido: no perdonaba a ninguna vaca que le pasara cerca, y parecía que nunca se cansaba de engendrar. Un día los estancieros se reunieron y decidieron comprar el toro para no depender más del campesino. Un representante fue y le dijo: 

—¡Poné precio a tu toro que te lo vamos a comprar!. 

El campesino, que no quería perder su fuente de ingresos, dio una  cifra absurda, para que fuera rechazada. Los estancieros se quejaron al Intendente por el precio del animal, y éste, sensibilizado con el  problema, compró al toro con fondos municipales, registrándolo como patrimonio municipal, y poniéndolo al servicio de todos los habitantes de la comuna. 

El día de la inauguración de los servicios, los estancieros trajeron  sus vacas para que el toro las preñara .Le tiraron la primera, y nada.

—Debe ser la vaca— dijo uno—. Es muy  flaca.

Le trajeron una gran campeona holando; el toro la olfateó, y nada. Le pasaron el rodeo entero, pero el toro ni se inmutó. El Intendente, furioso, llamó al ex dueño y lo increpó a solucionar el problema, pues se había gastado dinero de los contribuyentes y no quería pensar que todo fuera una estafa más. El campesino se acercó al toro y le habló al oído: 

—¡Qué me hacés, hermano! ¿No querés trabajar? 

El toro lo miró largamente y con sorna, y desperezándose le respondió: 

—No me jodas. ¡Ahora soy funcionario público!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *